Por un mundo 50-50

De nuevo, este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, nos encontramos dos realidades bien diferentes: una, que Almería es la provincia andaluza que menos desigualdad tiene en cuanto a salarios entre hombres y mujeres y otra, mucho menos agradable, que es que tenemos que seguir soportando acusaciones como la que el diputado polaco vertió en la Eurocámara la pasada semana. “Las mujeres son más débiles y menos inteligentes”, decía. Pues no, no es así, las mujeres trabajamos, estudiamos, cuidamos de nuestros hijos, casas, familia, mayores….

Mientras que haya gente que piense así parece difícil que la mujer pueda llegar a ocupar puestos de responsabilidad. De hecho, en España y en la Unión Europea el porcentaje de mujeres con altos cargos solo representa, aproximadamente un 36 por ciento. Si se compara con otros continentes es cierto que no es mal número, además, parece que este dato, por suerte, va en aumentos en los últimos años, pero aún estamos muy lejos de alcanzar la tan deseada igualdad.

Yo, como cualquier mujer de este país, he pasado por muchas etapas laboralmente hablando: desde que me echaran de un trabajo al enterarse de me iba a casar hasta tener que borrar del currículum mi estado civil para evitar que me preguntaran por ello. Nunca he entendido ni entenderé porqué se relaciona mujer casada con baja responsabilidad laboral. He trabajado en muchos sectores, y de muchas categorías, y nunca he faltado a mis responsabilidades por mis hijos ni por mi casa. Eso sí, considero que en mi trayectoria he conseguido más logros porque ellos siempre me han apoyado y ayudado.

Es cierto que en mi trabajo como vicepresidenta de CSIF Almería quizás se note menos desigualdad y brecha salarial, pero ¿por eso debería sentirme una privilegiada? Eso me entristece porque esto debería ser lo normal: la presencia equilibrada en órganos directivos y de gobierno, tal y como aparece reflejado en la ley de 2007 de igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Ojalá lo consigamos pronto.

Esto me lleva a pensar que muchas mujeres que quieren avanzar en su vida laboral, se ven casi obligadas a renunciar a otros aspectos como ser madres o simplemente tener una familia, y de nuevo el camino se nos hace mucho más difícil que a los hombres, que rara vez se plantean esta situación, no por nada sino porque la mujer está dispuesta en estos casos a hacer un mayor sacrificio y a veces ni siquiera se le reconoce ese esfuerzo.

Celebremos este día trabajando por una sociedad más igualitaria, educando en valores y no discriminando, dando pasos hacia un mundo laboral en transformación. Como mujer y vicepresidenta de CSIF Almería, me sumo al objetivo de la ONU: por un planeta 50-50 en 2030.

Dejar respuesta