Estudio “Influencia de la ingesta de cerveza sobre la fisiología gastroesofágica y síntomas digestivos postprandiales” presentado hoy en la XILX Reunión Anual de la Sociedad Andaluza de Patología Digestiva. Un consumo moderado de cerveza no aumentarían los episodios de reflujo gastroesofágico gaseoso. Es el primer estudio que describe los efectos de la cerveza sobre el reflujo, la acomodación gástrica y los síntomas digestivos.

EstudioInfluencia de la ingesta de cerveza sobre la fisiología gastroesofágica y síntomas digestivos postprandialespresentado hoy las 7as Jornadas UCM-ASEN “Nutrición para la mejora sanitaria en distintas etapas de la vida”

  • Un consumo moderado de cerveza no aumentarían los episodios de reflujo gastroesofágico gaseoso
  • Es el primer estudio que describe los efectos de la cerveza sobre el reflujo, la acomodación gástrica y los síntomas digestivos

 

La evidencia científica cuestiona uno de los mitos asociados al consumo moderado de cerveza, en concreto, lo relacionado con la generación de gases y molestias digestivas. El estudio Influencia de la ingesta de cerveza sobre la fisiología gastroesofágica y síntomas digestivos postprandiales”[1], liderado por el Dr. Enrique Rey Díaz-Rubio, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid indica que un consumo moderado de esta bebida fermentada no aumentaría los episodios de reflujo gastroesofágico gaseoso en sujetos sanos. Este estudio fue publicado este año en la revista científica internacional Neurogastroenterology & Motility[2].

Los resultados de esta investigación, pionera en su área, han sido presentados hoy en las 7as Jornadas UCM-ASEN “Nutrición para la mejora sanitaria en distintas etapas de la vida” y describen los efectos del consumo moderado de cerveza en términos de reflujo gastroesofágico, acomodación gástrica y síntomas digestivos. El estudio analiza a un grupo de adultos sanos mayores de 18 años, sin síntomas digestivos frecuentes ni enfermedad por reflujo gastroesofágico conocida.

El objetivo principal fue evaluar si el consumo moderado de cerveza se asociaría con la generación de síntomas digestivos altos como, acidez, regurgitación y saciedad precoz, en el período posterior a las comidas. El Dr. Enrique Rey ha explicado durante su conferencia que “a la luz de los resultados del estudio, en una situación real, la cerveza no parece promover los síntomas dispépticos, aquellos que provocan una digestión pesada y de reflujo cuando es consumida de forma moderada, es decir, 2 cañas al día para los hombres y 1 para las mujeres”. El estudio apunta, además, que el consumo moderado de cerveza no provocaría un aumento de trastornos gastrointestinales o de sensibilidad gástrica que alteren la digestión.

De acuerdo con los resultados presentados, la cerveza no parece modificar el reflujo gaseoso como podría sugerir al tratarse de una bebida procedente de la fermentación natural de sus ingredientes. Además, no alteraría la acomodación gástrica después de las comidas y no provocaría un aumento significativo de síntomas digestivos que nos puedan producir molestias o digestiones más pesadas de lo normal.

Otros posibles efectos del consumo moderado de cerveza

De igual modo, el consumo moderado de cerveza podría reducir el riesgo de infecciones producidas por el H. pylori, según el estudio “Inverse relationship between alcohol consumption and active Helicobacter pylori infection[3]”.

Precisamente existen otros estudios[4] sobre la composición de la microbiota intestinal que sugieren que ésta se modula gracias a los polifenoles, como los contenidos en la cerveza, mediante la inhibición de bacterias patógenas y por la estimulación de una microbiota beneficiosa. Una de las principales funciones de los polifenoles es la de regular la microbiota intestinal, pudiendo involucrarse en el crecimiento de algunas bacterias e impidiendo la proliferación de otras perjudiciales.

Por otro lado, el Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida (FICYE) recuerda que el consumo inadecuado de alcohol puede ser perjudicial para la salud. Además, si se está tomando medicamentos, si se va a conducir, y en el caso de las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, el consumo de alcohol debe ser cero.

La cerveza, una bebida natural que forma parte de la Dieta Mediterránea

En este sentido, la Dra. Rosa Ortega, Catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Comité Científico del FICYE, ha afirmado que “el consumo moderado de cerveza puede formar parte de una alimentación equilibrada debido a las propiedades que le confieren su baja graduación alcohólica y las materias primas con las que está elaborada”. La cerveza es una bebida fermentada, con unas características específicas en su composición que la diferencian del resto de bebidas y que le confieren un especial interés nutritivo. Elaborada a partir de ingredientes naturales (agua, cebada malteada y lúpulo), tiene un bajo contenido calórico (45 kcal/100 ml) y nutrientes como vitaminas, minerales, polifenoles (antioxidantes), maltodextrinas y fibra soluble.

Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida

El Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida (FICYE) es una entidad que pretende ahondar en el conocimiento de la cerveza, impulsando y compartiendo la investigación científica sobre el producto, su consumo moderado y su relación con el estilo de vida; recordando siempre que el consumo abusivo de alcohol es perjudicial y, por lo tanto, no tiene cabida en un estilo de vida saludable. Para más información, consultar nuestra web: http://www.ficye.es

[1]http://www.cervezaysalud.es/wpcontent/uploads/2017/06/Influencia_de_la_ingesta_de_cerveza_sobre_la_fisiologia_gastroesofagica_y_sintomas_digestivos_postprandiales.pdf

[2] https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/nmo.13325

[3] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10084247

   [4] Moreno-Indias I, Sánchez-Alcoholado L, Pérez-Martínez P, Andrés-Lacueva C, Cardona F, Tinahones F, Queipo-Ortuño MI (2016). Red wine polyphenols modulate fecal microbiota and reduce markers of the metabolic syndrome in obese patients. Food & Function 7:1775-1787

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