Soy socialdemócrata

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“Soy socialdemócrata”, no he dejado de exponerlo abiertamente, desde mi inclusión en el partido socialista en Almería, y no ha sido problema alguno hasta el momento en relación, quizá, a la parcela más “izquierdista” del mismo… si “jugamos al juego” del espectro.
No me gustan los “extremos”; ni unos ni otros.
De hecho, nunca he tenido reparo alguno en exponer, incluso a través de mis columnas, a la figura de Suárez junto a González, como máximos referentes de lo que significan íntegramente las palabras “transición”, “democracia” y “centro” (ojo a la última, porque en estos tiempos cobra una relevancia enorme de cara a la sensatez, la convivencia y la prevención de males que se han de acordonar, desde ya, por el bien de toda la ciudadanía).
Desde que se formó Cs, bajo ciertos postulados, lo he ido observando con mucho detenimiento.
Desde su bautizo, fue definiéndose como una formación totalmente ligada a lo que podría considerarse, en sustrato, como una nueva “UCD”.
En Andalucía, ha irrumpido una nueva formación que deja bastante clara, en términos estratégicos, lo que en Ciencias de la Salud podríamos definir como “fagocitación”. Eso sí, aquí los fagocitados serán claramente los partidos de derechas y ciertamente ligados a la derecha.
No sé si los señores, sobre todo y ante todo de Cs, se han puesto a pensar en su futuro.
Hay una frase que registré hace ya tiempo que, básicamente, venía a decir aquello de: “no existe partido político en la historia que, aliándose con la extrema derecha, no quede convertido en cenizas”.
Europa no deja de saltar las alarmas desde los partidos de centro y derecha hacia este tipo de neo-formaciones pre-camufladas para la acaparación; y ya están saliendo del armario figuras internacionales que confirman lo que algunos ya sabían antes de la irrupción andaluza.
El otro día vi al señor Valls muy ofuscado con el no “descarte” de “rozar” a esa nueva formación extremista por parte de su cúpula.
Aquí cabe preguntarse lo siguiente de inicio:
¿Se ha parado la dirección de Cs, en serio, a vaticinar las graves consecuencias que puede tener en su partido tal decisión? Como decía el antagonista de un film que me encanta: “hay que pensar en el futuro”.
Mientras tanto, y con tanto caos en la derecha, señor Valls, tiene usted mi más sincera admiración como demócrata centrista.
Usted sí me recuerda a Suarez.

Fran García 
(Escritor) 

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