Ruta de la Seda y catetismo nacionalista español

“Los perros ladran, luego la caravana avanza…” Proverbio oriental
¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre observador de las políticas perpetradas por los gerifaltes peperosociatas de la metrópoli rojigualda! Sufrimos un permanente estado de náusea con el aumento del presupuesto militar para satisfacción del capo de Washington; los atropellos a la Libertad de Prensa por Baleares; los aterradores extremos desvelados del secuestro y robo en casa del extesorero del PP bajo los auspicios de su ‘policía política’; la incalificable humillación despótica a Catalunya más con el palo que con la zanahoria; el mantenimiento del fosilizado statu quo con respecto al Estado extranjero vaticano (fundado por Mussolini), en relación a sus secuestros impunes de miles de bebés, a sus millares de casos de pederastia silenciados, a sus incautaciones del patrimonio de todos, a las subvenciones a fondo perdido y sin control de este Estado de desecho pseudoaconfesional y sin Separación de Poderes (¡’independencia judicial’ negociada ahora con el PNV, más feudatario del criptojesuitismo que los obispos de las repúblicas bananeras!)
Mas de repente parece abrirse un rayo de esperanza, aun eclipsado por la campaña de las Autonómicas andaluzas. El presidente de China Xi Jinping visita el E. español y parece primar la ‘realpolitik’ económica de los acuerdos bilaterales para activar el comercio y la industria. Recepción del ‘Preparao’ VI con veintiún cañonazos y parada de la guardia real, medalla de oro de la ciudad de Madrid otorgada por Carmena, caluroso recibimiento en Moncloa… pero, ay, se olvidaron que los capitales germanos transfirieron inversiones al gigante asiático para fabricar desde  allí y ser más ‘competitivos’, erosionando los derechos laborales y salarios de los trabajadores europeos. ¿Iban a consentir la competencia de los infelices mediterráneos que les pagamos con una eternizada deuda sus pensiones? Hasta los voceros de Falangito Rivera salen con la cantinela de los DDHH… que en Guatemala, El Salvador, Honduras o México tanto les preocupan por el forro de las suelas de sus zapatos.
Se pone en marcha la maquinaria propagandística teutona, con el cinismo de aquella ‘crisis del pepino’ que arruinó a no pocos horticultores peninsulares, y se dedican a anatemizar el loable esfuerzo chino de intentar reactivar la Ruta de la Seda a su paso por Asia Central, por aquellos emporios de Samarcanda y Bujara. No hay más que hablar, personajillos avinagrados chovinistas de la catadura del ministro de finanzas bávaro Shäuble o del submarino correveidile ultraordoliberalista Jürgen Donges, en el plano de la propaganda, lanzan el infundio de que ese macroproyecto en realidad busca la ‘penetración en occidente’. El supuesto peligro debe conjurarse al parecer por los nuevos valedores de sainete, con el pelo aclarado, del ‘sacro imperio romano-germánico’ o el 4º reich merkeliano… y el catetismo nacionalista español chitón y a aplaudir a los señoritos ‘arios’.
Veréis, mediocres ratas cuarteleras de sacristía que menudeáis de tiralevitas de la oligarquía partidocrática, hay otro método para alejar vuestros fantasmas aunque os produzca urticaria: la Cultura. La Ruta de la Seda no era sólo la que atravesaba Asia Central. Era una imbricada confluencia de caminos, derivaciones y subrrutas por las que no sólo circularon productos manufacturados, también audaces viajeros de remotos lugares, semillas, modas, especias, técnicas y conocimientos diversos… Desde la recepción de las mercancías en los puertos de Almería o Cartagena, ciudades como Pamplona o Valladolid no fueron ajenas a aquel esplendor (casullas de obispos de seda, brocados para fundas de almohadas de aristócratas, primorosas tallas de marfil y en maderas nobles, porcelanas, pebeteros…). Tampoco nos son extrañas Tombuctú, Gao o Jenné en la Curva del Níger del África Subsahariana, que intercambiaban oro por delicados tafetanes confeccionados por diestros tejedores andalusíes, frente a los que ni la misma China pudo competir en calidad.
Los andalusíes abrimos una Ruta alternativa a la Ruta terrestre, no exenta de los peligros de nómadas saqueadores, tormentas de arena o el deshielo primaveral. La Ruta de la Seda andalusí por mar desafiaba también a los piratas o las tempestades, atravesando Egipto y el Mar Rojo, hasta alcanzar la desembocadura del río Indo y acceder siguiendo su curso a otra fabulosa ciudad de la Ruta de la Seda, Lahore, mucho más al norte. Tan denostados por xenófobos y racistas impresentables que no pueden comprender que los caminos fluviales y los mares eran Puentes, nuestros antepasados triunfaron donde fracasó Alejandro Magno, y se desposaron dejando descendencia con las hijas de la Gran India, hoy subdividida por la nefasta descolonización británica en Pakistán y Bangladesh.
A pesar de que  nuestros buques mercantes iban fuertemente escoltados, el progresivo deterioro por incesantes guerras para hacerse con el botín, provocaría el éxodo de los clanes comerciales que empobrecidos migraron a occidente dando lugar a la epopeya de los gitanos. Uno de ellos, como Ulises, tiene perfiles de leyenda. Seguro que os sonará ese natural de la patria original calé como indica su nombre urdu, y que yo he visitado, el Sind (55 millones de habitantes actuales con capital en Karachi): el nacido en Basora, el gitano más famoso de todos los tiempos… Sindbad el Marino.
La Civilización de las Mil y Una Noches nos da la pista de los universos abiertos al alma humana por el I Renacimiento europeo andalusí ¡en plena Edad Media! Para los del oriente mediterráneo y asiático sus Mil y Una Noches fueron el esplendor de Sevilla, Valencia, Silves, Tánger, Córdoba o Toledo, así como para nosotros las espléndidas urbes de Oriente. No circularon por aquí alfombras voladoras, lámparas maravillosas ni complacientes genios; sin embargo cuando Quijote se embarca en mundos de fantasía o exclama ‘¿Ladran, Sancho? Luego cabalgamos’, constatamos el perenne influjo de los cuentos de la reina Sheherezade, que también inspiraron al compositor Rimski-Korsákov, o al llamado ‘Kamasutra árabe’ del tunecino Skeijj Nefsawi, El jardín perfumado. Al genio del cine Pier Paolo Pasolini. A la sensibilidad universal de Lorca, a Fortuny, Gaudí, El Lebrijano, el Rock Andaluz… Y al colombiano descendiente de los moriscos andalusíes exiliados en Cartagena de Indias, Gabriel García Márquez, cuando desveló en su autobiografía Vivir para contarla que el célebre ‘realismo mágico’ se lo sugirieron las peripecias de la citada inmortal obra colectiva, maestra de la literatura mundial, a caballo entre oriente y occidente.
Aunque todo este inapreciable Legado del común acervo intercultural poco importa a la oscurantista y paleta carcundia nacional-catolicista, adversa a toda condición humana fuera de sus herméticas sectas usureras (hay que entrenar más, flojos, los mediatizados ‘jóvenes entusiastas de la ultraderecha’ en las entrevistas no deben llevar cortes de pelo militares ni utilizar expresiones o gestos moñas de noviciado… lo sabemos, dar el pego para estimular o blanquear el fascismo no es fácil, pero así ¿cómo aspiráis a resucitar a la fiel Guardia Mora?).
El futuro para la Caverna jacobina pasa por el ‘sacramento de la penitencia’, por una sangría demográfica sin precedentes desde 1941, una feminazificación anticonstitucional por la ominosa senda de la ‘ingeniería social’ supremacista, la guerra de sexos, y la justicia penal de autor… subvencionadas desde el gobierno y la sedicente ‘oposición’ españolistas, claro, caricaturizar al verdadero y admirable feminismo igualitario lo hunde e impulsa al poder a las camadas negras reaccionarias. ¡Alabada incluso tal barbarie por no pocos cardenales integristas!, como Cañizares ante Mónica Oltra, así el saludable fornicio se practica menos que en Plutón y sin hijos los mayorazgos eclesiásticos acaparando inmuebles crecerán sin parar a costa de ancianas viudas medrosas.
Nos queda, eso sí, lo que jamás los vendidos ‘patriotas’ inciensados podrán arrebatarnos: hemos atravesado de niños el espacio y el tiempo en mágicas alfombras, amantes que traspasan las barreras familiares y de las clases sociales, vimos duendes avezados en devolver la esperanza a los hambrientos, a los que viven sin luz, a los que no tienen techo, supimos de poderosos genios que transforman sombrías realidades en un instante… y jamás renunciaremos al fecundo Sueño de una Al-Andalusía Libre: nuestra Aurora.

Al-Hakam Morilla Rodríguez, Coordinador de Liberación Andaluza. Cuenta de twitter bloqueada por la censura: @lascultura. Nueva: @liberacionan

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