Indiferencia

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Escrito por SEBASTIÁN LORCA, que es escritor
Hay quien considera que la igualdad no es posible y, eso, es algo que yo cuestiono, por lo que, a continuación, someramente, me propongo explicarlo.
 
Afortunadamente cada uno de nosotros somos distintos y, por tanto, la desigualdad siempre habrá de darse. De eso no hay duda. Además, eso es positivo y enriquecedor como lo es la variedad de pensamiento, la diversidad de culturas, la pluralidad de especies, las diferencias de las cosas.
 
Lo que sí tengo claro, es que mientras la llamada derecha gobierne de ninguna manera, nunca, la igualdad de la que hablo, podrá darse; es decir, nunca las personas tendremos la misma igualdad de oportunidades y, por ejemplo, los tres mil millones menos de deuda que Carmena ha reducido siendo alcaldesa de Madrid, se hubieran ido a bolsillos particulares, mientras la deuda de la capital de España se multiplica, y escuelas, hospitales, suntuosos edificios para la Magistratura o para enterrar a los difuntos, serían construidos para “ellos”, con carácter privado o, especialmente subvencionado, para gente con posibles, ya que a la plebe no la soportan.
 
Nos tendremos que ir acostumbrando a obras faraónicas y sin ningún sentido, salvo al ego de muchos que consideran que España es suya. Esos que se permiten insultar y ser cívicos hasta la médula diciendo cosas y las contrarias al mismo tiempo, sabiendo que solo “ellos” pueden ser los salvadores de España: son insultantes, peleles y tiranos de los que el pueblo llano está harto, si bien, otra fuerza oculta y perpetua siempre los ampara con su misterio y engaño.
 
Una reducida élite (desde las sombras de los púlpitos y confesionarios o escondidos en la obscuridad de templos y conventos) controla hasta el pestañear de nuestras vidas y seguirá así por mucho tiempo y eso solo cambiará cuando la verdadera igualdad de oportunidades se ponga en marcha eficazmente, para lo que será necesario modificaciones tan simples pero tan potentes como: regular salarios y rentas, pleno empleo, despido libre y libertad de huelga… en el mundo de las personas jurídicas. Y en el de las personas físicas: que el derecho a la propiedad privada expire cuando el titular de tal derecho muera o desaparezca…
 
Tal vez, puede que, para lograr algo tan simple como lo citado, tengan que pasar dos imperios más y la cultura cristiana se transforme o las enseñanzas de Cristo (de verdad y no como negocio) se practiquen. Mientras tanto, los hombres podremos ir pregonando que la libertad personal está a salvo cuando ello es mentira. La libertad aporta soluciones y también criticas, por lo general, molestas con el poder; sin embargo, la libertad no puede ser plena mientras la desigualdad persista o, por mejor decir (que para muchos no es lo mismo), mientras la igualdad de oportunidades no pase de ser un vocablo con el que queda bien quien lo pronuncia.
 
Llevar a cabo tal igualdad de oportunidades es lo que cuesta. Es más fácil llenarse la boca invocando a la libertad de elección de escuelas o médicos, cuando el dinero abunda en los bolsillos de quienes lo dicen. Se parecen a los independentistas, que dejarían de serlo, si en la tierra en la que residen reinara la pobreza. Por eso repudian a los que se ven obligados a dejar sus casas, a los necesitados, a los que carecen y han carecido de las mismas oportunidades que ellos han tenido.  Y es que el cinismo de muchos políticos está llegando, en estos momentos, hasta la demencia. Los ciudadanos de a pie deberíamos tomar nota y castigarles con nuestra indiferencia.

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