Garrucha necesita la playa que le han birlado

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Con una nota de prensa del 26 de octubre último el Ayuntamiento de Garrucha sorprendió con la noticia de que existía la posibilidad real de conseguir la prolongación del paseo marítimo desde el castillo hasta cerca de la gasolinera. La buena noticia (que ya comenté en un artículo) decía que la Corporación municipal ha acordado poner a disposición de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar los terrenos para realizar la obra. A tal fin la alcaldesa informaba de que irían a Madrid a pedir el paseo, su financiación y el inicio de las obras cuanto antes, de acuerdo con el proyecto redactado por la dirección general en el año 2005.

 

Días después, el 9 de noviembre, otra nota de prensa del Ayuntamiento ha informado que la alcaldesa, el concejal de urbanismo y un técnico han mantenido una reunión en Madrid con  responsables de la Subdirección General para la Protección de la Costa con el fin de rescatar el proyecto de prolongación del paseo, cosa que se ha conseguido según dice la nota. Además informa que el proyecto prevé la instalación de diversos servicios beneficiosos para Garrucha.

 

Al efecto, sigue la nota, una vez que el proyecto se haya revisado y actualizado se procederá a su tramitación administrativa, que previsiblemente durará un año, razón por lo que estiman en el Ayuntamiento que si se cumple el calendario de actuaciones establecido la contratación de las obras se podrá efectuar a finales del año 2018. Esperemos que así sea.

 

Como se recordará, en mi artículo de hace pocos días relativo a la obra del paseo llamé la atención sobre la necesidad de que la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA) cumpliera su deuda de construir la playa en el trozo de costa situado junto a la prolongación del paseo, o sea, desde el castillo hasta cerca de la gasolinera. Sabido es que cuando la APPA proyectó la ampliación del puerto para construir el deportivo, cosa que suponía invadir 200 de los 350 metros que tenía la playa por ese lado, se comprometió con la entonces Dirección General de Costas, mediante un convenio firmado en 2006, a construir una playa al otro lado del municipio. Incluso se convino que la APPA repondría cada año la arena que se perdiera en la misma. Se trataba de compensar a Garrucha por la pérdida de la ampliación portuaria. Asimismo, el convenio estipulaba que ambas obras, puerto y playa, deberían llevarse a cabo de forma simultánea, pero no fue así, la obra de la playa se quedó en el camino sin que nadie haya forzado a la APPA a cumplir con lo firmado. Es más, los 250.000 m3 de arena extraídos del dragado del puerto se los llevaron a la playa de Quitapellejos.

 

Sin embargo, cuando el jueves 17 de marzo de 2011 se colocó la primera piedra de la ampliación del puerto deportivo, el director – gerente de la APPA, Sergio Moreno, anunció que se estaba redactando el proyecto de creación de esa playa por importe de cuatro millones de euros, pero el anuncio se quedó en agua de borrajas. He luchado lo que he podido para conseguirla, incluso con el Defensor del Pueblo, pero todas mis gestiones han sido baldías.

 

(De todas mis gestiones tengo un amplio dossier que pongo a disposición del Ayuntamiento.)

 

Habrá que convenir que si en Madrid la Subdirección General para la Protección de la Costa, con un Gobierno del PP, ha mostrado su buena disposición a rescatar el proyecto del paseo y se dispone a realizar los trámites administrativos para su ejecución dentro de un año, lo mismo, pero con mayor motivo, debe suceder en Sevilla respecto a la nueva playa a cargo de la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA), con Gobierno del PSOE. Y digo con mayor motivo puesto que se trata de la deuda no satisfecha de la APPA, la cual obtiene buenos beneficios económicos con la ampliación del puerto. Así es que se espera que en este asunto la alcaldesa muestre el mismo interés que con el paseo, pues no cabe duda de que si una es beneficiosa para los intereses de Garrucha igual sucede con la otra. El tiempo dará cuenta de cual ha sido su actuación.

 

Ni que decir tiene que la oposición política de Garrucha, en el ejercicio de su función, está obligada a arrimar el hombro para conseguir esa playa que tanto la APPA como la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar le han birlado a este municipio.

 

De todas formas el tiempo dirá si hemos tenido suerte en conseguir esa nueva playa para Garrucha. Y así deberá ser puesto que la Corporación municipal, dirigida por la alcaldesa, está obligada a proteger los intereses del municipio usando los cauces legales que sean necesarios, pues otra cosa no cabe.

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