Por: DR JOSE MARIA MANUEL GARCIAOSUNA y RODRIGUEZ

     –Iltmo. Sr. Doctor José María Manuel García-Osuna y Rodríguez-

-ACADÉMICO-CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA DE MEDICINA DE ASTURIAS (RAMPA).

-SOCIO DE NÚMERO DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE MÉDICOS ESCRITORES Y ARTISTAS (ASEMEYA).

-DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUGÍA.

-MÉDICO DE FAMILIA-ATENCIÓN PRIMARIA.

I.-LUSITANIA Y LOS LUSITANOS-

Los lusitanos ocupaban todo el centro y norte del declive de la meseta leonesa, la mayor parte en el territorio de la hispánica Portugal; siendo su núcleo central la Sierra de la Estrella y las estribaciones de la Sierra de Gata, entre los ríos Duero y Tajo. Limitaban por el sur con los célticos del territorio hispánico de Portugal, por el norte con los galaicos bracarenses y lucenses [su capital romana Lucus Augusti-Lugo], y por el nordeste con los vettones [su capital indígena Helmantikae-Salamanca].

Eran, los hispanos más numerosos  de la costa Atlántica de Hispania (actuales Estados de España y Portugal). Se establecieron en esa zona hacia el siglo VI a.C., provenientes de las montañas de Suiza.

Se pensaba que estaban relacionados con la gentilidad de los lusones celtíberos de Contrebia Leucade-Aguilar del Río Alhama (en las fuentes del río Tajo, en el Este hispánico), pero en la actualidad se les considera como un grupo confederado de pueblos, de carácter indoeuropeo pero no céltico, su dialecto sería equiparable al celtibérico del noroeste hispánico. Los otros pueblos de la gentilidad celtibérica eran: los titos, belos, pelendones y, sobre todo con su capital en Numancia, los arévacos

«Al norte del río Tajo está Lusitania, la tribu más grande de las tribus ibéricas, y que fue combatida por los romanos mucho tiempo. El lado sur de Lusitania lo forma el río Tajo; el lado oeste y norte, el océano; el lado este, los carpetanos, vettones, vacceos y callaicos bracarenses y lucenses, que son tribus bien conocidas. Las demás tribus no hace falta mencionarlas por ser pequeñas y de poca importancia. En contraste con los de hoy algunos también a éstos (los callaicos o galaicos) les llaman lusitanos. Los callaicosgalaicos por el este son vecinos de los ástures transmontanos y cismontanos-augustanos, y de los celtíberos. La longitud (de Lusitania) es de 3. 000 estadios, la anchura es mucho menos. El este de Lusitania es alto y áspero, pero la región baja es toda llana hasta el mar, exceptuando unas pocas sierras no grandes. (…) El país del cual hablamos (Lusitania), es fértil y está atravesado por ríos grandes y pequeños, que vienen todos de oriente y corren paralelos al Tajo. En su mayor parte son navegables y contienen mucha arena aurífera. Los más importantes de los ríos después del Tajo son el Mundas, navegable poco trecho, como también el Vacua. Después de éstos, el Duero, que, viniendo de lejos, corre por Numancia y otros muchos pueblos de los celtíberos y vacceos, y se navega con grandes barcos a lo largo de casi 800 estadios. Después hay otros ríos y después de éstos el Lethes, que unos llaman Limaias y otros Belión. También este río viene del país de los celtíberos y vacceos, y el Bainis después de éste, que otros llaman Minios. Éste es el río más grande de los ríos de Lusitania y también se navega hasta 800 estadios. Pero Posidonio dice que este río viene de los cántabros. Delante de su boca hay una isla con dos muelles que forman puertos. Merece un elogio la naturaleza por tener estos ríos, riberas altas y ser capaces de recibir en sus cauces el mar en tiempos de marea alta, de manera que el mar no puede pasar del cauce de los ríos e inundar los llanos. Este río (el Minio) fue el límite de la expedición de Bruto. Más allá hay otros muchos ríos paralelos con los mencionados» (Estrabón. Geographiká).

                 -Ruinas de la ciudad celtíbera-arévaca de Numancia-

 

Los lusitanos estaban conformados como tribus más importantes por los paesuri, tapori y turduli veteres. Las ciudades lusitanas más importantes eran: Aretium-Alvega; Aeminium-Coimbra; Scallabis-Santarém; Talabriga-Branca; Caurium-Coria; Ebura-Ébora; Augusta Emerita-Mérida y Norba Caesarina-Cáceres, entre otras de mayor o menor enjundia.

El interior lusitano era montañoso y pastoril, la llanura del sur tenía carácter agrícola y un mejor desarrollo. Todo esto motivaba las razzias lusitanas hacia la meseta leonesa, para tratar de solucionar su miseria.

La organización social de los lusitanos era tribal, en forma de gentilidades o de clanes, cohesionados por los lazos de sangre de sus miembros. Era una sociedad aristocrática, ya que el poder político, social y económico se acumulaba en un reducido grupo de personas.

«Los lusitanos son los más fuertes de los íberos; para la guerra llevan escudos muy pequeños, tejidos de nervios, con los cuales y gracias a su dureza pueden defender su cuerpo fácilmente. En la lucha lo manejan con destreza, moviéndolo a uno y otro lado del cuerpo, y rechazando con habilidad todos los tiros que caen sobre ellos. Usan también picas, hechas enteramente de hierro y con la punta a modo de arpón, y llevan casco y espada muy parecida a la de los celtíberos; lanzan sus picas con precisión y a larga distancia, y causan a menudo heridas muy graves. Son ágiles en sus movimientos y ligeros en la carrera, por ello, huyen o persiguen con rapidez (…). Con estas ligeras armaduras y siendo muy ágiles en sus movimientos, y muy vivos de espíritu, difícilmente pueden ser vencidos por los demás. Consideran las rocosidades y asperezas de las sierras como su patria, y en ellas van a buscar refugio por ser impracticables para los ejércitos grandes y pesados. Por eso los romanos que han realizado numerosas campañas contra ellos, aunque han contenido sus audacias, no han logrado poner fin a sus depredaciones a pesar de su empeño» (Diodoro de Sicilia o Sículo. Bibliotheca Historica).

Su forma de combatir era a base de la guerra de guerrillas, aprovechando la naturaleza de su orografía que era áspera y escabrosa.

«Dicen que los lusitanos, son diestros en emboscadas y persecuciones, ágiles, listos y disimulados; usan un escudo pequeño que tiene un diámetro de dos pies y es cóncavo por delante, y se maneja por correas, y no tiene, al parecer, ni abrazaderas ni asas. Además, llevan puñal o cuchillo. La mayor parte tiene corazas de lino, y solo pocas corazas de malla y un casco con tres penachos, mientras los demás usan cascos de nervios. Los infantes usan también grebas y cada uno lleva varias jabalinas; algunos se sirven de lanzas con puntas de bronce» (Estrabón. Geographiká).

 

II.-POLÍTICA Y SOCIEDAD ENTRE LOS LUSITANOS-

El gobierno lusitano era el de la jefatura militar, que se elegía en asambleas populares. El término con que se les designaba era el de “hegoumenos” o “dux” o conductor de grupos. Los lusitanos tenían la facultad de poder adoptar a extraños a su propio pueblo, “hospitium”. La clientela peculiar de los “ambacti” estaba vinculada a sus jefes por sentimientos religiosos.

El desigual reparto de las tierras obligaba a que los sujetos, que no tenían tierras debían enrolarse como mercenarios o formar bandas, “bandolerismo”, para el saqueo de otros pueblos más ricos; se fundamentaba en que una gran parte de la población tenía una absoluta carencia de bienes.

Esto se debía a que la propia evolución de la sociedad había creado una aristocracia militar, que acumulaba tierras y obligaba al resto a dedicarse al pillaje. Desde el año-155 a.C., los lusitanos comandados por sus caudillos llamados Púnico y Césaro,  saquearon territorios sometidos a Roma y derrotaron a varios ejércitos romanos.  Otro líder llamado Cauceno sustituiría a los anteriores en su defensa contra la sevicia de los romanos.

 

III.-VIRIATO, EL CAUDILLO LUSITANO, UN HISPANO ANTE LA HISTORIA-

Las únicas fuentes que poseemos son las romanas, es decir las que provienen de sus enemigos. La tradición oral ibero-lusitana no ha dejado nada sobre su persona. La grafía “Viriato-Viriatho”, deriva de la versión griega “Oúriathos”. Su nombre deriva de la palabra íbera “viria”, que significa pulsera o brazalete y es una abreviatura del término céltico “viriola”. Correspondería al nombre de origen céltico “Torquatus” y no tiene nada que ver con el latino “vires”-varón.

El nombre tiende más a la característica céltica que ibérica. Se cita a su padre con el nombre de Cominio, que sería un pequeño jefe tribal del valle del río Guadalquivir; como solo el primogénito heredaba todos bienes familiares y Viriato era el tercer vástago, el segundo era una mujer, se unió a tros jóvenes segundones lusitanos, y eligió la vida ruda de las bandas que saqueaban las feraces tierras del sur hispánico; cuando su padre marchó a la guerra, lo dejó con su madre y hermanos bajo la protección de los igeditanos, pueblo colindante con los vettones, la muerte de su padre en el conflicto bélico citado, había conllevado que Viriato creciera entre los guerreros de Igedium, preparándose con ellos para la guerra.

Se cuenta, a modo y manera de novela, que a los 16 años ya era jefe de una de esas bandas de lusitanos, a causa de su enorme resistencia física y sus dotes de mando.

Tanto Apiano, como Diodoro Sículo o Dión Casio lo presentan primero como pastor y cazador, luego como salteador y jefe de cuadrillas de bandoleros (actuando siempre en la rica región de la Bética), y finalmente, como caudillo y jefe de los lusitanos.

«Viriato es originario de la Lusitania occidental que confina con el océano, y precisamente de la montaña. Su patria parece ser la sierra de la Estrella que domina el país situado entre el Tajo y el Duero.  La Lusitania propiamente dicha, el Mons Herminius, desde antiguo era el principal asiento de las guerrillas lusitanas, que en sus salvajes desfiladeros se defendían todavía contra César. Aún hoy, una raza libre y salvaje con sus rebaños de ovejas y cabras habita este país entre privaciones y soledad» (A. Schulten, 1870-1960. Iberische Landeskunde. Geographie des antiken Spanien).

                         –Escultura de Viriato, en la ciudad leonesa de Zamora-

Su origen fue humilde, pero su carácter se fue conformando en su primera infancia y juventud a instancias del medio ecológico en el que se desarrollaron sus vivencias. Siempre se caracterizó por su extrema justicia, compartiendo siempre con sus compañeros sus bienes por igual. Fue pastor en su infancia.

«Viriato fue un lusitano de origen oscuro, según algunos, que logró gran renombre con sus hazañas, ya que de pastor llegó a ser ladrón y más tarde incluso general. Tenía buenas condiciones naturales y también se entrenó para ser muy ágil tanto en la persecución como en la huida, y tenía una gran resistencia en el combate directo. Estaba satisfecho con cualquier comida que tuviese y cualquier bebida le satisfacía; la mayor parte de su vida la pasó al raso y estaba satisfecho con lo que la naturaleza le daba. En consecuencia, era indiferente al calor o al frío, y nunca se vio molesto por el hambre o por cualquier otra privación; pues satisfacía todas sus necesidades con cualquier cosa que encontrase a mano, como si fuese la mejor. Además de poseer un cuerpo fornido que resultaba de la naturaleza y el entrenamiento, era todavía mejor en sus poderes mentales. Era rápido para planear y llevar a término cualquier cosa que fuese necesaria, pues no sólo sabía qué se debía hacer, sino que también entendía cuál era el momento oportuno para hacerlo; y también era inteligente cuando fingía ignorar los hechos más obvios y conocer los secretos más ocultos… En resumen, él llevaba adelante la guerra no por la búsqueda de ganancias personales, o de poder, o movido por la ira, sino por el placer de las hazañas de la guerra en sí mismas, pues se le consideraba a la vez un amante de la guerra y un señor de la guerra» (Dión Casio. Historia romana).

Se formó espiritual y físicamente en la vida ruda de las montañas de los pastores lusitanos, los cuales se veían obligados al bandolerismo para poder sobrevivir. Su enorme corpulencia, plena de vigor,  se formó en las luchas continuas contra los animales salvajes de su entorno.

El historiador Theodor Mommsen (1817-1903), en su obra Historia de Roma [1854-1856, Premio Nobel de Literatura en 1902] escribió de él que: “Parecía que, en aquel prosaico tiempo, hubiera reaparecido un héroe homérico”.

«Corporal y espiritualmente, Viriato era un hijo genuino de la montaña. Su cuerpo vigoroso de nacimiento fue fortalecido desde la más temprana juventud por la áspera vida pastoril, sin casa ni hogar, bajo el amplio cielo. En lucha constante, como pastor, cazador y bandolero, con el viento y el mal tiempo, con las bestias de los bosques y con enemigos furiosos, había conseguido un dominio completo sobre cuerpo y espíritu. Competía con cualquiera en fuerza, rapidez y vivacidad, solo necesitaba una pequeña cantidad de alimento y de sueño, y soportaba fácilmente hambre, sed, calor y frío. No sentía más que menosprecio para la vida regalada. Al casarse con la hija del rico Astolpas, éste hizo ostentación de vasijas de oro y trajes costosos, pero Viriato, apoyado en su lanza, contempló callado y burlonamente el suntuoso banquete, rehusó participar en él, tomó solo un poco de pan y carne para su gente, sacrificó a los dioses y entonces se lanzó con su desposada sobre el caballo para hundirse en la salvaje montaña, en su mundo» (A. Schulten. Op. Cit.).

A  partir del año-150 a.C., es mencionado por primera vez en las fuentes romanas, siendo uno de los pocos que se libra de la matanza del año 150 a. C. [nueve mil acuchillados y más de veinte mil vendidos como esclavos en la Galia Comata o Melenuda] realizada, a traición y con una sevicia inexplicable, por el pretor Servio Sulpicio Galba [c. 194-c. 129 a. C. El historiador Apiano, en su obra ya citada Bellum Ibericum  lo define como: “muy rico, pero extremadamente tacaño, no tenía el menor escrúpulo en mentir o cometer perjurio siempre y cuando con ello pudiera obtener beneficios económicos”].

Viriato había logrado escapar por su fortaleza física y la rapidez en sus decisiones. Su personalidad es tan fascinante, que su pueblo aceptó someterse a su caudillaje e inclusive a  considerarle como su rey.

Nunca hizo ostentación de su poder, e incluso siguió llevando su traje de pastor. Hizo creer a su pueblo, muy supersticioso, que poseía el arte de prever el futuro, con lo que se ganó el respeto y la confianza de sus gentes.

Una de sus características era la típica obstinación íbera o lusitana, en relación con el desprecio que sentía por los celtíberos, a los que solo acudirá en caso de última necesidad bélica. Empleaba con frecuencia la parábola y la alegoría. Era introvertido y solitario. Durante su mandato y hasta su asesinato, no hubo motines o deserciones en sus tropas.

«Fue Viriato de nación lusitano, hombre de bajo suelo y linaje, y que en su mocedad se ejercitó en ser pastor de ganados. En la guerra fue diestro; dio principio y muestra siendo salteador de caminos con un escuadrón de gente de su mismo talle. Eran muchos los que le acudían y se le llegaban, unos por no poder pagar lo que debían , otros por ser gente de mal vivir y malas mañas; los más por verse consumidos y gastados con guerras tan largas que deseaban meter la tierra a barato. (…) Varón digno de mejor fortuna y fin, y que, de bajo lugar y humilde, con la grandeza de su corazón, con su valor e industria trabajó con guerra de tantos años la grandeza de Roma; no le quebrantaron las cosas adversas, ni las prósperas le ensoberbecieron. En la guerra tuvo altos y bajos como acontece; pereció por engaño y maldad de los suyos el libertador se puede decir casi de España y que no acometió los principios del poder del pueblo romano como otros, sino la grandeza y la majestad de su imperio cuando más florecían sus armas y aún no reinaban del todo los vicios que al fin lo derribaron»  (Juan de Mariana, 1536-1624, Historia general de España).

-El pretor Servio Sulpicio Galba-

IV.-LA BODA DE VIRIATO-

 

El enlace matrimonial de Viriato define, de modo y manera fehacientes, la idiosincrasia tan particular y eximia del caudillo lusitano. Su novia se llamaba Tongina, era muy hermosa y la única hija de un riquísimo propietario de la Bética, llamado Astolpas, el cual tenía una gran influencia en toda la Turdetania.

Viriato se había enamorado de ella desde su juventud, pero no pudo casarse con ella a causa de su pobreza. Como el “rol social” de Viriato se había incrementado por causa de sus hechos de armas, el enlace fue casi obligado para Astolpas, que, no obstante, nunca congenió plenamente con Viriato.

«Viriato cuando, con motivo de su matrimonio, se exhibieron gran cantidad de vasos de oro y plata y toda clase de tejidos preciosos, se levantó y apoyándose en su lanza contempló la exposición exagerada sin un signo de admiración o sorpresa, sino que mostrando más bien un signo de desprecio. Y de las muchas cosas sensatas que dijo, sintetizó en una sola sentencia el contenido de muchas opiniones sobre la ingratitud para con los bienhechores y la imprudencia e ineptitud de enorgullecernos con los dones inestables de la fortuna y sobre todo que estas famosas riquezas de su suegro estaban sometidas al hombre que tuviera la lanza; Astolpas le recriminó la actitud hacia él, por no haberle satisfecho la dote. Viriato entonces ni se bañó ni ocupó su lugar en la mesa, aunque se le requirió insistentemente para que lo hiciese. Aunque la mesa estaba repleta de manjares exquisitos y con todo tipo de viandas, sólo cogió pan y carne y los repartió entre los que habían viajado con él. Después tomó unos trozos de comida para él, y les ordenó que fuesen a buscar a la novia. Y tras ofrecer un sacrificio a los dioses y realizar los ritos acostumbrados entre los íberos, colocó a la joven sobre su caballo y partió enseguida hacia el lugar escondido que había preparado en las montañas Cuando con motivo de sus bodas se exhibieron muchos objetos valiosos, Viriato, tras examinarlos con detenimiento dijo a Astolpas, su suegro: “¿Cómo es que los romanos, que han visto todo esto en tus banquetes, nunca pusieron sus manos sobre estos objetos de valor a pesar de que tenían el poder de arrebatártelos?” Cuando Astolpas respondió que nadie se había movido para tomarlos o reclamarlos, aunque muchos sabían de su existencia, dijo: Entonces dime por qué, si las autoridades te han otorgado la inmunidad y el disfrute asegurado de estas cosas, las has abandonado y has escogido aliarte con mi vida nómada y mi humilde compañía”» (Diodoro de Sicilia. Op. Cit.).

En esta exposición sociológica se resume cual era  el devenir de la sociedad lusitana; llanuras agrícolas explotadas por ricos propietarios y montañas agrestes pobladas por pastores o bandidos. En el matrimonio de Viriato se presentan todas las características de las bodas de la época, entre  gran número de pueblos primitivos:

 1º) Las bodas eran por medio del rapto de la desposada o por mutuo consentimiento de los contrayentes.

 2º) Bodas en las que se producía una “circulación de bienes” y, a veces, el simulacro de la compra de la novia.

En la boda de Viriato están representadas todas las situaciones y la misma finaliza con las pertinentes ceremonias religiosas.

 

V.-EL TRATADO DE PAZ [año 140 a. C.] CON QUINTO FABIO MÁXIMO SERVILIANO, ENTRE VIRIATO Y ROMA-

«Es imposible que en Viriato pueda hallarse la explicación de esta clemencia suicida, pues nadie había estado nunca más prevenido de la perfidia de Roma como él mismo. A ello debió obligarle su pueblo, que sin duda, siguiendo la costumbre ibérica, estaba cansado de la larga guerra» (A. Schulten. Op. Cit.).

Viriato pretende que los romanos respeten la tierra ya conquistada por los lusitanos. Por lo tanto es obvio que la tierra como posesión, forma parte de la necesidad ineluctable de los lusitanos, para poder subsistir, y esperan que Roma respete ahora esta nueva situación. Consideraban que solo los romanos les podrían garantizar los asentamientos conquistados por medio de las armas. La posesión de tierras es el centro del debate para resolver la situación social de los lusitanos.

En este problema se encuentra fundamentado el llamado “BANDOLERISMO LUSITANO”, que es la cuestión social entre pastores y agricultores. Viriato observa como el cansancio de la guerra y la perfidia de los romanos, van agotando las reservas militares de los lusitanos. «Él sabía, por la experiencia de muchos años, que rompería el ánimo guerrero de los romanos con las derrotas. Esperaba hacer de los viejos enemigos, amigos seguros para sí y para su pueblo por medio de la generosidad y de un hecho noble» (U. J. H. Becker, 1826. Viriath und die Lusitanier).

 

VI.-EL FINAL DE LA GUERRA LUSITANA-

La paz del año-140 a.C., duró muy poco tiempo, como era de esperar por la habitual traición y felonía de los romanos.

«(…) justamente porque Viriato no era un aventurero cuya única meta era una lucha que frente a una gran potencia conduciría con el tiempo a un inevitable desastre» (H. G. Gundel. Viriato, lusitano, caudillo en las luchas contra los romanos, 147-139 a. C.; 1968).

El nuevo procónsul de la Hispania Ulterior, Quinto Servilio Cepión [¿?-112 a. C.], se manifestó en contra del tratado y lo presentó ante el SPQR como una claudicación, contraria al honor de Roma que acababa de eliminar de la faz de la tierra, definitivamente, a su gran enemigo cartaginés. Con este hecho a su favor, el procónsul provocó a Viriato, para obligarle a luchar, pero éste se acogió al tratado con el SPQR.

La oligarquía y el proletariado de Roma daban órdenes, a la vez, a M. Popilio Lenas, que era el procónsul de la Hispania Citerior, para romper también la paz que se había firmado con los numantinos. Los lusitanos se sintieron obligados a defenderse hasta el agotamiento, estaban ahítos de la guerra y exigieron la paz a su caudillo Viriato.

-El procónsul Quinto Servilio Cepión-

Las negociaciones se produjeron entre Viriato y el cónsul Marco Popilio Lenas, superior inmediato de Q. Servilio Cepión. Los tratos se llevaron a efecto en el campamento de los romanos, las exigencias de Roma fueron varias:

1º) La entrega de todos los desertores y de los rebeldes más distinguidos. Viriato mató a una parte de los que tenía que entregar (entre ellos a su propio suegro Astolpas), para evitarles una infamante esclavitud, y entregó a los demás.

2º) Los romanos hicieron cortar las manos a los demás rehenes.

3º) El cónsul Popilio Lenas exigió  la entrega de todas las armas lusitanas, mayor afrenta era imposible de ser aceptada por un pueblo tan orgulloso, belicoso y con una identidad tan marcada, como era el lusitano.

Viriato rompió las negociaciones y se retiró a las montañas. Mientras tanto, Cepión se encontraba asolando las tierras de los galaicos bracarenses, con su capital romana en Braccara Augusta-Braga, que como es sabido eran la retaguardia de la Lusitania. No obstante las presiones de los lusitanos, conllevaron que nuevamente Viriato volviese a negociar con los romanos, esta vez no lo haría con el cónsul Lenas, sino con su encarnizado enemigo, ya citado, el procónsul Q. Servilio Cepión.

VII.-TRAICIÓN Y MUERTE DE VIRIATO-

El escenario para el tratado de paz, se va a desarrollar en el año-139 a.C., y para este cometido, delega en tres de sus más valerosos soldados, a los cuales él estimaba equivocadamente que eran sus amigos.

Nacidos en la urbe de Urso-Osuna, provenían de la ubérrima región de la Bética o Turdetania, que al ser una provincia romana los hacía, por tanto, ser súbditos de Roma aunque “pasados” al bando lusitano, en realidad eran de la gentilidad de los turdetanos. Se llamaban Audax, Ditalco y Minuros o Nicorontes. Cepión les convenció de que recibirían innumerables prebendas y tierras para vivir en paz, si traicionaban y mataban a su jefe. De vuelta al campamento lusitano, asesinaron a Viriato mientras dormía tranquila y placidamente en su tienda.

Viriato era parco hasta en el dormir y siempre lo hacía con la armadura puesta, por lo tanto le apuñalaron en el cuello, que era el único lugar vital no protegido. Luego huyeron hasta el campamento romano, para recoger su recompensa.

Cepión les negó el pago-chantaje prometido (año-138 a.C.) y el SPQR negó la confirmación del pacto espurio realizado por ese magnicidio, y no autorizó la celebración del TRIUNFO en Roma por parte de Q. Servilio Cepión.

El célebre aserto de “¡ROMA NO PAGA A TRAIDORES!” es una invención muy posterior, pero que recoge el sentir de la versión tradicional transmitida por Apiano, Eutropio, Orosio y Suidas, los cuales escriben con toda rotundidad que los romanos contestaron que ellos nunca habían aprobado que un jefe fuese asesinado por sus soldados.

Aunque, existen bastantes posibilidades de que esta versión, que dejaba a salvo la idiosincrasia de los romanos para con sus enemigos, fuera dada a posteriori de los hechos ocurridos para tratar de ocultar la enorme vergüenza que al SPQR le producía la complicidad y responsabilidad de uno de sus altísimos representantes, con imperium, y por ende de la misma Roma en acciones de tanta vileza y cobardía.

El sentimiento de los lusitanos cuando descubrieron el asesinato de su caudillo, fue extraordinario. Hicieron unos funerales casi divinos a su jefe.

Se quemó el cadáver sobre una pira gigantesca y se ofrecieron innumerables victimas a los dioses, inmolándose gran cantidad de animales. Todo su ejército entonó cánticos de alabanza y se bailó alrededor del fuego Se guardó un sobrecogedor silencio alrededor de su túmulo, y para acabar 200 parejas celebraron combates en su honor.

-Cuadro de la muerte de Viriato, caudillo lusitano, de José Madrazo y Aguado-

VIII.-DESCRIPCIÓN DE LA MUERTE DE VIRIATO POR LOS HISTORIADORES ANTIGUOS-

 

«Viriato envió a sus más fieles amigos Audax, Ditalco y Minuro a que negociasen la paz con Cepión; Cepión los corrompió con magníficos dones y promesas, y los indujo a prometerle la muerte de Viriato. Y lo cumplieron del modo siguiente: Viriato dormía poco por sus cuidados y fatigas; y aun las más veces dormía con las armas, para estar dispuesto a todo al momento de despertarse. Así, aun de noche era posible a sus amigos acercarse a él. Valiéndose de esta costumbre, Audax y sus cómplices, estando Viriato en su primer sueño, entraron en la tienda, como llevados por algún asunto urgente, y le asesinaron hiriéndole en el cuello, único lugar del cuerpo que ofrecía al descubierto. Sin que nadie se diese cuenta de lo sucedido, por lo certero del golpe, huyeron al campamento de Cepión y reclamaron su recompensa. Cepión les permitió que conservasen lo que ya les había dado, pero en cuanto a lo que pedían, lo remitió a Roma. Al rayar el alba, los sirvientes de Viriato y todo el ejército, convencidos de que dormía, se extrañaban de que durmiese más tiempo del que acostumbraba, hasta que algunos se dieron cuenta de que yacía muerto y con sus armas. Al instante se alzó por todo el campamento un gran lamento y griterío, llorando todos su muerte y lamentándose de su propio mal, considerando qué peligros les amenazaban y qué gran caudillo perdían. Lo que más les pesaba era no poder encontrar a los asesinos. El cadáver de Viriato, magníficamente vestido, fue quemado en una altísima pira. Se inmolaron muchas víctimas, mientras que los soldados, tanto los de infantería como los de caballería, corrían en formación alrededor de la pira, con sus armas y entonando sus glorias al modo bárbaro. No se retiraron de allí hasta que el fuego de la hoguera se extinguió completamente. Terminado el funeral, celebraron combates singulares sobre su túmulo» (Apiano, Bellum Ibericum).

«Audax, Ditalco y Nicorontes, de la ciudad de Orson (Urso), amigos  y emparentados entre sí, dándose cuenta de que la supremacía de Viriato empezaba a ser puesta en peligro por los romanos y temiendo por ellos mismos, decidieron ganarse la benevolencia de los romanos con algún servicio; de esta manera pretendían ganarse para ellos su propia seguridad. Viendo que Viriato deseaba poner fin a la guerra, se ofrecieron para persuadir a Cepión a hacer un tratado de paz si se les enviaba a ellos como emisarios. Asintió con gusto el caudillo y poco después se presentaron ante Cepión y le persuadieron  sin dificultad a garantizarles su seguridad personal si le anunciaban el asesinato de Viriato. Después de dar y recibir garantías mutuas sobre lo pactado, regresaron a toda prisa al campamento. Dijeron que habían convencido a los romanos respecto a la paz e hicieron nacer grandes esperanzas en Viriato, animándole en lo que de sus proyectos más se alejaba de la realidad. Pero éstos, se aprovecharon de la confianza y de la amistad que Viriato les tenía, entraron a escondidas por la noche en su tienda de campaña y con sus espadas le mataron de un certero golpe. Luego salieron inmediatamente del campamento y, a través de unos atajos por el monte, llegaron sin problemas ante Cepión a reclamar su recompensa. El cadáver de Viriato fue honrado magníficamente y con espléndidos funerales. Hicieron combatir ante su túmulo doscientas parejas de gladiadores, honrando así su extraordinario valor. En efecto, Viriato fue de una gran combatividad en los peligros, muy sagaz en prever lo que convenía y, lo que es más, pasó todo el tiempo de su jefatura siendo muy querido por sus soldados, más que nadie. En el reparto del botín no tomaba nunca una parte mejor que los otros y de lo que tomaba, lo obsequiaba a los soldados que más se lo merecían o a los que más lo necesitaban. Era también muy sobrio. No dormía mucho y no retrocedía ante ningún peligro, ni nada le apetecía en exceso. Las pruebas de su valor son evidentes, pues durante los doce años que estuvo al frente de los lusitanos no hubo ninguna indisciplina en sus soldados. Tras su muerte, se deshizo el ejército lusitano al quedar privado de semejante jefe» (Diodoro de Sicilia. Op. Cit.).

La muerte de Viriato, significó el final de la resistencia lusitana. El nuevo caudillo, Táutalos, realizó una razzia por la Hispania Ulterior, por las fértiles tierras de Bastetania, hasta Carhago Nova; pero, Servilio Cepión le derrotó y debió capitular sin condiciones. Los prisioneros fueron tratados con magnanimidad por los romanos.

El nuevo procónsul, año-138 a.C., fue Décimo Junio Bruto Callaico-Galaico [180 a. C.-113 a. C. Fue el abuelo paterno de uno de los asesinos de Gayo Julio César llamado Marco Junio Bruto. Este apelativo se lo otorgó el “TRIUNFO” que celebró en Roma, tras su victoria contra los callaicos o galaicos lucenses y bracarenses, año-137 a.C.], era un gran orador y persona de vasta cultura, eximio mecenas del poeta Aecio; quién “colocó” a los soldados supervivientes de las fuerzas de Viriato en una nueva colonia llamada “Valentia-Valencia”, donde les entregó tierras para el cultivo.

A partir de este instante, los lusitanos solo se “levantarán” cuando consideran que Roma les oprime demasiado y no cumple lo pactado. En el año-112 a.C., lo harán contra el pretor Lucio Calpurnio Pisón Frugi, devastando la región Bética.

En el año-109 a.C., Q. Servilio Cepión [fue el padre de Servilia, la famosa amante de Gayo Julio César. Condenado al exilio en Esmirna, en el año 95 a. C., “por la pérdida de su ejército”,  a no recibir comida a menos de 1300 kilómetros de Roma, y multado con 15000 talentos, que no pudo pagar, equivalentes a quince mil millones de pesetas; tras la derrota estrepitosa de la batalla de Arausio-Orange, 6 de octubre de 105 a. C. contra las tribus de los germanos cimbrios, teutones y ambrones], era hijo del “matador” de Viriato, que celebraría su “TRIUNFO” en Roma por la victoria obtenida sobre los lusitanos.

En el año-97 a.C., los lusitanos serán derrotados por el cónsul Publio Licinio Craso. Más adelante deberá hacerles frente Publio Cornelio Escipión Násica.

«Los romanos pusieron fin a este estado de cosas, obligaron a descender a la mayor parte de ellos de las montañas a los llanos y procuraron mejorar su situación estableciendo colonias” (Estrabón, Geographiká).

-El Procónsul Tiberio Sempronio Graco-

Ejemplar fue el comportamiento de Tiberio Sempronio Graco [210 a. C.-150 a. C.; padre de los tribunos de la plebe, Tiberio Sempronio Graco y Gayo Sempronio Graco, ambos hermanos asesinados por la oligarquía de Roma] con los celtíberos, a los que trató con prudencia, cautela y eficacia, cumpliendo siempre lo pactado. Los celtíberos solo aceptaban pactar o negociar con los romanos, si estaba presente en todos los tratos y las firmas el citado T. Sempronio Graco, su ética y decencia eran proverbiales notorias:

«T. Sempronio Graco, estableció a los (celtíberos) necesitados en colonias, repartió entre ellos la tierra y entabló además pactos con todos para que se convirtiesen en amigos de los romanos» (Apiano, Bellum Ibericum).

Durante los diferentes hechos de armas acaecidos contra los lusitanos y las subsiguientes guerras sertorianas, fueron surgiendo una serie de asentamientos militares, para sus veteranos, en Hispania (España y Portugal), que los romanos denominaron como “castra” a los que completaba un adjetivo derivado del nombre del fundador del asentamiento, verbigracia en la Lusitania hay cuatro (Caepiona, Caeciliana, Liciniana y Servilia), a los que se debe añadir un  “praesidium o protección-asilo-defensa”y un “praetorium o lugar donde se hallaba emplazada la tienda del general”.

De esta forma era como los romanos incorporaban las tierras y los pueblos conquistados al dominio político y cultural del todopoderoso imperialismo del SPQR (Senatus Populusque Romanus) de Roma. Viriato no puede ser patrimonio de nacionalismos o regionalismos o caudillismos, de cualquier signo, para portugueses o españoles, ya que no fue ni una “cosa” ni otra.

Viriato fue un lusitano, su caudillo o jefe más importante y, por lo tanto, era un “hijo” del pueblo del mismo nombre, pueblo prerromano que habitaba en una de las provincias denominada Lusitania por el SPQR de Roma, y formaba parte de la globalidad que Roma denominó Hispania, era por la tanto un hispanus-hispano  y así eran denominados, por los romanos, todos los habitantes de los actuales Estados de España y Portugal. Sus irredentos y crudelísimos enemigos romanos lo calificarían como el Terror Romanorum o el “TERROR DE LOS ROMANOS”.

«En Hispania, Viriato, quien primero pasó de pastor a cazador, luego a bandido y pronto a jefe de un ejército, ocupó toda la Lusitania» (Tito Livio, Periochae, 52).

«Viriato junto con Arminio y Vercingetorix, con Tacfarinas y Decébalo, pertenece a la serie de los grandes héroes populares bárbaros que unieron las fuerzas dispersas de su nación para la lucha por la libertad, sosteniendo contra la hegemonía romana una lucha gloriosa a la vez en la victoria y en la derrota» (A. Schulten. Op. Cit.).

 

 

-BIBLIOGRAFÍA-

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+DIODORO SÍCULO (Edición de F. Parreu Alasá): Biblioteca Historica, Alianza /Gredos.

+SCHULTEN, A.: Hispania, Geografía, Etnología e Historia, Renacimiento.

+GARCÍA-OSUNA Y RODRÍGUEZ, J. Mª. Mn.: El héroe-caudillo hispano de la Lusitania frente a Roma (MONOGRAFÍA-ANUARIO-2004), Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”-2006.

 

-CURRICULUM UITAE-

-+HISTORIADOR DE HISTORIA-16.

-+DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS ZAMORANOS “FLORIÁN DE OCAMPO”.

    (CSIC).

-+DEL ATENEO DE VALLADOLID (CREACIÓN AÑO-1872).

-+DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GERUNDENSES (CSIC).

-+DE LA REAL SOCIEDAD ARQUEOLÓGICA TARRACONENSE (CSIC).

-+DEL CÍRCULO CULTURAL PÉNDULO DE BAZA (UNESCO).

-+DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE GRANADA Y SU REINO

    (CSIC).

-+DEL CENTRO DE ESTUDIOS BENAVENTANOS “LEDO DEL POZO”

     (CSIC).

-+DEL CENTRO DE ESTUDIOS FENICIOS Y PÚNICOS (CSIC).

-+DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS JEREZANOS (CSIC).

-+DEL ATENEO JOVELLANOS (CREACIÓN AÑO-1953).

-+DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ESTUDIOS CLÁSICOS (CSIC).

-+DE LA ASOCIACIÓN HISPANIA NOSTRA.

-+ASESOR DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL REINOS DE ESPAÑA (FEAH)

-+DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ESTUDIOS MEDIEVALES (CSIC).

-+203 TRABAJOS DE HISTORIA PUBLICADOS.

-+32 BIOGRAFÍAS DE MÚSICOS DE MÚSICA ACADÉMICA PUBLICADAS.

-+105 CONFERENCIAS IMPARTIDAS SOBRE HISTORIA.

 

 

-LIBROS PUBLICADOS-

1.-EL GRAN REY ALFONSO VIII DE CASTILLA, “EL DE LAS NAVAS DE TOLOSA”. Editorial Alderabán/Alfonsípolis. 2012.

2.-BREVE HISTORIA DE FERNANDO “EL CATÓLICO”. Editorial Nowtilus. 2013.

3.-EL REY ALFONSO X “EL SABIO” DE LEÓN Y DE CASTILLA. SU VIDA Y SU ÉPOCA. Editorial El Lobo Sapiens/El Forastero. 2017.

4.-EL REY ALFONSO VII “EL EMPERADOR” DE LEÓN. Editorial Cultural Norte. 2018.

5.-URRACA I DE LEÓN. PRIMERA REINA Y EMPERATRIZ DE EUROPA. Editorial El Lobo Sapiens/El Forastero. 2020.

6.-EL REY RAMIRO II “EL GRANDE” DE LEÓN. EL “INVICTO” DE SIMANCAS. Editorial Alderabán/Alfonsípolis. 2020.

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