• Acumulados por maestros de antiguas civilizaciones
  • Están preparados para ayudar a la liberación de la humanidad
  • El fondo de Saint Germain está destinado a la liberación financiera
  • Sólo una persona destinada podrá sacarlos cuando llegue su hora
  • Están programados para ser descubiertos en el momento adecuado
  • Suelen tener protección sobrenatural y forzar su búsqueda trae desgracia
  • En el antiguo Egipto llamaban a las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma
  • Cuando buscamos el tesoro, nos damos cuenta de que el camino es el propio tesoro

Nuestro planeta está lleno de tesoros legendarios escondidos, acumulados desde tiempos inmemoriales, que están aguardando el momento oportuno para ser descubiertos por una persona destinada, con el fin de ayudar a la liberación de la humanidad.

Suelen tener una protección sobrenatural para evitar su saqueo antes de tiempo, y si se fuerza su búsqueda pueden traer mucha desgracia, como ocurrió con la Cueva de Hércules en Toledo, que trajo la invasión musulmana de España. Pero el mayor tesoro que tenemos los seres humanos es nuestro Alma Divina.

Todas las civilizaciones que han existido en nuestro planeta han escondido grandes tesoros para el futuro de la humanidad o de su pueblo, que han sido programados por grandes maestros espirituales para que sean descubiertos en el momento adecuado para la liberación del pueblo al que están destinados, como el tesoro de los incas o el de los aztecas, o para la causa noble que pretenden apoyar.

Se han creado muchas leyendas y hasta obras de arte en torno a este tipo de tesoros, como el legendario Tesoro de los Nibelungos, que todavía hay alemanes que siguen buscándolo, según la leyenda de Sigfrido; el oro del Rin fue muy divulgado por las óperas de Richard Wagner. O el famoso fondo de Saint Germain que está destinado a la liberación financiera de la humanidad mediante proyectos humanitarios.

BUSCADORES

¿Quién no ha soñado con seguir las pistas de antiguos mapas hasta encontrar un tesoro pirata o toparse con los restos de una antigua y rica civilización? Aunque perseguir reliquias pueda parecer propio de ciencia ficción, lo cierto es que existen numerosos tesoros legendarios que aún no han sido encontrados.

Muchos buscadores de fortuna han buscado obsesivamente este tipo de tesoros y muchos han muerto en extrañas circunstancias, porque no estaban destinados a encontrarlos. Alrededor de ellos hay profecías y elementos sobrenaturales, que si se tratan de violentar pueden conducir a la desgracia. Robar bienes ajenos suele traer mucha desgracia.

Quizás el más famoso de ellos es el tesoro del Rey Salomón del que tanto habla Alberto Canosa, que escondería hasta el Arca de la Alianza y la Mesa del Rey Salomón para ver el futuro, una nave voladora, y hasta un robot protector. Todos los que han intentado robarlo han encontrado la desgracia porque no estaban destinados a ello ni era el momento adecuado.

También está el tesoro del General Yamashita que dejó escondido en numerosos zulos dispersos en Filipinas antes de rendirse a las fuerzas aliadas y ser condenado a muerte por crímenes de guerra, cuyo secreto se llevó a la tumba. Durante la segunda guerra mundial, las tropas japonesas lideradas por el general Tomoyuki Yamashita conquistaron gran parte del sureste asiático. Yamashita ordenó enterrar en Filipinas las riquezas expoliadas por el imperio japonés cuando el avance de los aliados se hacía imparable.

Pero quizás el más grande de los tesoros sería el del gran Kan de Mongolia, heredero de Genghis Khan, que está destinado a apoyar la liberación financiera de la humanidad, según ha contado varias veces Sigmund Bathory con gran amenidad en el canal de Inmaculada Fernández.

La tumba de Genghis Khan es uno de los lugares predilectos para los buscadores de tesoros. Algunos equipos de arqueólogos han buscado sin éxito el sepulcro del conquistador en los extensos desiertos de Mongolia y en el norte de China, mientras que otros historiadores sostienen que los hijos del Khan enterraron secretamente su cuerpo y las riquezas que componían su ajuar funerario en el fondo del lago Issyk-Kul, ubicado en el actual Kirguistán.

https://m.europapress.es/sociedad/noticia-diez-tesoros-legendarios-aun-no-sido-encontrados-20171121174654.html

DEFINICIÓN

Un tesoro es una concentración de riqueza especialmente de metales preciosos, piedras preciosas, monedas, joyas, obras de arte o cualquier otro bien económico de escasez relativa perdida o sin usar. Su finalidad es servir de depósito de valor económico.

En el antiguo Egipto llamaban a las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, que es la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás. La sabiduría es un tesoro que nunca causa entorpecimientos. No es sabio el que sabe dónde está el tesoro, sino el que lo trabaja y lo saca.

Los tesoros griegos eran edificaciones en forma de templo construidos en los santuarios por una ciudad para guardar sus ofrendas. En todas las civilizaciones, la acumulación de tesoros en tumbas y templos era una práctica común, así como la de su saqueo por ladrones o enemigos.

El del templo de Jerusalén, que incluía la Menorah’ o candelabro de siete brazos, fue saqueado varias veces, la última por los romanos, que lo representaron como símbolo de su triunfo en el bajorrelieve del Arco de Tito, en la Via Sacra del Foro Romano, construido en el año 82 para conmemorar la toma de Jerusalén en el año 70.

REFLEXIONES

Dicen que el mayor tesoro que existe es nuestro Alma Divina, y que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Tienes más cualidades de lo que tú mismo crees; pero para saber si son de oro bueno las monedas, hay que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro, dijo Gregorio Marañón.

Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos. La amistad es una sabia inversión: Los mayores tesoros de la vida son las personas.

Cuando buscamos el tesoro, nos damos cuenta de que el camino es el propio tesoro según “El Alquimista” de Paulo Coelho. Si perdieras un tesoro y te encontraras otro, no volverías a esconderlo en el mismo sitio.

Rubén Darío fue sublime en su definición en sus “cantos de vida y esperanza”Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer.”

ROMA

El tesoro o erario público de la República Romana se custodiaba en el Templo de Saturno en el foro romano, y a pesar de su protección religiosa fue utilizado de forma irregular en algunas ocasiones, por ejemplo por Julio César. Con el nombre de Tesoro Imperial se acumularon varios tesoros a lo largo de la historia.

Durante la decadencia del Imperio romano, tuvo lugar el saqueo de Roma a manos de los visigodos trajo como consecuencia la acumulación de un gran tesoro (el mítico tesoro de los godos o tesoro de los visigodos, que incluiría la mesa de Salomón) cuya posesión suponía el prestigio de sus reyes, en consonancia con el mito germánico del poder que confería la posesión de un tesoro.

La Iglesia pasó a ser durante la edad media la principal acumuladora de tesoros, muy a menudo como ornamento de las reliquias, en monasterios y catedrales. Tesoro catedralicio es el nombre con el que se conoce el de ésta); y su saqueo pasó a ser protagonizado por expediciones vikingas en el 793 o las razzias musulmanas de Almanzor, finales del siglo X.

La conquista de América por los españoles dio origen a mitos como el de Eldorado por la abundancia de tesoros saqueados, siendo los más impresionantes el tesoro de Axayácatl de Moctezuma o tesoro de Hernán Cortés y el tesoro reunido en el cuarto del rescate de Atahualpa llamado tesoro de Pizarro.

https://es.wikipedia.org/wiki/Tesoro

NUEVE TESOROS MÍTICOS

Entre los mitos históricos con mayor o menor base real o esotérica, se cuentan tesoros cuya existencia se divulga sobre todo por la literatura popular.

  1. El tesoro del Templo de Jerusalén, mito basado en los diferentes tesoros que realmente contuvo el Templo de Salomón en distintas épocas históricas, y que fueron varias veces saqueados. Uno de los tesoros que según la Biblia contendría, el Arca de la Alianza, ha sido particularmente objeto de todo tipo de especulaciones por la cultura popular (como en la película de Indiana Jones) e incluso en documentales como “El Éxodo descodificado”.
  2. El tesoro de los godos o tesoro de los visigodos, que estaría vinculado en parte con el anterior, ya que provendría del saqueo de Roma (410) que efectivamente llevaron a cabo los visigodos de Alarico I y que constituyó el prestigio de los reyes visigodos desde entonces. Sostiene el mito que de Roma habrían obtenido objetos que previamente los romanos habrían saqueado en Jerusalén, como la llamada mesa de Salomón; y que tras pasar por el sur de Francia (reino visigodo de Tolosa) llegaron a Toledo (reino visigodo de Toledo), donde su uso inadecuado habría producido la invasión musulmana del 711.
  3. El tesoro de los cátaros, el presuntamente reunido por los cátaros, uno de cuyos posibles lugares sería Montsegur y que habría sido buscado por Otto Rahn y las autoridades nazis durante la segunda guerra mundial.
  4. El tesoro de los templarios, el presuntamente reunido por los caballeros templarios y que sería una de las razones que promovieron el violento final de esa orden militar en 1307.
  5. El tesoro de Barbanegra, presuntamente escondido por el pirata Barbanegra en Teach’s Hole, llamado así por él.
  6. El tesoro de Loch Arkaig, el resto de los fondos que sirvieron para el levantamiento jacobita de 1745 y que presuntamente algunos de ellos habrían custodiado desde entonces.
  7. El tesoro de Juan Fernández, presuntamente enterrado en la isla Juan Fernández.
  8. La caverna de Benavides, supuesto tesoro que el guerrillero Vicente Benavides habría escondido en una cueva cerca de Lebu, Chile y que no habría podido retirar antes de ser ajusticiado.
  9. El tesoro nazi del lago Toplitz.- La búsqueda del patrimonio europeo expoliado por los nazis durante la segunda guerra mundial ha conducido a muchos buscadores de tesoros al lago austriaco Toplitz, un emplazamiento conocido como el “basurero de Hitler”. Lo único que se ha encontrado hasta el momento en sus aguas son contenedores llenos de divisas falsas de las naciones aliadas; y parece poco probable que pueda encontrarse nada más, ya que las autoridades austríacas han prohibido sumergirse en el lago debido a que las condiciones del agua pueden resultar mortales.

LOS DIEZ TESOROS MÁS BUSCADOS

Una clasificación periodística enuncia los siguientes diez:

  1. La tumba de Alejandro Magno.- Su misma localización es debatida, pues murió en Babilonia y fue trasladado a Alejandría en Egipto.
  2. El tesoro de Atahualpa.- Consistiría en más de veinte lingotes de oro que se encontrarían en el volcán Pasocha (Pasochoa).
  3. El tesoro de Rande.- El transportado por la flota española hundida en la ría de Vigo en 1702 (14 galeones mercantes que llevarían 500 toneladas de oro y plata y 250 de piedras preciosas). Sería el mayor tesoro subacuático.
  4. El Arca de Noé.- Citada en la Biblia, habría quedado en el Monte Ararat. Buscada por arqueólogos norteamericanos y turcos, consistiría en madera, sin valor material, sino religioso.
  5. Nuestra Señora del Juncal.- Galeón español hundido en el siglo XVIII entre México y La Habana.
  6. Las tumbas de los reyes mayas de Palenque y Tikal, del siglo VII, en Guatemala.
  7. El galeón de Hernán Cortés.- Hundido de vuelta a España cargado de riquezas, posiblemente en Cayo Arenas, Cuba.
  8. La cámara sepulcral de Keops.- Presuntamente, la cámara sepulcral verdadera del faraón Keops no se habría encontrado aún, no habría sido saqueada y estaría en algún lugar indefinido, bien dentro o bien fuera de la pirámide de Keops.
  9. El tesoro del Grosvenor, buque británico con un cargamento de piedras preciosas hundido en 1783 en el Cabo de Buena Esperanza.
  10. Las tumbas de los reyes de la Dinastía Ming.- Especialmente la del segundo emperador Jianwen, que habría sido enterrado en los alrededores de Pekín.

NUEVE TESOROS AMERICANOS

1º.- El tesoro de la isla del Roble en Canadá.- La isla Oak se encuentra al sur de Nueva Escocia, Canadá, del lado de la costa del océano Atlántico. Es famosa por presentar uno de los misterios del mundo más enigmáticos: el pozo del dinero. Este pozo ha vuelto loco a todos los que han intentado investigarlo.

https://www.todomisterioso.com/la-isla-oak-y-el-pozo-del-tesoro/

2º.- El tesoro de Lima.- En 1820, la Corona española encargó al capitán inglés William Thompson custodiar gran parte de las riquezas de Perú ante el avance del movimiento independentista encabezado por José de San Martín. En lugar de ello, Thompson y sus hombres se apropiaron del botín y se cree que lo escondieron en algún lugar de la Isla de Coco, situada a 500 kilómetros de Costa Rica. Muchos han buscado sin éxito los cofres de Thompson, incluido el expresidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt.

3º.- El tesoro del lago Guatavita.- El lago Guatavita, situado en la cordillera oriental de Colombia, es el lugar que originó la leyenda de El Dorado. En sus aguas, los indígenas Muiscas sumergían ofrendas de oro como símbolo de adoración a Chie, la diosa del agua. En la actualidad, parte de los tesoros del lago han sido recuperados y se exponen en el Museo del Oro de Bogotá, pero no se sabe a ciencia cierta si otras riquezas siguen escondidas bajo las aguas del Guatavita.

4º.- El oro de Atahualpa.- En 1553, el conquistador español Francisco Pizarro exigió un rescate a cambio de la vida del emperador inca Atahualpa, que había sido acusado de fratricidio. El soberano cumplió la promesa de llenar una habitación de oro a cambio de ser liberado, pero Pizarro ordenó ejecutarlo igualmente. A modo de venganza, los incas robaron el oro y lo arrojaron supuestamente al lago andino Yanacocha, de donde no se ha recuperado.

5º.- El tesoro de la noche triste.- Cuando los aztecas expulsaron a Hernán Cortés y a los conquistadores españoles de Tenochtitlan durante la conocida como Noche Triste, éstos trataron de reunir la mayor cantidad de oro rellenando sus armaduras. Aprovechando que la ciudad estaba rodeada por un lago, los aztecas arrojaron a muchos enemigos al agua, donde se ahogaron debido al peso del oro y las armaduras. La actual ciudad de México se encuentra cimentada sobre el emplazamiento original del lago, donde según la leyenda permanecen las riquezas.

6º.- El tesoro del capitán Kidd.- La figura de Kidd el pirata, cuyo tesoro se encuentra en paradero desconocido desde hace 300 años, inspiró el personaje de John Silver el Largo en el libro «La isla del tesoro», de Robert Louis Stevenson. Antes de ir a la horca, Kidd escribió a las autoridades una carta con las coordenadas de la supuesta isla en el Mar de China donde escondía su supuesto tesoro.

https://www.abc.es/cultura/abci-lista-varios-tesoros-miticos-no-sido-encontrados-201903251257_noticia.html

7º.- El tesoro Jesse James.- En 1930 falleció un anciano minero llamado Ben Morton. Había pasado años buscando en las montañas de Missouri el supuesto botín enterrado por el pistolero Jesse James. Entre sus pertenencias apareció un extraño documento que desde entonces ha sido conocido como El Mapa Wolf, ya que está presidido por la imagen de un lobo. Ben lo habría obtenido del sacerdote que dio la extremaunción a Frank James, el hermano de Jesse. El mapa resulta a todas luces indescifrable, y la opinión más extendida es que se trata de un fraude.

8º.- La mina del alemán.- En el salvaje Oeste se hablaba de la existencia de una mina de oro situada en los Montes de la Superstición, en Nuevo México. Había pertenecido a un español, Miguel de Peralta, hasta que él y sus trabajadores fueron masacrados por los apaches. En 1862, un alemán llamado Jacob Waltz aseguró haberla encontrado; como prueba, mostraba una cantidad de oro por valor de 60.000 dólares. Waltz no quiso regresar por miedo a los apaches, pero dibujó un mapa que vendió por mucho dinero. Quienes la buscaron solo encontraron la muerte.

9º.- La fortuna de las familias de Virginia.- Durante la guerra civil de Estados Unidos, el coronel confederado John Singleton Mosby saqueó los cuarteles del general Edwin Stoughton, donde encontró una gran cantidad de riquezas que éste había obtenido de las familias pudientes de Virginia. Al escapar, los confederados se encontraron con un gran contingente de tropas de la Unión al este de Haymarket, en Virginia, y para que el tesoro no cayera en manos de las tropas enemigas, Mosby lo entregó al sargento en el que más confiaba para que lo enterrara. Desde entonces, se perdió su rastro.

El autor de este artículo de opinión es Periodista Licenciado y Colegiado, con cuarenta años de experiencia, y Oficial de Aviación Reservista Honorífico, entre trece titulaciones.

Mi seudónimo es Liu Suria. (Un seudónimo es un nombre o ‘alias’ utilizado por un periodista en sus actividades, en vez del suyo propio, pero en realidad es mi nombre espiritual.)

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