San Pedro Sánchez: lágrimas de oro

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“En este mundo hay mucha confusión, suenan los tambores de la rebelión”. Manu Chao.
 
 
El melodrama urbi et orbi ofrecido por el vilipendiado Pedro Sánchez -‘a moro muerto lanzada larga’, añeja tradición- al renunciar a su escaño, con pucheritos mal ensayados, al objeto de permitir una menos incómoda bajada de pantalones de sus compañeros de partido (‘sabe lo que tiene que hacer’, diría alguno de sus iscariotes) en la investidura, no consigue solapar las causas de su laminación progresiva hasta su programado descalabro, desde antes de las elecciones del 20D. Delirar en estos momentos con que puede darse una dialéctica viva en el seno de un zombificado PSOE, rehén del PP por el entreguismo del 
Abstencionazo, constituye un extremo tan desatinado como confiar en que Rajoy fuera a elegir su próximo Consejo de ministros desopusinizado o sin cederle soberanía al Estado extranjero vaticano.
 
 
Ya a principios de octubre Fernando Berlín, el gran politólogo fumigado en la SER, trató de clarificar la situación desde Radio Cable, aludiendo a los que después se revelaron como intrigantes ansiosos por mantener su parcelita de poder, sin considerar eso del ‘pan para  hoy’… Sánchez fue dirigido hacia una vía muerta por resolución del Comité Federal ya ¡una semana después!, de las penúltimas elecciones generales; el 28D de 2015 (titular de El País:”El PSOE veta iniciar contactos con Podemos si no retira el referéndum”) para impedir un acercamiento a los Morados, dispuestos éstos últimos a lo que hiciese falta. Los papagayos goebbelianos, politicastros o voceros, podrán repetir hasta la saciedad sus películas culpabilizadoras irrisorias contra la tropa del Coletas. La evidencia aflora: no le dejó su mismo aparato de rancios ‘barones’ más opción que jugar la fullera carta marcada del pacto con Falangito Rivera, encantado éste en cumplir los mandados de sus señoritos del IBEX35, con su amaestrada frescura de sacristía habitual. 
 
 
Nos recuerda además el defenestrado Berlín que, en la cadena COPE, Jordi Sevilla revelaba con desvergonzada precisión antes del 26J: “El 4 de marzo Pedro Sánchez pudo ser presidente del gobierno con ayuda de Pablo Iglesias, y dijimos que no (…) esa hipótesis ha sido rechazada en marzo y no encuentro ninguna razón, ninguna, para que digamos sí a lo que dijimos no en marzo”. Por mucho que los ultras Vara, Susana y Hernando, entre otros, se esfuercen en ‘fabricar la realidad’ con su coral mercenaria amarillista, aquella se vuelve muy tozuda. En especial para el membrillo Vara, el cual cuando se abstuvo IU para no permitirle ejercer de sátrapa Bellotari II -prefiriéndose para la presidencia hasta a Monago del PP, ¡como opción menos facha!-, afirmaba con doble moral de gañanía cortijera que la abstención invalidaba a IU para hacer oposición, implicaba un ‘compromiso a sangre y fuego’ (…) ‘Sostén del gobierno en el Parlamento’, clamaba por entonces el prepotente bocazas pacense.
San Pedro Sánchez: lágrimas de oro
“En este mundo hay mucha confusión, suenan los tambores de la rebelión”. Manu Chao.
El melodrama urbi et orbi ofrecido por el vilipendiado Pedro Sánchez -‘a moro muerto lanzada larga’, añeja tradición- al renunciar a su escaño, con pucheritos mal ensayados, al objeto de permitir una menos incómoda bajada de pantalones de sus compañeros de partido (‘sabe lo que tiene que hacer’, diría alguno de sus iscariotes) en la investidura, no consigue solapar las causas de su laminación progresiva hasta su programado descalabro, desde antes de las elecciones del 20D. Delirar en estos momentos con que puede darse una dialéctica viva en el seno de un zombificado PSOE, rehén del PP por el entreguismo del Abstencionazo, constituye un extremo tan desatinado como confiar en que Rajoy fuera a elegir su próximo Consejo de ministros desopusinizado o sin cederle soberanía al Estado extranjero vaticano.
Ya a principios de octubre Fernando Berlín, el gran politólogo fumigado en la SER, trató de clarificar la situación desde Radio Cable, aludiendo a los que después se revelaron como intrigantes ansiosos por mantener su parcelita de poder, sin considerar eso del ‘pan para  hoy’… Sánchez fue dirigido hacia una vía muerta por resolución del Comité Federal ya ¡una semana después!, de las penúltimas elecciones generales; el 28D de 2015 (titular de El País:”El PSOE veta iniciar contactos con Podemos si no retira el referéndum”) para impedir un acercamiento a los Morados, dispuestos éstos últimos a lo que hiciese falta. Los papagayos goebbelianos, politicastros o voceros, podrán repetir hasta la saciedad sus películas culpabilizadoras irrisorias contra la tropa del Coletas. La evidencia aflora: no le dejó su mismo aparato de rancios ‘barones’ más opción que jugar la fullera carta marcada del pacto con Falangito Rivera, encantado éste en cumplir los mandados de sus señoritos del IBEX35, con su amaestrada frescura de sacristía habitual.
Nos recuerda además el defenestrado Berlín que, en la cadena COPE, Jordi Sevilla revelaba con desvergonzada precisión antes del 26J: “El 4 de marzo Pedro Sánchez pudo ser presidente del gobierno con ayuda de Pablo Iglesias, y dijimos que no (…) esa hipótesis ha sido rechazada en marzo y no encuentro ninguna razón, ninguna, para que digamos sí a lo que dijimos no en marzo”. Por mucho que los ultras Vara, Susana y Hernando, entre otros, se esfuercen en ‘fabricar la realidad’ con su coral mercenaria amarillista, aquella se vuelve muy tozuda. En especial para el membrillo Vara, el cual cuando se abstuvo IU para no permitirle ejercer de sátrapa Bellotari II -prefiriéndose para la presidencia hasta a Monago del PP, ¡como opción menos facha!-, afirmaba con doble moral de gañanía cortijera que la abstención invalidaba a IU para hacer oposición, implicaba un ‘compromiso a sangre y fuego’ (…) ‘Sostén del gobierno en el Parlamento’, clamaba por entonces el prepotente bocazas pacense.


Esos fueron los hechos, reconocidos hasta por el miembro del Comité Federal Pérez Tapias al día siguiente de la calamitosa decisión, encasquetada para administrarla a Sánchez: un ‘no es no’ superlativo antes que a nadie a los antes complacientes coleguitas de Vistalegre, despreciados una y otra vez en su empalagoso cariño hacia él. Los acuerdos del Comité ante todo.
No fueron por tanto los podemistas los responsables de la ‘imposibilidad de un gobierno de izquierdas’, no… los sociatas solitos por obedecer perrunamente el ‘diktat ‘ de la oligarquía económica en la sombra, junto con los avarientos pastores purpurados del rebaño y sus discretos títeres. Lo afirmó asímismo Begoña Villacís, de Ciudadanos, en unos cursos de verano: “Conseguimos alejar al PSOE de lo que hubiera sido su pacto natural con Podemos, como en todas partes (…) Lo conseguimos”.
“La desafección política”, según Berlín en su desoída amonestación a los delicuescentes políticos de Ferraz  -subalternos bochornosos ahora de la caverna filofranquista-, “se está produciendo por estas mentiras e incoherencias”. E insistía en vano a los crónicos sordos sin escrúpulos: “no hay desafección política porque hayan irrumpido partidos como Podemos. Han irrumpido nuevos partidos porque hay desafección política”.
Los problemas de la PSOE  según las  encuestas del CIS,  aclaró con rigor el lúcido analista, “ya venían de antes de existir Podemos, porque habéis convertido la mentira en una forma de hacer política”; por “pensar  que los ciudadanos son tontos y se les puede decir una cosa y la contraria al día siguiente” (…) abstenerse es  apoyar (…) os habéis pensado que los ciudadanos son idiotas, y ese es el problema de la política actual”.
Por todos estos espurios jalones en el errático devenir de su partido se nos olvida que, en efecto, a Pedro Sánchez  se le denigró por perder ‘sólo’ un millón y medio  de votos, a pesar de la irrupción de las nuevas formaciones y crecer la abstención; sin embargo el viperino maquiavelillo, su soberbio predecesor Rubalcaba sin ellas en liza se dejó por el camino ¡casi cuatro millones trescientos mil! Psché… menudencias, pelillos a la mar con nuestros aliados.
Aunque tranquilos, no sufrid por la travesía franciscana en el desierto del baloncestista caído san Perico de Asís, “de casa en casa de los militantes para recuperar su PSOE”. Aunque el alcalde sin Fuenteovejuna de Jun (Granada) se monte el rollo infumable bifronte bases vs jerarquía, como el de los ‘curita-obreros’ en los 60-70 para desmovilizar a los trabajadores por los polígonos, nadie consigue encubrir que el garboso peregrino ‘poverello’, el guaperas de Tetuán residente  en Pozuelo de Alarcón  -municipio del Estado con la renta per cápita más alta-, ha sido quien estaba en el Consejo de administración de Blesa en Caja Madrid cuando aprobaron la mayor emisión de preferentes, el que refrendó como diputado la mezquina reforma-exprés del Art. 135, al que cursaron invitación para asistir a la reunión del Club Bildelberg, el mismo que tenía una foto en su despacho del traicionado fundador Pablo Iglesias Posse al lado de otra del amigo de los millonarios Cisneros y Slim Felipe González…
Y es que hay amores que matan, bien en un zambuco en Jun ora en una suntuosa vivienda exclusiva en Pozuelo. Eso sí, sólo en este último sitio con ‘lágrimas de oro’.

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