La llegada del nuevo párroco activa la presencia de la céntrica iglesia en las redes sociales: desde partidas de bautismo a donativos

Al mismo tiempo, ofrece seguridad sanitaria a los feligreses con medidas anti Covi, como el control de temperatura en los accesos

 

La parroquia de San Pedro apóstol de Almería está experimentando un renacer en su labor litúrgica, sacramental y espiritual gracias al impulso que ha experimentado en los últimos doce meses.

El nombramiento, por parte del obispo, del sacerdote Juan Antonio Moya Sánchez como párroco ha permitido un cambio general en la histórica iglesia del centro de la ciudad, tras un paréntesis temporal de decaimiento.

El esfuerzo de la parroquia durante el último año no solo permite a los feligreses almerienses seguir en el templo cultivando su fe, sino que es posible acrecentarla gracias a numerosas soluciones y a iniciativas novedosas.

Una de las opciones es la de aprovechar las ventajas que aportan los avances digitales. Ya que el mundo “online” no riñe con la fe, la parroquia de San Pedro apóstol tiene activa una página web (www.sanpedroalmeria.es) donde ofrece información, permite aproximarse, interactuar y abrir la posibilidad de gestionar y solicitar trámites administrativos como partidas o notas bautismales. La confirmación de este cambio, que aporta ingeniosas soluciones a través de la innovación y acerca la palabra de Dios digitalmente, está en la creación de una página en Facebook y cuentas en las redes de Twitter y de Instagram. Así, se transmiten las novedades de la vida parroquial, se puede colaborar económicamente con donaciones y se abre un espacio para que la vida de la comunidad sea fecunda.

Precisamente las redes sociales de la parroquia incluyeron, hace unos días, la culminación de uno de los objetivos más significativos conseguidos por la especial dedicación del párroco: el arreglo, restauración y puesta en funcionamiento de las tres campanas. Los bronces, que datan de 1941, llevaban años sin sonar y tenían el badajo suelto. A dos de ellas se les ha instalado un martillo para que den toques, además de que volteen, y se han automatizado para ser controladas digitalmente.

 

La restitución de las campanas “San Francisco de Asís”, “San Pedro Apóstol” y “Ntra. Sra. De los Remedios” permite a los feligreses recuperar la nostalgia inolvidable del tañer. Se han creado distintos tipos de sonidos, como de funeral, volteo festivo o toque sencillo. El repique de las campanas acrecienta, pues, el marchamo de esta parroquia histórica, construida en el siglo XVIII, aunque su origen se remonta a los años de la reconquista de Almería por los Reyes Católicos.

El ingente esfuerzo de este año también se ha empleado en la puesta en valor de los valores estéticos, simbólicos y religiosos de la parroquia. Así, se han restaurado lienzos de los siglos XVII y XVIII, entre los que destacan un crucificado de gran formato, los cuadros de San Pedro, San Francisco de Paula y La Virgen de los Dolores; todo ellos poseen una gran viveza expresiva. La compleja y ardua tarea de la restauración de obras de arte se ha aplicado en tallas, como la de La Virgen de los Remedios y su niño, que se van a presentar próximamente al culto. También la de San Miguel Arcángel, seguramente obra de Nicolás Prados, ha sido restaurada en “Dromos Arte” y puesta al culto en un lugar destacado de la iglesia. Se ha recuperado la imagen de San Roque y San Rafael, además de encontrarse en proceso de mejora las de Santa Rita y San Judas Tadeo, de gran devoción popular. Indicar que un buen número de vasos sagrados y piezas de orfebrería se han restaurado durante estos meses y se les ha devuelto su esplendor original.

 

Muchos fieles almerienses ya han experimentado la emoción de contemplar la belleza de esas esculturas y obras de arte porque el horario diario de apertura de la iglesia se ha extendido durante cerca de siete horas. Ahora, es posible visitar y orar en la parroquia de San Pedro apóstol de diez de la mañana a dos de la tarde y todos los días, excepto los miércoles, de cinco a siete y media.

 

Los feligreses, además, acceden al templo para la Santa Misa con las mayores medidas de seguridad sanitarias posibles, anulando el riesgo de contagio. Unos voluntarios, con termómetros digitales, salvaguardan la salud pública tomando la temperatura corporal a los fieles que entran por alguna de las dos puertas de acceso. Además del distanciamiento personal, marcado en todos los bancos, hay disponibles hidroalcohol y alfombrillas de limpieza y secado de calzado. La vigencia de las medidas preventivas se mantendrá mientras se prolongue la pandemia.

Ya en el interior, es posible participar de forma más activa y directa en la Solemne Eucaristía porque se ha tenido la sensibilidad de mejorar la iluminación del templo y el sistema de megafonía, pensando en todos pero sobre todo en las personas que padecen algún tipo de limitación visual o auditiva.

La seguridad de los almerienses y turistas que asisten a San Pedro apóstol es una de las prioridades del nuevo párroco, por lo que además de acercar el Evangelio a los ciudadanos se trabaja en la rehabilitación y restauración del histórico inmueble. Éste, en algunas de sus dependencias, padecía un gravísimo deterioro debido a la humedad y al paso del tiempo. En este año, se han adecentado uno de los despachos inferiores y la vivienda parroquial, cuya obra recién concluida fue bendecida el 15 de septiembre por el Obispo diocesano, Adolfo González Montes.

 

Todas estas novedades y mejoras, efectuadas en beneficio de la feligresía, permiten que la comunidad parroquial se esté activando en apoyo de su iglesia, por lo que se ha permitido acrecentar el funcionamiento de los órganos de participación eclesial gracias al compromiso voluntario de muchas personas. Ya es un hecho la creación de los consejos de pastoral y de economía y el grupo de liturgia; del mismo modo, se están promoviendo actividades para incrementar la formación bíblica y teológica de los fieles.

Los valores de perseverancia y constancia en el trabajo de Juan Antonio Moya Sánchez, durante este último año, han sido ingredientes imprescindibles para que numerosos feligreses abracen el cambio; sin duda, devolverán con generosidad el esfuerzo efectuado.

 

Así, Clementina Sánchez Lanuza, feligresa desde hace más de 50 años asegura que “el haber vuelto a sentir sonar las campanas, la luminosidad y limpieza del templo, las reparaciones que se han llevado a cabo en imágenes y en el edificio, pero sobre todo, el calor humano, la cercanía y la atención que el párroco dedica a los feligreses, en todo momento, está siendo un aglutinante importante para hacer auténtica comunidad parroquial.”

Por su parte, el feligrés y abogado Federico Soria Bonilla considera que el proyecto de mejora de la parroquia corresponde a un esfuerzo común en pro de un objetivo ilusionante y para ello invita a colaborar con el párroco para sacar adelante el proyecto “que es de Dios y de la Iglesia porque –afirma– cualquier objetivo que se nos ocurra es posible contando con Él. Yo diría que se trata de colaborar con Dios en aquellas pequeñas cosas que estén a nuestro alcance”.

En definitiva, las acciones y cambios en la parroquia de San Pedro apóstol siguen las palabras del Papa Francisco, uno de cuyos recientes mensajes fue que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda la estructura eclesial debe convertirse en un cauce adecuado para la evangelización”.

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