Más Andalucía que nunca

El filósofo estadounidense Elbert Hubbard acuñó, hace más de un siglo, aquel aforismo que dice: “Si no puedes rebatir los argumentos de tu adversario, no todo está perdido: todavía puedes insultarlo”. Hoy, más de cien años después, el irónico consejo de Hubbard parece que sigue más vigente que nunca, a juzgar por cómo han reaccionado los partidos de la oposición al anuncio de convocatoria de elecciones en Andalucía.

Cuando uno no tiene nada que defender, recurrir al insulto resulta tentador. Sólo así puede explicarse que, para estrenarse, Pablo Casado dijera que los andaluces somos de peor condición que el resto de españoles por no votar al PP y, que, pocos días más tarde, la ex ministra Isabel García Tejerina se diera el lujo de insultar a los niños y niñas andaluces, cuestionando nada menos que su nivel académico.

Cuando un partido recurre a estas bajezas es porque no tiene ninguna hoja de servicios que defender. Y es lo que le ocurre al PP, pero también al resto de partidos de la oposición, a juicio de lo que ha ocurrido en el Parlamento de Andalucía en esta última legislatura.

En los tres últimos años, PP y Podemos han dicho ‘no’ a la universidad casi gratuita, a destinar el 82% de fondos a la dependencia, a invertir en la construcción de nuevos hospitales y centros de salud y a la puesta en marcha de planes de empleo.

El PP ha votado en contra de la Ley andaluza de Discapacidad y en contra de la Ley de sostenibilidad de la sanidad pública.

Por su parte, Podemos e IU han votado en contra de Ley de Igualdad. IU ha votado en contra de la Ley de servicios sociales y ha rechazado la ley por la que se establece el derecho de tanteo y retracto en desahucios de viviendas en Andalucía.

Frente a estos posicionamientos del todo injustificables, los socialistas podemos decir que hemos cumplido. Hemos cumplido con la recuperación de derechos, con la creación de empleo y con la garantía de una educación y una sanidad públicas y de calidad.

Con Susana Díaz como presidenta, Andalucía ha disfrutado de una absoluta estabilidad en un escenario nacional convulso. Nos hemos colocado a la vanguardia del Estado de Bienestar y nos hemos convertido en referencia para otras formaciones de izquierdas.

En Andalucía generamos confianza y protegemos a la ciudadanía. La economía andaluza crece en torno al 3%, tenemos el PIB más alto de nuestra historia, llevamos cuatro años ininterrumpidos de bajada del paro (con 500.000 parados menos) y dos de cada tres nuevos puestos de trabajo creados en Andalucía son indefinidos. En Almería, los últimos planes de empleo anunciados por el Gobierno andaluz van a suponer la inversión de 21 millones de euros y la generación de 2.250 contratos.

Junto a ello, tenemos el mejor sistema sanitario público de España, hemos puesto en marcha las mayores Ofertas Públicas de Empleo para sanitarios de España, con 29.000 plazas, y hemos seguido construyendo infraestructuras, como lo demuestra, por ejemplo, en Almería, el hospital materno-infantil, cuyas obras se encuentran muy avanzadas.

Andalucía es la única comunidad española en la que la universidad es casi gratuita, gracias a la bonificación del 99% de las matrículas. Carreras que en otras regiones cuestan 1.500 euros el curso, aquí cuestan solo 7 euros y de ello pueden dar fe los más de 5.000 estudiantes almerienses que se han beneficiado ya de esta medida.

Andalucía lidera el número de personas con dependencia atendidas en España. En Almería, sin ir más lejos, el Gobierno de Susana Díaz invierte cada año más de 100 millones de euros para atender a 18.000 personas.

Los socialistas hemos trabajado por Andalucía y podemos contarlo. Otros no tienen nada que contar. Somos, además, el único partido que tiene un proyecto para esta tierra y que la defiende, mientras otros se dedican a chapotear.

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