La variación de niveles en La Cañada de Las Norias malogra la nidificación de aves

La Balsa del Sapo, o Cañada de la Norias, está incluida en el Inventario Andaluz de Humedales, por lo que cabría suponer que se han tomado algún tipo de medidas para conservar los valores que llevaron al espacio a su inclusión en dicho inventario. Sin embargo, apenas si se ha hecho nada cuando, todo lo contrario, lo que reina en el preciado enclave es el caos, la contaminación y el empobrecimiento ecológico. Aparte de la suciedad, sobre todo por plásticos (envases, restos de cubiertas de invernaderos o embalajes) y residuos orgánicos procedentes en su mayor parte de las explotaciones agrarias de la zona que nadie se ocupa en limpiar, resulta fundamental el control de los niveles del agua. Ese control es vital, especialmente en las épocas de reproducción, ya que hay muchas especies de aves que se encuentran en el espacio haciendo sus nidos a nivel del agua, de modo que cualquier bajada y, sobre todo, subida de las cotas puede malograr la nidificación y provocar la mortandad de las crías. Esta situación viene repitiéndose en los últimos años, sin que la Comunidad de Regantes ni, especialmente por su responsabilidad, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, encargadas de su gestión, hagan nada por evitarlo. Este año hemos podido observar cómo nidos de avocetas y cigüeñuelas, muy visibles y que indican lo que puede estar sucediendo a escala general incluidas especies más escondidizas, han sido cubiertos por el agua como consecuencia de la subida de niveles de las últimas semanas, echando a perder las puestas. Esto sería fácilmente evitable, ya que las cotas de las lagunas aquí no dependen de causas naturales, sino de los bombeos que se hacen para controlar los niveles de agua en la Balsa. Pero ese control, más que control, parece todo lo contrario: puro caos y descontrol puesto que, de forma arbitraria, vemos cómo sube o baja la lámina de agua en muy pocos días en función del bombeo realizado. ¿Es esta la otra imagen de la agricultura almeriense que queremos ver? ¿Esto es una gestión responsable de uno de los humedales más importantes para las aves en Almería, Andalucía y España? Por lo general las imágenes valen más que mil palabras, opinen Vds. mismos sobre lo que está sucediendo en este espacio natural… Nido de cigüeñuela, antes de la subida de nivel Nidos de avoceta, antes de la subida de nivel

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La Balsa del Sapo, o Cañada de la Norias, está incluida en el Inventario Andaluz de Humedales, por lo que cabría suponer que se han tomado algún tipo de medidas para conservar los valores que llevaron al espacio a su inclusión en dicho inventario.

Sin embargo, apenas si se ha hecho nada cuando, todo lo contrario, lo que reina en el preciado enclave es el caos, la contaminación y el empobrecimiento ecológico. Aparte de la suciedad, sobre todo por plásticos (envases, restos de cubiertas de invernaderos o embalajes) y residuos orgánicos procedentes en su mayor parte de las explotaciones agrarias de la zona que nadie se ocupa en limpiar, resulta fundamental el control de los niveles del agua.

Ese control es vital, especialmente en las épocas de reproducción, ya que hay muchas especies de aves que se encuentran en el espacio haciendo sus nidos a nivel del agua, de modo que cualquier bajada y, sobre todo, subida de las cotas puede malograr la nidificación y provocar la mortandad de las crías.

 

Esta situación viene repitiéndose en los últimos años, sin que la Comunidad de Regantes ni, especialmente por su responsabilidad, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, encargadas de su gestión, hagan nada por evitarlo.

 

Este año hemos podido observar cómo nidos de avocetas y cigüeñuelas, muy visibles y que indican lo que puede estar sucediendo a escala general incluidas especies más escondidizas, han sido cubiertos por el agua como consecuencia de la subida de niveles de las últimas semanas, echando a perder las puestas.

 

Esto sería fácilmente evitable, ya que las cotas de las lagunas aquí no dependen de causas naturales, sino de los bombeos que se hacen para controlar los niveles de agua en la Balsa. Pero ese control, más que control, parece todo lo contrario: puro caos y descontrol puesto que, de forma arbitraria, vemos cómo sube o baja la lámina de agua en muy pocos días en función del bombeo realizado.

 

¿Es esta la otra imagen de la agricultura almeriense que queremos ver? ¿Esto es una gestión responsable de uno de los humedales más importantes para las aves en Almería, Andalucía y España? Por lo general las imágenes valen más que mil palabras, opinen Vds. mismos sobre lo que está sucediendo en este espacio natural…

 

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