Gana el juicio y espera la ejecución de la sentencia que restaura el libre acceso a su vivienda por el camino que le cortaron con una cadena en Carboneras a Aurora García Silva

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Esta mañana le ha notificado la abogada a Aurora García Silva que ha ganado el juicio por la denuncia que puso por habérsele cortado con una cadena en camino de acceso a su vivienda y que le ha mantenido incomunicada con coche.

Según comenta Aurora será mañana cuando recoja la sentencia judicial y espera que en unos 20 días sea ejecutada la sentencia y restaurado el acceso con coche a su vivienda.

Como se recordará, Aurora García Silva, la vecina de Carboneras a la que taparon el camino de acceso a su vivienda, le avisaron una mañana de que su coche se había quemado, contando que cuando se aproximó a él aún se encontraba saliendo humo del vehículo calcinado que había aparcado el día anterior a las 11 de la mañana y a las 8 del día siguiente se encontró con ese panorama inverosímil.

Inmediatamente, Aurora llamó a la Guardia Civil que se  presentó de momento en el lugar de los hechos y  comenzó una investigación para determinar las causas del incendio, y en caso de que hubiese sido intencionado dar con al autor o autores para ponerlos a buen recaudo.

Como también se recordará, LA GACETA DE ALMERÍA informaba el pasado 28 de febrero de que un grupo de personas denunciaban la situación en la que se encuentra una vecina de Carboneras Aurora García Silva, de 68 años y recién enviudada, que no puede acceder a su vivienda debido a una negación de servidumbre de paso por parte del empresario Raúl Seco. Este empresario lo tenia claro cuando le dijo a Aurora  “o me pagas 10.000 euros o te cierro el camino”, también tenia claro, cuando habló con la abogada de Aurora, que el Juez le obligará a quitar la valla que bloquea el camino,  pero mientras tanto Aurora no puede llevar una vida normal.

Aurora comentaba a LA GACETA DE ALMERÍA el pasado mes de febrero y aseguraba posteriormente que “el Ayuntamiento de Carboneras parece especialista en no saber nada y no vemos mas salida que la de hacer publica esta situación a fin de generar cierta presión y captar la atención hacia este problema. Muchas gracias por su tiempo.” Afirma la anciana que presentó un escrito en el Ayuntamiento y que no le pusieron número de registro llevando exclusivamente sello en el papel, no habiéndosele contestado aún.

“Por ahí, no paso…. Este año tengo cuesta de Enero todo el año. Y no es que ande justa de dinero, por lo menos no tanto como mi vecino de finca. La cuesta que deja la navidad es poca cosa comparada con la cuesta que tengo que subir, después de pasar como puedo a través de una valla, unas veces por encima y otra por debajo, mojada cuando llueve y a duras penas cuando cargo con la compra. Durante quince años he usado el camino que me lleva a mi casa, pero dos días después de que falleciese mi marido, conocí al señor, o mejor dicho, al personaje que me ha cortado el camino. An me costaba respirar, acababa de recoger las cenizas del tanatorio cuándo llamo a la puerta.”

“Pensé -recordaba Aurora- que vendría a darme el pésame, pero no venía a dar, que este no es ni de dar los buenos días, ni tan siquiera a pedir, venía a exigir dinero por usar el camino. O pagas o te corto el camino. Ante su presión, su insistencia que ralla la coacción, sus amenazas y malas formas, recurrí a un abogado e incluso me plantee pagarle dinero solo para que me dejase en paz y no tener más quebraderos de cabeza. El abogado por su parte me aseguro que el camino que llevaba utilizando más de quince años, al ser servidumbre de paso no podía cortarlo y que no tenía ningún derecho a cobrarme por pasar. Le pedí que pusiese un precio, pero no le pareció oportuno dejar constancia de la cantidad que me pedía. – diez mil euros, o te corto el paso. Eso fue lo que me dijo con una sonrisa en su boca.

El personaje, de nombre Raúl Seco, es de esos que creen que los mocasines combinan con un chándal, que las sandalias se llevan con calcetines y que yo soy tonta. Puede que me haya quedado sola y que haga ya unos años que estoy jubilada, pero eso no me convierte en una boba a quien poder timar fácilmente. Pese a ello, y por recomendación de mi abogado trate de acordar una reunión en el despacho de este, a fin de cuentas, si iba a pagar quería tener garantías. Pero a mi vecino, no le pareció buena idea que le citase en el despacho de un abogado. Lo siguiente que hizo fue colocar una valla que me impide acceder a mi casa. El camino es servidumbre de paso, tengo derecho a pasar por él y además es el único acceso a mi vivienda.

La policía municipal de Carboneras asiente, pero me derivan a la guardia civil y estos a su vez me aconsejan que lo denuncie. Pongo la denuncia, y los guardias pese a sus buenas intenciones, no pueden hacer nada hasta que no se pronuncie el juez. En el ayuntamiento; que el alcalde estará toda la semana fuera porque es la FITUR, pero que me recibirá el técnico de urbanismo. El técnico; que tengo razón, que no puede cerrar el camino, que haga un escrito la semana que viene porque esta semana el señor alcalde está en Madrid, en la FITUR y ya me contestará. Hemos pasado del ‘vuelva usted mañana’, al `escriba una carta la semana que viene’.

La abogada; que no rompa la valla hasta que salga el juicio. El juicio que saldrá en cuatro meses o un año. Mi vecino el empresario; que le pague diez mil euros si quiero pasar y yo, arrastrándome por debajo de la valla antes de subir cada día mi particular cuesta de enero, que por ahí no paso señor Seco, y perdone lo de señor.”

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