¡S.O.S. Bruselas, Andalucía en peligro!

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“El hombre de la ciudad al del campo lo desprecia, sin saber que el campo es el que le da riqueza”. José Domínguez Muñoz, ‘El Cabrero’.
El campo se muere. La pirámide poblacional se ha invertido y la falta de una planificación seria, ante el envejecimiento creciente, hace que nuestros mayores estén cada vez peor asistidos. El desplazamiento de las partidas presupuestarias hacia otras prioridades urbanas, o hacia el ladrillo, provocan la desaparición de planes de reforestación, de limpieza de los bosques, una desertización catastrófica. La consecuente desvertebración social por la desidia o incompetencia manifestadas por la carencia de una racionalización de nuestros recursos en el agro, la altivez mezquina de encorbatados o pijas apesebrados de oficina hacia el pastoreo y el campesinado en general, provoca el aumento de incendios forestales por la acumulación de matorral seco, y coadyuvará a un cambio climático muy pronto -sino ya- irreversible.
Las Comunidades Autónomas han recibido de Bruselas desde el año 2000 hasta este último sexenio 2014-2020 la friolera de ¡¡¡128.807 millones € !!! en fondos FEDER de desarrollo autonómico y FEADER para el progreso agrícola y rural. Estamos hablando de un montante sólo diez mil millones € inferior a todo el sector público del Estado en 2016 para las áreas de Salud, Educación, Interior e Inclusión social.
La Unión Europea habilita unas partidas para evitar la desestructuración comunitaria y el equilibrio interno de las comarcas de cada Pueblo. Por el contrario podemos comprobar la devastación progresiva. Nos conmueve al ver tantas viejas casas abandonadas por el monte, con sus establos aledaños desplomándose. Se sigue careciendo de plan estratégico alguno que palíe la masificación de las ciudades, y la monstruosa urbanización insostenible de las zonas costeras.
Se impulsan desde la Junta de Andalucía brillantes proyectos como el Centro de Interpretación de ‘las caras de Bélmez’, para el fomento del espiritismo, o se crean infraestructuras no utilizadas o de escaso uso. Por no insistir en una corrupción institucionalizada, durante decenios, de sobra conocida. Se necesita dar a los pueblos facilidades para animar a las familias a vivir en ellos, descongestionando las urbes, y conteniendo un desplazamiento juvenil hasta el momento imparable. Se ha otorgado carta blanca a las administraciones para que empleen a discreción o capricho, sin exigencia alguna, bienes que salen de los impuestos de todos los contribuyentes.
Pedimos a las autoridades de Bruselas que aumenten la trazabilidad de esos fondos, y que vayan ligados a finalidades concretas. En concreto los territorios de montaña sufren un abandono y una disminución demográfica constantes. Reclamamos que ni un euro más se destine al ‘ladrillazo’, primando actividades con un beneficio social y económico a largo plazo. Deben apoyarse industrias emergentes, explotar el potencial de cada sitio.
No puede tolerarse ni un minuto más que desaprensivos sueldofijos infames, con disfraz de ‘ecologista’ oblado o sin él, asfixien el mundo rural. La defensa del medio ambiente puede compatibilizarse con las personas que habitan en esos lugares, principales interesados en la salud de la naturaleza, porque su propia existencia se haya implicada en ello. La insensibilidad y deshumanización de gran número de políticos y funcionarios alcanza niveles de vergüenza criminal.
Baste un botón de muestra. Haber votado el PSOE, junto con el PP en el Parlamento andaluz a favor de los transgénicos en septiembre de 2013 (no sirve la excepción de ‘áreas protegidas’, por la difusión aérea de las semillas mutantes), compromete nuestra salud y la de las generaciones futuras, destruye usos agrícolas, variedades de plantas, de milenios. Con mayor virulencia que antes, tras la reciente absorción de Monsanto por Bayer -exacto, esa… la heredera de la homónima empresa germana que utilizó esclavos en Campos de Exterminio nazis-, y las facilidades dadas por inescrupulosos políticastros ignorantes o enchufados, Andalucía se está convirtiendo en una surrealista especie de laboratorio del Dr. Frankenstein donde experimentar con cobayas humanos. La permisividad y tolerancia hacia tanta cruel brutalidad deben terminar… nos va la propia vida en ese empeño.
Sí, y todo gracias a esos mismos que ponen carita de ‘preocupación social’, de ‘solidarios’ ante las cámaras, los rotativos o los micrófonos, hipócritas sin escrúpulos ni dignidad humanas. Si tanto decís doleros la miseria lacerante de comarcas que dejáis morir… ¿por qué no os bajáis el sueldo a la mitad, echando menos horas, para reducir el paro, mientras seguís jugando a perpetuar la ‘crisis’-estafa? ¡Y si no, exijamos decretar una Situación de Emergencia Internacional ya!, ¡basta ya de anteponer cuestiones estúpidas de imagen cuando en Andalucía se pasa HAMBRE, y la emigración continúa sin cesar! ¡Tu silencio ante esta barbarie te hace cómplice! ¡Qué Bruselas intervenga de una vez la nefasta administración del gobierno de la Autonomía andaluza por su inepcia, desaprensión y una corrupción de décadas!
Porque la condena a muerte del campo lleva por nombre… GENOCIDIO.

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