1. JOSÉ MARÍA MANUEL GARCÍA-OSUNA Y RODRÍGUEZ

-ILTMO. SR. DR. DON JOSÉ MARÍA MANUEL GARCÍA-OSUNA Y RODRÍGUEZ-

-ACADÉMICO-CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA DE MEDICINA DE ASTURIAS (RAMPA).

-SOCIO DE NÚMERO DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE MÉDICOS ESCRITORES Y ARTISTAS (ASEMEYA).

-DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUGÍA.

-MÉDICO DE FAMILIA-ATENCIÓN PRIMARIA. 

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Pocos compositores habrán sido tan representativos de su época creacional como lo fue Beethoven de la suya. Difícilmente antes de la Revolución Francesa hubiera podido expresarse con tanta independencia, con una fuerza del ego tan decidida y con un sentido de libertad tan arraigado. Identificado con las nuevas ideologías que convulsionaron a Europa después de 1797, Beethoven rompió los límites y las formas del clasicismo porque mal podían avenirse con su impulso creador, personal y libre”.

 

Los textos de este trabajo provienen de: 1º) BEETHOVEN, de André Gauthier (Espasa-Calpe-1975). 2º) BEETHOVEN de Marion C. Scott (Salvat-1985). 3º) ENCICLOPEDIA DE LA MÚSICA de Casper Höweller (Noguer-1978). 4º) BEETHOVEN de André Boucourechliev (Antoni Bosch-1980). 5º) BEETHOVEN Y LAS 9 SINFONÍAS de George Grove (Altalena-Contrapunto-1983). 6º) LA MÚSICA de Norbert Dufourcq (Planeta-1976). 7º) LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827). UNO DE LOS MÁS GRANDES DE TODOS LOS TIEMPOS de José María Manuel García-Osuna y Rodríguez (ÓNoso Lar-2013).

    -JOHANN VAN BEETHOVEN Y MAGDALENA KEVERICH. Padres de Beethoven-

1.-SU NACIMIENTO Y PRIMERA JUVENTUD-

Su abuelo Louis van Beethoven fue un músico respetado y prestigioso, quien abandonó su casa flamenca de Amberes, donde tenía una sastrería, para dirigirse a la ciudad de Bonn, en el land de Renania del Norte-Westfalia. En marzo de 1733, por medio de un decreto del príncipe-elector Clemens August fue nombrado Hofkapellmeister, con un salario de 400 florines. Allí se casaría con María Josepha Poll. Con la finalidad de aumentar sus ingresos, prosiguió con su negocio de exportación de vinos, lo que fue un desastre familiar importante, ya que su esposa comenzó a beber, y su alcoholismo la llevaría a acabar sus dos últimos años de vida recluida en un convento de la Kölnerstrasse.

Solo uno de sus hijos llegaría a la edad adulta, nacería hacia 1740 y se llamaría Johann. No tenía la entidad musical de su padre, pero sí el carácter y la dipsomanía de la madre. A los 16 años fue nombrado Hofmusikant, “en consideración a sus dotes de cantante y a su comprobada experiencia”.

Johann se enamoró de una joven-viuda  llamada María Magdalena Laym. El Hofkapellmeister se opuso frontalmente, ya que la diferencia social era muy marcada. “Su sentido de la dignidad personal y profesional era realmente aristocrático (rasgo que heredó su nieto, como una especie de republicanismo regio) y Johann lo había humillado. Además, el Hofkapellmeister había sufrido mucho en su propio matrimonio y estaba ansioso por salvar a su hijo de un destino similar. ‘No hubiera creído de ti que llegaras a rebajarte de esta forma’… ‘Muy bien. Haz lo que te plazca. Yo también haré lo que debo: te abandono, te dejo la vivienda y me voy’…”.

Formaban una atractiva pareja: Johann era alto, esbelto, con el pelo empolvado; María Magdalena era alta también, con una silueta esbelta, rostro alargado, nariz un tanto aguileña y unos ojos de honesto mirar. Johann era un casquivano; su esposa, una mujer lista que podía sostener una conversación y contestar con delicadeza y modestia, tanto en los altos niveles como entre la gente humilde, razón por la cual era muy apreciada. Pasaba las horas cosiendo y haciendo calceta. La pareja llevaba una vida apacible, llena de sencillez, y era gente que pagaba con puntualidad el alquiler de la casa y al panadero”.

-EL DOCTOR FRANZ WEGELER-

Solo tres de sus hijos llegaron a la edad adulta: Ludwig nacido el 16 de diciembre de 1770. Karl en abril de 1774. Johann en octubre de 1776. Su padre pretendería convertir a su primogénito en un nuevo “Mozart-niño-prodigio”, su obsesión por ello será de tal magnitud que, incluso, quitará dos años de vida en el registro civil a su hijo para conseguir rejuvenecerlo.

Entre 1810 y 1826 circuló el delirante rumor de que su padre había sido el rey FriedrichWilhelm II de Prusia. Esta ridícula historia ocasionó graves problemas sociales a Beethoven, quien se vio obligado a escribir a un amigo: “Tengo por principio no escribir nunca sobre mí, ni tampoco contestar a nada que de mí escriban los otros. Por esta razón te encargo a ti, felizmente, que hagas saber al mundo la honestidad de mis padres y, sobre todo, de mi madre”.

El abuelo era la salvaguarda de la familia, pero la cuestión se desequilibra, cuando Louis van Beethoven pasa a mejor vida de un infarto agudo de miocardio. La petición del huérfano de ocupar el puesto dejado vacante, no fue aceptada por el nuevo Elector de Colonia (desde 1761) Maximilian Friedrich: “Un hombre bajito, robusto, moreno, muy alegre y cariñoso…accesible y agradable, cuya vida había discurrido siempre en compañía de mujeres que, al decir de algunos, le gustaban más que su breviario”.

Por todo ello, L. van Beethoven, padecerá una infancia llena de sobresaltos. Johann pegaba a Ludwig y a veces lo castigaba encerrándolo en el sótano; repitiendo continuamente frente al clavecín ejercicios de práctica mecánica, llorando y tocando el instrumento; y solo se verá confortado por su madre, pero esta fallecerá (de tuberculosis pulmonar, 17 de julio de 1787) cuando el músico cumple los 17 años, ya que su salud fue siempre muy endeble. “¿Qué es el matrimonio? Un poco de alegría, seguida de una cadena de tristezas”.

Los niños Beethoven no fueron educados con cariño; con frecuencia se veían abandonados en manos de los criados; el padre era muy severo con ellos”. No obstante la aguda inteligencia del joven nunca se revolvería contra el arte musical. Su padre no descansa en sus tactismos sobre su hijo, y el 26 de marzo de 1778 le presentará en su primer concierto público.

-ANTONIO SALIERI-

Unos meses más tarde, ya en 1779, comenzará su educación musical con el maestro de música Christian Gottlob Neefe (Chemnitz, 5 de febrero de1748-Dessau, 28 de enero de 1798), quien se encargará de su educación musical teórica y práctica.

Neefe era un hombre de gran inteligencia y sensibilidad, además de un músico aceptable, enseñando al joven Ludwig la técnica de la armonía y del contrapunto, inclusive la poesía y el estudio de los autores clásicos.

  1. Gottlob Neefele buscará un puesto de clavicembalista en el teatro de la corte de Bonn, y le estimulará para que publique sus obras, por mediación de la renombrada orquesta de la Escuela de Mannheim. Esta había sido fundada por Johann Stamitz (NemeckyBrod, 17 de junio de 1717-Mannheim, 27 de marzo de 1757). La opera prima es: “Variaciones sobre una marcha de Dressler”.

En marzo de 1783, como corresponsal de la Cramer Magazine escribirá: “Louis van Beethoven…un chico de once años con un talento más que prometedor. Toca el clave con mucha habilidad y con fuerza, lee a primera vista estupendamente y-para resumir- toca sobre todo ‘El clave bien temperado’, de Johann Sebastian Bach, que le fue entregado por Herr Neefe. Quienes conozcan esta colección de preludios y fugas con todas sus claves –obra que casi podría llamarse el non plus ultra de nuestro arte- sabrán lo que esto significa. En cuanto sus obligaciones se lo permiten, Herr Neefe también le instruye en el contrapunto y le entrena en la composición. Para estimularle, le indujo a escribir nueve variaciones sobre una marcha de Ernst Christoph Dressler, publicadas en Mannheim. Este genio juvenil merece una ayuda para poder viajar”.

-WOLFGANG AMADEUS MOZART-

En junio de 1784, el nuevo Elector de Köln Maximilian Franz, que era hijo de la emperatriz María Teresa de Austria, nombró al joven Beethoven segundo organista de la corte de Bonn, el salario fijado fue de 150 gulden.

Frau Von Bernhardt por esta época lo describía de forma prístina: “Era bajo y desgarbado. Su rostro, feo y colorado, estaba cubierto de picaduras de viruelas. Su cabello era obscuro y caía casi en mechones en torno a su cara. Su modo de vestir era muy vulgar y poco alejado de ese abandono que entonces estaba de moda…”. En estos años entablará una gran amistad con un joven estudiante de medicina y apasionado por la música culta, es el reputado Doctor Franz Gerhard Wegeler (1765-1848).

 

2.-VIENA Y LUDWIG VAN BEETHOVEN-

A finales de la primavera de 1787, Beethoven llega a Viena, que en ese momento es una de las ciudades importantes de la Música Culta europea. La iniciativa procederá del conde Ferdinand von Waldstein (1762-1823), chambelán y amigo del Príncipe Elector de Colonia. Beethoven pasará varias semanas en esa ciudad; donde conocerá a Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 27 de enero de 1756-Viena, 5 de diciembre de 1791). “En Viena solo hubo dos personas que impresionaron profundamente al joven de dieciséis años: el emperador José y Mozart”.

-EL EMPERADOR JOSE II DE AUSTRIA-

El Emperador José II de Austria [Josef Benedikt August Johann Anton Michael Adam von Habsburg. Lothringen. Schönbrunn-Viena, 13 de marzo de 1741-EMPERADOR DEL SACRO IMPERIO ROMANO GERMÁNICO, entre 1765 y, Viena, 20 de febrero de 1790], era un emperador típico del liberalismo-despotismo ilustrado, “todo por el pueblo, pero sin el pueblo”; que deseaba abolir la pena de muerte, restaurar la libertad de prensa y frenar, lo que consiguió, el influjo del clero católico a la hora de proporcionar fiestas y diversiones a sus súbditos.

El lance de su entrevista con Mozart ha sido frecuentemente contado. Acudió a visitar al famoso músico, a quien admiraba, y el gran maestro le pidió que tocara  algo para él. Obedeció, Mozart, pensando que lo interpretado era ‘una pieza de virtuosismo preparada para la ocasión’, formuló unos elogios bastante fríos. Beethoven, al darse cuenta de ello, pidió a Mozart que le suministrara un tema para la improvisación. Cuando algo le ponía nervioso, solía tocar admirablemente. Inspirado ahora por la presencia del maestro, tocó con tanto estilo que hizo que la atención y el interés de Mozart crecieran sin cesar. Finalmente, éste cruzó la habitación para dirigirse a unos amigos que había en la sala vecina, a los que dijo con animación: ‘No le perdáis de vista; un día logrará que el mundo hable de él’”. Lo que Mozart pretendía era estimular la curiosidad de Franz Joseph Haydn (Rohrau, 31 de marzo de 1732-Viena, 31 de mayo de 1809), ya que éste desde la finca Eszterházy había escrito al editor Carlo Timoteo Artaria para inquirir: “Me gustaría saber quién es este Ludwig Beethoven”. Mozart dio algunas clases de composición a Beethoven.

-FRANZ JOSEPH HAYDN-

En el inicio del mes de julio de dicho año, el joven Ludwig regresó a Bonn. La causa es la grave enfermedad de su madre, “viva aún, pero sumamente postrada; la consumía la tisis y el fin (17 de julio) llegó hace unas siete semanas, tras un largo dolor y sufrimiento”. En ese momento había, además, una hija en su casa, María Margaretha Josepha (nacida en 1786); otros tres niños ya habían muerto en la primera infancia, las causas: alimentación insuficiente y estrecheces económicas provocadas por el alcoholismo crónico del irresponsable de Johann van Beethoven, quién atribuía la pobreza familiar, no a su comportamiento de crápula y borracho notorio, sino a las desgracias de la vida y a la enfermedad de su esposa. “Sie war mir eine so gute liebens würdige Mutter, meine beste Freundin. Fue una madre buena y llena de amor, mi mejor amiga”.

Johann van Beethoven escribió, entonces, al Elector, solicitándole un anticipo de 100 taleros a cuenta de su salario, “Ya que se hallaba en un estado muy desafortunado a consecuencia de la larga y continuada enfermedad de su mujer, habiéndose visto forzado a vender una porción de sus bienes y a empeñar otros”. El gobernante no se molestó no se molestó en contestar, ya que la degradación alcohólica del padre de Ludwig era pública y notoria.

Cuando Johann falleció, el 18 de diciembre de 1792, el sarcasmo con que, el Elector, se dirigió al conde Marshall von Schall define la opinión que tenía sobre aquel: “Los ingresos por los impuestos a los licores han mermado a consecuencia de la muerte de Beethoven y de Eichoff”. Luego se descubrió que Johann se había gastado en bebida gran parte del dinero, que su primogénito le había dejado para la manutención de sus hijos Karl y Johann.

El 20 de septiembre de 1789, el Elector concedió legalmente el puesto de jefe de la familia al hijo. Johann gastaba todo su salario en alcohol; Ludwig se sentía socialmente humillado por este comportamiento. Incluso Stephan vonBreuning (1774-1827), uno de los grandes amigos del músico, escribiría: “Haberle visto interviniendo furiosamente para rescatar a su padre, borracho, de las manos de un oficial de policía”.

En abril de 1792, la Francia revolucionaria declara la guerra a Austria. En octubre el ejército francés se acerca al río Rin. El 31 de octubre el Príncipe Elector huye hacia Cléveris. Por todo lo que antecede, Beethoven hace sus maletas y decide dirigirse entre el 4 y el 10 de noviembre, para librarse de este maremagnum, a Viena; ya no volverá jamás a Bonn. La capital imperial austriaca será ya su hogar definitivo. Aunque la encuentra ruidosa, cosmopolita y bulliciosa, lo que choca con su carácter huraño, acre y retraído

El conde von Waldstein le escribirá en el libro de firmas y autógrafos que Beethoven llevará a Viena. “Querido Beethoven, va usted a Viena para realizar un deseo expresado hace ya tiempo. El genio de Mozart todavía está de luto y llora la muerte de su discípulo. Encuentra un refugio, pero no una ocupación, en el inagotable Haydn. Por él, desea todavía unirse a alguien. Por una incesante aplicación, reciba de las manos de Haydn el espíritu de Mozart. Bonn, 29 de octubre de 1792”. Pero las relaciones entre Haydn y Beethoven serán desastrosas, decepcionantes, y de resultados nulos. El maestro lo llamará, de forma burlesca y peyorativa, como “el gran mogol”. “En efecto, tomé algunas lecciones con Haydn, pero no aprendí nada de él”.

Dándose cuenta de que hacía pocos progresos bajo la dirección del maestro, Beethoven, en secreto, dio clases con el compositor Johann Baptist Schenk (Wiener Neustadt, 30 de noviembre de 1753-Viena, 29 de diciembre de 1836). Este descubrió en los trabajos de su nuevo alumno faltas de composición que Haydn había descuidado por pura negligencia o falta de interés hacia Beethoven. Podría colegirse de este detalle que Haydn apenas habría vislumbrado, en aquella época, lo que su discípulo prometía.

El flautista-compositor Louis-François Philippe Drouet (Amsterdam, 14 de abril de 1792-Berna, 30 de septiembre de 1873) nos ha transmitido una conversación muy esclarecedora entre Haydn y Beethoven:

«Haydn: “Tenéis mucho talento y adquiriréis todavía más y seréis la admiración de todos por vuestras dotes. Vuestra imaginación es una fuente inagotable de ideas, pero…¿Queréis que os hable con toda franqueza?” “Naturalmente, respondió Beethoven: por otra parte, estoy aquí para saber vuestra opinión”. “Entiendo, dijo Haydn. Llevaréis a cabo mucho más de lo que se ha hecho hasta el momento actual, tendréis ideas que a nadie se le han ocurrido, nunca sacrificaréis y en esto tenéis razónuna bella idea a alguna regla tiránica, pero vuestros caprichos os apartarán de todas las prescripciones, ya que al considerar vuestro caso tengo la impresión de que poseéis varias cabezas, varios corazones, varias almas y…, pero temo enojaros…” “Me enojaré, replicó Beethoven, si no continuáis”. “Bien, continuó Haydn, puesto que así lo deseáis os diré que, a mi modo de ver, habrá siempre un no sé qué de raro, por no decir forzado, en vuestras obras. Claro que se encontrarán también en ellas cosas hermosas, incluso pasajes admirables, pero aquí y allá habrá algo de extraño y sombrío, ya que vos mismo lo sois un poco, extraño y sombrío, y el estilo del compositor es siempre el reflejo del hombre mismo”».

Durante sus primeros años de estancia en Viena, sería considerado un pianista de extraordinaria habilidad, un maestro de la improvisación, y tan notorio docente que enseguida tuvo muchos alumnos de ambos sexos y de la mejor sociedad vienesa. “Ganó su reputación con una soberbia interpretación del ‘Clave bien temperado’ de Bach”. Uno de sus contrincantes derrotado, Gelinek comentaría: “Beethoven no es un hombre, sino un demonio. Toca de tal manera que nos llevará, a mí y a todos, al sepulcro. ¡Y cómo improvisa!”.

En enero de 1794, Haydn se dirige a Inglaterra, dejando a su alumno libertad absoluta para que pueda estudiar con Johann Georg Albrechtsberger (Klosterneuburg, 3 de febrero de 1736-Viena, 7 de marzo de 1809) el Contrapunto, ya que era el profesor teórico-pedagogo más célebre del momento; y, además, con Antonio Salieri (Legnago, 18 de agosto de 17650-Viena, 7 de mayo de 1825), Maestro de Capilla de la Corte imperial austriaca, lecciones musicales de “estilo libre”.

En estos momentos de reafirmación personal y profesional, va a recibir la noticia, desagradable para su sensibilidad, de que Leonor von Breuning, su primer amor secreto, se ha casado con su amigo Franz Wegeler. “La amistad, lo mismo que lo bueno, crece como la sombra del atardecer, hasta que el sol de la vida se pone. Tu verdadera amiga, Eleonore von Breuning”.

Les conocía bien a todos; Haydn, Salieri y Albrechtsberger apreciaban mucho a Beethoven, pero coincidían en la apreciación de sus hábitos de estudio. Decían que Beethoven era tan obstinado y autosuficiente que no tendría más remedio que aprender muchas cosas mediante amargas experiencias, cosas que había rechazado cuando se le habían presentado como temas de estudio”. Ludwig van Beethoven era un alumno sumamente difícil. Haydn era un gran compositor, pero como maestro dejaba mucho que desear. Por otro lado, Beethoven era todo lo contrario que humilde (entre 1792 y 1800), era un ser humano convencido de su valía y de sus posibilidades. “Era más bien, como Lucifer, un hijo de la mañana, exultante gracias a su poder”.

Beethoven ha conquistado Viena, y hasta el año 1796 va de éxito en éxito. “Pero va a adoptar una idiosincrasia que será patognomónica en el devenir de su existencia futura: camina con poca elegancia, viste de forma desaliñada, sus modales son bruscos, porta una abundante melena de tinte leonado y dice, siempre, lo que piensa sin la más mínima inhibición y en cualquier lugar que se encuentre. Admira al cónsul francés Napoleón Bonaparte, y reprueba las costumbres burguesas, incluyendo a los gobernantes y a su estupidez crónica”.

-JOHANN GEORG ALBRECHTSBERGER-

Su discípulo y pianista-virtuoso muy importante Carl Czerny (Viena, 21 de febrero de 1791-Viena, 15 de julio de 1857) escribía: “Una vez sumido en el imperio de los sonidos, era arrebatado a la tierra. Habiendo roto todos los lazos y todos los frenos, el espíritu sacudía el yugo de la servidumbre y volaba victorioso, alegremente, por los espacios etéreos. Unas veces su juego pianístico tenía el fragor de una catarata espumosa y el ejecutante obligaba al instrumento a una expresión de tal fuerza que apenas podía dar el de construcción más sólida, y a veces se extinguía exhalando suavísimas sonoridades, perdiéndose en melancolía, y luego su alma, triunfante de los sufrimientos terrestres se incorporaba, se elevaba hacia el cielo en cantos de acción de gracias y se hallaba la conclusión placentera en el seno inocente de la naturaleza sagrada”.

Al cabo de poco tiempo de su llegada a Viena, uno de sus amigos y protectores el príncipe Karl Alois Lichnowsky (1761-1814) hospedaba al compositor en su propia casa. En este 1795, estrena la cantata Adelaide, Op. 46, en el Teatro de la Ópera de Viena, lo que aprovecha para declarar su amor a la soprano-solista, Magdalena Willmann,con seria declaración marital incluida, pero será rechazado con cajas destempladas: “Nunca se casaría con ese hombre. Usted es demasiado feo y está medio loco”.

Otro de sus mecenas es el barón Gottfried van Swieten (1733-1803). Era hijo del médico de la emperatriz María Teresa I de Austria. Fue bibliotecario, diplomático, libretista y embajador. Miembro de los Iluminados de Baviera.

Su debut en Viena lo fue en el Burgtheater, con su propio Concierto para piano y orquesta num. 2 en si-bemol-mayor, Op. 19 (29 de marzo de 1795). En 1796 iniciará una gira de conciertos, en diversas etapas, por: Praga y Berlín, y posiblemente  asimismo en Dresde, Budapest y Leipzig. En Praga un periodista que asistió al concierto, desconcertado por su forma de tocar el piano, escribió: “Sobrecogió a nuestros oídos, pero no a nuestros corazones”. El público de Praga tenía la fama de ser mucho más culto y melómano que el de Viena.

En la corte berlinesa de Federico Guillermo II de Prusia [Friedrich Wilhelm II; Berlín, 25 de septiembre de 1744-4º REY DE PRUSIA, desde 1786, hasta, Postdam, 16 de noviembre de 1797], es acogido con toda prosopopeya, hasta tal punto llega su admiración por el músico, que el monarca prusiano le ofrece una caja de oro llena de luises de oro (emitida en Francia a partir del reinado de Luis XIII de Francia, desde 1640 hasta 1792. La leyenda decía: “LVD XIII DGFR ET NAV REX. ‘LVDOVICUS XIII DEI GRATIA FRANCIAE ET NAVARRAE REX”).

Pero, Beethoven necesitaba otra forma de pleitesía cultural; para él la acogida de los prusianos fue desacostumbrada para la idiosincrasia del genio beethoveniano. Así se lo comentó a Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832): “Toqué lo mejor que pude –le dijo- y esperaba un gran éxito. ¡Pero no sonó ni un aplauso! El público se había emocionado hasta llorar, empapando sus pañuelos para manifestarme su agradecimiento. Como soy tosco en mis entusiasmos, aquello me dejó completamente indiferente. Comprendí  que se trataba de un auditorio romántico, pero nada aficionado al arte…”.

Su regreso a Viena será definitivo, para no volver a salir nunca más de la capital imperial, salvo dos escapadas realizadas a Praga en el año 1798. Pero, el destino incontrolable de la enfermedad le está preparando una encerrona. Un día caluroso de verano, abrió de par en par puertas y ventanas; la corriente de aire le refrescaría. Contrajo, probablemente, enfermedad intestinal con final en una futura hidropesía, que le afectaría, de forma bilateral, a su conducto auditivo interno, siendo el origen de su hipoacusia crónica degenerativa. Aunque, en este momento de su vida, Beethoven es un ser voluntarioso, muy seguro de su propia valía y muy luchador, para poder enfrentarse a todos los avatares que el futuro le depare.

En el año 1824, Ludwig van Beethoven ya enfermo y casi al final de su vida, recibe la visita imprevista de su gran amigo Johann Stumpff, que era un reputado constructor de pianos y arpas. Ambas comienzan una esclarecedora discusión sobre música: « “¿Usted quién cree que haya sido el más grande compositor de la historia?” Beethoven no se lo pensó dos veces y contestó inmediatamente: “¡Händel! Ante él me pongo de rodillas”. Frente a tanto entusiasmo, Stumpff le pregunta:”Me imagino que usted, siendo artista incomparable en el mundo de la música y apasionado defensor de este compositor, poseerá muchas de sus partituras”. Beethoven, demasiado pobre incluso para poder vivir dignamente, admitió con honestidad “¿Yo? ¿Cómo habría podido conseguirlas? Dos años después, pocos meses antes de que Beethoven muriera, Johann Stumpff le regaló muchas de sus partituras. “Miren, estas me las acaban de dar. Estas obras me han regalado inmenso placer. Por mucho tiempo deseé poseerlas, porque Händel es el más grande, el más genial  de todos los compositores. De él, ¡hay mucho que aprender!”».

Ludwig van Beethoven en su juventud-

3.-LA LUCHA CONTRA SU ENFERMEDAD-

  1. van Beethoven intentará luchar contra su patología auditiva ya asumida, pero como si fuese otro de sus retos vivenciales, y aceptará su condición evolutiva hacia la sordera, enriqueciendo su mundo interior, que enfrentará al mundo exterior que no le comprende en absoluto.

El retraimiento de Beethoven se incrementa, por ello, en Viena, es motejado como “el español” por su baja estatura, su tez morena y su mal carácter. Todo ello conformará uno de los tópicos típicos achacados, a los españoles, en la Europa de la época.

-BETTINA VON BRENTANO-

En el año 1799 compone su Primera Sinfonía en Do-Mayor, Op. 21, y en el año 1803, su Segunda Sinfonía en Re-Mayor, Op. 36. Su hipoacusia ya es casi absoluta. Además padece una gastritis que se ha ido cronificando, y que está causada por la ingesta de alimentos demasiado sazonados. Sufre continuas conjuntivitis, probablemente de tipo alérgico, provocadas por las tintas que usa para escribir sus partituras.

En esta época compone la Sonata para piano en Do-Sostenido-Mayor, Nº 14, Op. 27, 2“Claro de Luna”, la cual estará dedicada a una joven condesa de 17 años, llamada Giulietta-Julie Guicciardi, con la que desea y espera mantener una eterna relación marital, pero la joven se matrimoniará con el conde Gallemberg (En 1805, dedicará, en Nápoles, un concierto de homenaje a José Bonaparte, quien después le nombrará Director de Ballets). Escribe, entonces, a su amigo Franz Wegeler sobre el júbilo que le producía estar con ella: “Ahora vivo más feliz. No podrás nunca figurarte la vida tan sola y triste que he pasado en estos últimos tiempos… Este cambio es obra de una cariñosa, de una mágica niña que me quiere y a quien yo amo. Al cabo de dos años he vuelto a disfrutar de nuevo algunos instantes de felicidad y por primera vez creo que el matrimonio podría hacerme feliz”.

Cuando Beethoven pase al otro mundo, en 1827, se descubrirán múltiples objetos escondidos en un compartimento secreto de su despacho. Entre ellos, estaba la celebérrima carta dedicada a “Mi amada inmortal”: “Mi ángel, mi todo, mi ser mismo (…) ¿Puede consistir nuestro amor en otra cosa que en sacrificios, en exigencias de todo y nada? (…) Solo que olvidas tan fácilmente que yo tengo que vivir para mí y para ti (…) Qué doloroso anhelo de ti (…) Sea cual sea el amor que sientas por mí, yo te amo mucho más (…) Mi corazón está demasiado lleno para expresarse y hay momentos en que la palabra es inútil (…) Mi todo, adiós. Continúa amándome”. Pero no está claro que se refiera a la condesa Guicciardi; aunque el sempiterno secretario del músico, Anton Schindler, y también su primer biógrafo, aseguraría que Julie estaba más enamorada del genio de Bonn que de su esposo, cuando conoció a dicha pareja en el Kärntnertortheater.

-JOSEPHINE VON BRUNSWICK-

La consecuencia de este nuevo fracaso matrimonial o sentimental conllevará el pensamiento en un posible suicidio, que está plasmado en el llamado Testamento de Heiligenstadt (descubierto en marzo de 1827, por Anton Felix Schindler y Stephan von Breuning), que es una epístola sobrecogedora escrita a sus hermanos Karl y Johann en Heiligenstadt, un 6 de octubre de 1802:

«Hombres que me tenéis por hostil, arisco y misántropo, ¡qué injustos sois conmigo! Vosotros no conocéis la razón oculta de estas apariencias. Mi corazón y mi pensamiento estuvieron inclinados desde mi infancia al tierno sentimiento de la bondad; incluso me encontré siempre dispuesto a realizar grandes acciones, ¡pero pensad que desde hace seis años me veo en una situación desesperada, que han agravado algunos médicos ignorantes! Engañado año tras año con la esperanza de mejorar, finalmente obligado a la perspectiva de un mal permanente (cuya cura habrá de durar años o, incluso, sea imposible), dotado de un temperamento vivo, sensible también a las distracciones de la sociedad, tuve que aislarme pronto y malgastar mi vida. Si a veces quise sobreponerme a todo esto, ¡qué duramente fui rechazado por la triste experiencia de mi oído torpe!; sin embargo, no me era posible decir a los hombres: hablad más alto, gritad, pues soy sordo. ¡Ah, cómo habría podido descubrir la debilidad de un sentido que yo debía poseer en grado más perfecto que otros y que he poseído en la más grande perfección, en una perfección como tal vez pocos de mi oficio hayan conocido jamás! ¡Oh, yo no puedo hacer eso! Perdonadme si me veis retirado cuando me gustaría estar entre vosotros. Mi desgracia me es doblemente dolorosa, pues por esa razón soy mal comprendido. No me es dado disfrutar del recreo en la sociedad humana, ni de las delicadas conversaciones, ni de los afectos mutuos. Solo puedo estar entre los hombres cuando lo exige la necesidad más extrema. Debo vivir como un proscrito; si me acerco a un grupo me invade una gran angustia temiendo que adviertan mi estado».

Pero llega a la  convicción de que por su MÚSICA con mayúsculas, y solo por ella, “la cuál escucha en sus oídos”, se ve incitado a seguir en este mundo.

Para ello lucha contra todo y compone la Tercera Sinfonía en Mi-Bemol-Mayor, Op. 55, “Heroica”, bajo una fuerte exaltación personal; se la dedicará al cónsul francés Napoleón Bonaparte. Beethoven ha leído al filósofo Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), y está a favor de las nuevas ideas revolucionarias. Napoleón Bonaparte es, por consiguiente, el líder de esa libertad revolucionaria, que promete abolir los privilegios de los más favorecidos y de la nobleza. “Una sola aristocracia: la del espíritu. Un solo capital: el cerebro. Una sola superioridad: la bondad. Una sola ley: la ambición de ser mejor, que todo hombre debe, o debería llevar en sí y que le asigne, al mismo tiempo que su valor moral, su puesto en una sociedad formada por buenas personas como él…”.

Beethoven pertenece al idealismo humanitario, y será fiel a él durante toda su vida, nunca traicionará a su verdad, “Ni siquiera por un trono”. La ética de Beethoven será proverbial a lo largo de toda su vida, e incluso copiará y subrayará una frase del filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804): “El cielo estrellado sobre nuestras cabezas y a la ley moral en nosotros”.

Pero entonces llega a su conocimiento que su ídolo se va a coronar como emperador de los franceses, por consiguiente cambia inmediatamente de opinión, y tacha con una cuchilla la dedicatoria: “Sinfonía heroica…, compuesta para festejar el recuerdo de un gran hombre”. Considerará al Gran Corso: “Que pisoteaba los derechos humanos y solo obedecía a su ambición para elevarse por encima de los demás”.

En el año 1805, se acercará, por primera y única vez, al mundo de la ópera y lo hará con el singspielFidelio o el amor conyugal”, Op.72 (estrenada un 20 de noviembre en el Theater an der Wien, y cuyo estrepitoso fracaso lo apartará, para siempre, de este género musical que: “ha sido, para mí, más doloroso que un parto”. “El compositor frecuentaba por aquellos días la casa de Josefina y Teresa von Brunswick, primas de Giulietta Guicciardi, su anterior amor. Josefina era viuda con hijos, mujer de exquisito gusto y muy culta. Ludwig no tardó en sentirse atraído por ella. Y lo que es más importante: sintió renacer totalmente la fe en sí mismo”.

                                            –Ludwig van Beethoven en su edad adulta-

4.-BEETHOVEN Y SU GRAN AMOR

 

Hoy se ha llegado a la certidumbre que la “amada inmortal” de sus cartas era Josefina von Brunswick (1779-1821), y no Teresa, su hermana, cuyo carácter firme sería más tendente a la amistad y a la mutua admiración que al amor, sea como sea, las dos hermanas siempre estarán a su lado y le querrán sin reservas. Las conoció en 1799 ya en Viena. Josephine se casaría con el conde Joseph Deym, aunque enviudaría a los cinco años. En 1810 lo haría, por segunda vez, con el conde Stackelberg, del que se separaría por malos tratos, en una relación ciertamente desastrosa, en 1813. Se piensa que Minona, la séptima hija de Josephine, nacida nueve meses después de la famosa carta a la ‘amante inmortal’, sería hija de Beethoven.

Beethoven, no obstante, está pasando por un mal momento económico e intenta, en vano, conseguir un puesto de trabajo en la Corte Real e Imperial de Austria; su situación es casi de miseria, por lo que el odio y el rechazo que siente hacia los vieneses se incrementa, acusándoles de no valorar suficientemente su música.

A pesar de todo va a componer las sinfonías Quinta en Do-Menor “Del Destino”, Op. 67, y Sexta en Fa-Mayor “Pastoral”, Op. 68; y el Quinto Concierto para piano y orquesta en Mi-Bemol-Mayor “El Emperador”, Op. 73.

El 22 de diciembre organiza un magno concierto de despedida de los vieneses, ya que el rey Jerónimo Bonaparte de Westfalia le propone ser su Maestro de Capilla en Cassel.

Pero, el 1 de marzo de 1809, se reúnen el archiduque Rudolf Johannes von Habsburg y los príncipes Joseph Franz von Lobkowitz (1772-1816) y Ferdinand Johann Kinsky von Wchinitz (1781-1812), firmando los tres un contrato vitalicio para L. van Beethoven, que le garantiza 4.000 florines al año. Este acuerdo lo habría forzado su nuevo espejismo amoroso, nacida en el año 1808 y llamada condesa Anna María von Erdödy (1779-1837). “La condesa Erdödy opina  que debería esbozar un plan con ella. Según  el cual ella podría  negociar en caso de que se acerquen a ella, lo cual está convencido de que lo harán… si pudiera  tener tiempo esta tarde, la condesa se alegrará de verlo”. Beethoven la llama “su padre confesor”.

Más adelante coincidirá con la escritora Bettina von Brentano (1785-1859). Beethoven explica a la escritora que:“La música es una revelación superior que toda la sabiduría y la filosofía, el vino que inspira a uno a nuevos procesos creativos, y yo soy el Baco que extrae este glorioso vino para la humanidad. Quienes entiendan  mi música se sentirán liberados de todas las miserias que otros acarrean consigo”; que es la musa de Wolfgang von Goethe, ella consigue reunir a los dos genios en Teplitz (19 de julio de 1812).

Goethe sobre Beethoven: “Nunca había visto a un artista más parco, más enérgico, más recóndito. Entiendo muy bien cómo tiene que enfrentar con extrañeza al mundo”. Beethoven sobre Goethe: “A Goethe le gusta demasiado la atmósfera de la corte, más de lo que le conviene a un poeta. No hay mucho más  que decir aquí sobre la ridiculez de los virtuosos, cuando los poetas, que deben ser vistos como los primeros maestros de la nación, pueden olvidar por ese deslumbramiento todo lo demás”.

La diferencia de personalidad entre Beethoven y Goethe es clara en una anécdota que: si non è vero, è ben trovato. «Cuenta Bettina Brentano, sin haber sido testigo directo u ocular del hecho, que yendo Beethoven y Goethe cogidos del brazo, al aproximarse la pareja imperial de Austria, Goethe le habría dicho al músico: ‘Mire mi estimado Beethoven. Allí viene la emperatriz con su séquito hacia nosotros hagámonos a un lado’. A lo que el compositor le respondería: ‘Permanezca tomado de mi brazo. Ellos deben hacernos lugar, ¡Nosotros no!’».

El compositor, emocionado, se entrega a la personalidad del escritor, pero este no le va a comprender en lo más mínimo. Por otro lado, en lo político el imperio de Austria se está empobreciendo y la moneda se devalúa, con los conflictos sociales que ello conlleva.

                                     –FRANZ PETER SCHUBERT-

5.-CONSUMATUM EST-

Hasta la fecha de su muerte solo compone tres cuartetos y realizará el esbozo de la que sería su Décima Sinfonía, en mi-bemol-mayor, que fue reconstruida por el musicólogo Barry Cooper, a partir de los esbozos y fragmentos dejados por Beethoven.

El músico no se encuentra nada bien, sus males físicos le atenazan y debe dirigirse al balneario de Baden-Baden para descansar durante unos meses; aunque su descontrolado sobrino Karl, una auténtica pesadilla, le devuelve a la triste  y prosaica realidad, ya que ha contraído importantes deudas de juego y, al no poder pagarlas, intenta suicidarse e irá a la cárcel.

Beethoven corre a recogerlo, lo consuela, se hace cargo de todas las deudas y se lo lleva consigo a la finca de su hermano Johann, en Gueixendorf; en esa apacible estancia, el joven se rehabilita completamente. L. van Beethoven regresa, con él, a Viena, en un carruaje descubierto, la lluvia del día es torrencial, por lo que llega a Viena, empapado hasta los huesos y tiritando de frío.

A las 48 horas a contraerá una neumonía aguda. Será atendido por sus dos amigos más fieles: Esteban von Breuning y, por su inestimable secretario y confidente, de tanto tiempo y que se llama Anton Schindler (1795-1864. “Secretario privado sinsueldo”), quien era maestro de conciertos en el Josefstaedter theater de Viena. Ambos  se turnan para atenderlo, tratando de paliar su soledad y su pobreza, a causa de los gastos generados por la ludopatía de su sobrino.

La neumonía se complica; su gastritis crónica atrófica se exacerba; la cirrosis hepática, probablemente por hígado graso, no le abandona produciéndole ictericia y ascitis, que en la época se llama hidropesía; y aparece una patología circulatoria coadyuvante de insuficiencia vascular periférica, con edemas maleolares muy importantes.

La edición de las obras completas de Georg Friedrich Händel (Halle, 5 de marzo de 1685-Londres, 14 de abril de 1759) le proporciona una gran felicidad: “Todavía puedo aprender mucho de él”.

También tiene conocimiento sobre la obra del joven Franz Peter Schubert (Himmelpfortgrund, 31 de enero de 1797-Viena, 19 de noviembre de 1828): “En Schubert hay una llama verdaderamente divina”.

El 16 de marzo de 1827, los médicos  abandonan ya toda esperanza. Cuando se lo dijeron, el 24 de marzo, con la mayor prudencia, Beethoven, quien durante mucho tiempo había estado muy distanciado de la praxis religiosa católica, pidió que le mandasen a un sacerdote, el cual le administró los Últimos Sacramentos o Extrema Unción: “Os lo agradezco, me habéis traído un gran consuelo”. Y a sus amigos von Breuning y Schindler les manifestó: “Plaudite, amici; comoedia finita est”.

No obstante, a priori,  el 23 de marzo de 1827 había redactado ya su testamento, dejando a su ingrato, ahora afectivo y reformado sobrino Karl, como su heredero universal.

Su buen amigo Zmeskall, obligado a guardar cama en sus propios aposentos,estaba informado de todo cuanto ocurría en la Schwarzspanierhaus. Escribió a otra personaamiga, de Beethoven, que aún le amaba (Therese von Brunswick), diciéndole: ‘Nuestro querido Beethoven está luchando con la muerte. Es hidropesía; le han hecho ya cinco operaciones. Su sobrino estaba en la cárcel, pero hoy ya le habrán convertido en un mosquetero. La educación de este sobrino le ha costado la paz del espíritu y la fortuna”.

A continuación, entrará en agonía, la cual se prolongará hasta el día 26 del mismo mes, para, por fin, a las 17’15 de dicho día y en medio de una gran tormenta con todo tipo de aparato eléctrico, Ludwig van Beethoven está ya delirando: “Vino un relámpago, acompañado de un trueno, que iluminó de manera deslumbrante la cámara mortuoria. Beethoven abrió los ojos, levantó la mano derecha y miró al vacío durante varios segundos, con el puño cerrado y una expresión seria y amenazadora… Cuando dejó caer sobre la cama la mano levantada sus ojos se entornaron. No hubo otro respiro, ni otro latido de su corazón”.

El funeral vienés es multitudinario, el 29 de marzo es enterrado en el cementerio de Währing y las gentes (unas veinte mil personas) que participan en el mismo, le van a rendir un homenaje como al más grande compositor de la música culta o académica o Gran Música de todos los tiempos, de cuyo calificativo es ejemplo conspicuo su música imperecedera.

«Un forastero, viendo la gran multitud, le preguntó a una anciana qué significaba todo aquello. “¿No lo sabe usted?-replicó ella. Están enterrando al general de los músicos”».

Las escuelas y las universidades cerraron sus puertas. Nueve sacerdotes oficiaron el funeral. El actor Heinrich Anschütz recitará la oración fúnebre escrita por el poeta Franz Grillparzer (1791-1872). Y durante el oficio divino, realizado ya el 3 de abril, se cantó el Requiem de W. A. Mozart.

Richard Wagner (Leipzig, 22 de mayo de 1813-Venecia, 13 de febrero de 1883) sobre Ludwig van Beethoven: “Toda mi obra procede de la Novena Sinfonía. Beethoven se entregó a los brazos del poeta para liberar a la música de sus elementos particulares, convirtiéndola en un arte general, hecho sintomático del cual puede deducirse que la música instrumental no podía realizar nuevos progresos sino aliándose estrechamente con el drama”.

-Ludwig van Beethoven en el final de su vida-

-OBRA RECOMENDADA-

-SINFONÍA Nº 9 (CORAL), EN RE-MAYOR; OPUS-125-

La instrumentación está conformada por: 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas, 2 trompetas, 2 timbales, violines I y II, violas, violonchelos y contrabajos. En algunos de los movimientos se añaden, 3 trombones de varas, un contrafagot, un flautín, un  triángulo, platillos y un bombo grande. La 9ª Sinfonía no estuvo lista para ser estrenada hasta finales del año 1823 o principios de 1824. El 6 de abril de 1822, Ferdinand Ries, amigo y alumno de Beethoven, recibe una carta  en la que le pregunta: “¿Qué podría ofrecerme la Sociedad Filarmónica de Londres por una Sinfonía?”. El 10 de noviembre de 1822 le ofrecieron 50 libras por el manuscrito, el cuál debería ser entregado en marzo de 1823, siendo propiedad de los ingleses únicamente durante 18 meses.

Enseguida, 20 de diciembre, aceptó y recibió el dinero. “Grosse Sinfonia geschrieben fur die Philarmonische Gesellschaft in London von Ludwig van Beethoven erster Satz”.La primera ejecución se produjo el 7 de mayo de 1824 en el Kärnthnerthor de Viena. El teatro estaba lleno. La norma era dar tres tandas de aplausos a la familia imperial, pero el compositor recibió cinco. Después de la quinta se impuso el silencio. Los músicos de la orquesta estaban muy emocionados, y hasta algunos lloraron. Este personaje era el genio beethoveniano, quien en un cierto momento de su vida habría manifestado que: “deseo aprender las reglas para encontrar el mejor camino de infringirlas”.

«Al final de la función ocurrió un incidente que debió de arrancar las lágrimas a muchos de los asistentes. Aunque situado en el centro de toda aquella corriente de música, el maestro nada oía de ella y ni siquiera reaccionó ante los aplausos de la audiencia, al final de su gran obra. Continuaba de pie, de espaldas a la misma y ‘marcando el tiempo’ hasta que Fräulein Ungher, que había cantado la parte de contralto, le hizo lar media vuelta para ponerle de cara al público. Esta media vuelta y la repentina convicción de todo el público de que no se había vuelto antes ‘porque no oía lo que estaba sucediendo’, hizo que éste reaccionara de repente como sacudido por una descarga eléctrica y con una expresión de simpatía y admiración que se repitió una y otra vez como si nunca fuera a acabar» (“Beethoven y las 9 sinfonías”, George Grove. Altalena/Contrapunto, 1983).

Unos instantes más tarde, en el despacho del director, se hacen las cuentas: deduciendo los gastos de copia y los de la organización, el ‘festival Beethoven’ no dejaba al compositor más que ciento veinte florines” (“Beethoven”, André Gauthier. Espasa Calpe/Hachette, 1975).

¡Lo que habría dado por estar en Viena! –le escribe el príncipe Galitzin-. La ingratitud de esa capital con usted me subleva y pienso cuanto mejor estaría usted si no se hubiese quedado a vivir en ella… Si usted quisiera viajar por Europa, haría correr a todo el mundo a su encuentro… Tiene usted entusiastas en todas partes… No se enfade por los votos que hago por verle salir de Viena. Mi deseo sería que todo el mundo pudiera apreciarle y admirarle como yo…”(André Gauthier; Op. Cit.).

ALLEGRO MA NON TROPPO. Presenta dos temas principales. El primer tema es majestuoso, el segundo se puede calificar como de una ternura expresiva, en sí-bemol. Los desarrollos se relacionan con el primer tema. MOLTO VIVACE,tiene las características de un típico scherzo. La cuerda dialoga con los timbales, durante cuatro compases. El tema principal está en re-menor, en forma de varias fugas, en las que intervienen todos los grupos instrumentales, el segundo tema en fa, es muy saltarín. El trío está en re-mayor sobre un contrapunto del fagot. ADAGIO en sí-bemol está conformado por dos temas, de una nobleza que emociona. Los violines realizan variaciones sobre el primer tema. FINALE, con un cuarteto vocal solista y coros, en re-menor, de una duración de 26 minutos. El tema principal es la Oda a la alegría del poeta FriedrichSchiller; y está precedido por un preludio dramático en varios episodios. “Después de una ‘fanfare’, prosigue sobre un recitativo de los violonchelos y los contrabajos, interrumpido tres veces por el recuerdo de los temas de los tiempos anteriores y, en último lugar, por la pura melodía del final” (André Gauthier; Op. Cit.). Entonces, los violonchelos exponen esa melodía, que el resto de los instrumentos repiten tres veces. Llega la hora de los solistas vocales y el coro, comenzando por el barítono (“Amigos, cesen esos acentos y entonemos alegres cantos”), que arrastra a los otros solistas, hasta llegar al desideratum del coro, quien celebra la alegría, en primer lugar serena y tranquila, para ir sucediéndola la del guerrero, de la paz entre los pueblos, la de vivir como hermanos. Todo ello justifica la existencia de un episodio alla marcia acompañado de lo que se conocía como música alla turca (triángulo, platillos y bombo), un majestuoso andante que va in crescendo como si fuese una coral barroca que canta a la alegría, que Hector Berlioz (La Côte-Saint-André, 11 de diciembre de 1803-Paris, 8 de marzo de 1869) calificaba de: “religiosa, pura, inmensa”. Luego un allegro poderoso sobre el tema principal, en el que las voces agudas responden a las graves (“Más allá de las estrellas habita un padre querido”); para acabar esta obra con un allegro, en el que el coro proclama que: “todos los hombres son hermanos”.

La orquesta se precipita vertiginosamente hacia el final, “alegría, poderosa energía de la naturaleza eterna”. Oda a la alegría (An die Freude) de F. Schiller (escrita en noviembre de 1785 y publicada en 1786, y cuyo texto alemán, de una musicalidad indescriptible reza: “Freude, schöner Götterfunken, Tochter aus Elysium! Wirbetreten feuer trunken, Himmlische, Dein Heiligtum. Deine Zauber binden wieder, Was die Mode streng geteilt, Alle Menschen werden Brüder, Wo Dein sanfter Flügel weilt…”.

                              -MÁSCARA FUNERARIA DE BEETHOVEN-

-EJEMPLOS-

1) SOUTH GERMAN PHILHARMONIKER; LEO GANTZ

2)MARGA HÖFFGEN; ERNST HAEFLIGER; BERLIN PHILHARM.; HERBERT VON KARAJAN

3)JESS THOMAS; TATIANA TROYANOS; WIENER PHILHARM.; KARL BÖHM

4)ROBERT HOLL; CHARLOTTE MARGIONO; THE CHAMBER ORCH. OF EUROPE; NIKOLAUS HARNONCOURT

5)ROBERT TEAR; SHEILA ARMSTRONG; LONDON SYMPH. ORCH.; CARLO MARIA GIULINI

6)PETER SEIFERT; CHERYL STUDER; THE PHILADELPHIA ORCH.; RICCARDO MUTI

7)PLÁCIDO DOMINGO; JESSYE NORMAN; WIENER PHILHARM.; KARL BÖHM

8)JULIA HAMARI; STUART BURROWS; LONDON SYMPH. ORCH.; EUGEN JOCHUM

9)JON VICKERS; MARILYN HORNE; NEW YORK PHILHARM.; ZUBIN MEHTA

10)JANET PERRY; JOSÉ VAN DAM; BERLINER PHILHARM.; HERBERT VON KARAJAN

11)JANET PRICE; BIRGIT FINNILÄ; ROYAL CONCERTGEBOW ORCH.; BERNARD HAITINK

12)PILAR LORENGAR; STUART BURROWS; CHICAGO SYMPH. ORCH.: Sir GEORG SOLTI

13)GABRIELA LOCHNER; MICHAEL PABTS; ZAGREB PHILHARMONIC; RICHARD EDLINGER

14)SOILE  ISOKOSKI; RENE PAPE; BERLINER STAATSKAPELLE; DANIEL BARENBOIM

15)HASMIK PAPIAN; MANFRED FINK; NICOLAUS ESTERHAZY SINFONIA; BELA DRAHOS

16)HEATHER HARPER; HELEN WATTS; LONDON SYMPH. ORCH.; LEOPOLD STOKOWSKI

17)HELENA DOES; THEO ADAM; STAATSKAPELLE DRESDEN; HERBERT BLOMSTEDT

18)SUZANNE MURPHY; GWYNNE HOWELL; ENGLISH CHAMBER ORCH.; MICHAEL TILSON THOMAS

19)PHYLLIS CURTIN; JOHN MC. COLLUM; CHICAGO SYMPH. ORCH.; FRITZ REINER

20)LUCINE AMARA; JOHN MACURDY; THE PHILADELPHIA ORCH.; EUGENE ORMANDY

21)ELISABETH SCHWARZKOPF; HANS HOTTER; WIENER PHILHARM.; HERBERT VON KARAJAN

22)ELISABETH SCHWARZKOPF; ERNST HÄFLIGER; ORQUESTA PHILHARMONIA; WILHELM FURTWÄNGLER

23)NAIRA NACHATOVA; TIMUR TSARIOV; GEORGIAN SIMI ORCH.; EVGENY VOVKUSHANSKY

24)AASE NORDMO LÖVBERG; HANS HOTTER; PHILHARMONIA ORCH.; OTTO KLEMPERER

25)ERNA BERGER; WALTHER LUDWIG; BERLINER PHILHARMONIKER; WILHELM FURTWÄNGLER

26)IRMGARD SEEFRIED; ERNST HAEFLIGER; BERLINER PHILHARM.; FERENC FRICSAY

27)VLATKA ORSANIC; ALAN TITUS; SWF SINFONIEORCHESTER; MICHAEL GIELEN

28)BARBARA BONNEY; KURT STREIT; WIENER PHILHARM.; SIMON RATTLE

29)YVONNE KENNY; PATRICK POWER; THE LONDON CLASSICAL PLAYERS; ROGER NORRINGTON

30)EILEEN FARRELL; JAN PEERCE; NBC SYMPH. ORCH.; ARTURO TOSCANINI

31)ELISABETH SCHWARZKOPF; HANS HOPF; ORQUESTA FESTIVAL BAYREUTH; WILHELM FURTWÄNGLER

32)ANGELA DENOKE; RENE PAPE; WEST-EASTERN DIVAN ORCH.; DANIEL BARENBOIM

33)GILLIAN WEBSTER; MARTIN HILL; THE ROYAL PHILHARMONIC ORCH.; RAYMOND LEPPARD

34)MEASHA BRUEGGERGOSMAN; FRANK LOPARDO; THE CLEVELAND ORCHESTRA; FRANZ WELSER-MÖST

35)SHARON SWEET; PAUL FREY; STAATSKAPELLE DRESDEN; COLIN DAVIS
36)MARGARET PRICE; PETER SEIFFERT; ROYAL CONCERTGEBOW ORCHESTRA; WOLFGANG SAWALLISCH

-CURRICULUM UITAE-

-+HISTORIADOR DE HISTORIA-16.

-+-HISTORIADOR DIPLOMADO EN  ESTUDIOS AVANZADOS  DE HISTORIA ANTIGUA Y MEDIEVAL.

-+DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS ZAMORANOS “FLORIÁN DE OCAMPO”.     (CSIC).

-+DEL ATENEO DE VALLADOLID (CREACIÓN AÑO-1872).

-+DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GERUNDENSES (CSIC).

-+DE LA REAL SOCIEDAD ARQUEOLÓGICA TARRACONENSE (CSIC).

-+DEL CÍRCULO CULTURAL PÉNDULO DE BAZA (UNESCO).

-+DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE GRANADA Y SU REINO. (CSIC).

-+DEL CENTRO DE ESTUDIOS BENAVENTANOS “LEDO DEL POZO” (CSIC).

-+DEL CENTRO DE ESTUDIOS FENICIOS Y PÚNICOS (CSIC).

-+DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS JEREZANOS (CSIC).

-+DEL ATENEO JOVELLANOS (CREACIÓN AÑO-1953).

-+DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ESTUDIOS CLÁSICOS (CSIC).

-+DE LA ASOCIACIÓN HISPANIA NOSTRA.

-+ASESOR DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL REINOS DE ESPAÑA (FEAH)

-+DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ESTUDIOS MEDIEVALES (CSIC).

-+205 TRABAJOS DE HISTORIA PUBLICADOS.

-+32 BIOGRAFÍAS DE MÚSICOS DE MÚSICA ACADÉMICA PUBLICADAS.

-+105 CONFERENCIAS IMPARTIDAS SOBRE HISTORIA.

-LIBROS PUBLICADOS-

1.-EL GRAN REY ALFONSO VIII DE CASTILLA, “EL DE LAS NAVAS DE TOLOSA”. Editorial Alderabán/Alfonsípolis. 2012.

2.-BREVE HISTORIA DE FERNANDO “EL CATÓLICO”. Editorial Nowtilus. 2013.

3.-EL REY ALFONSO X “EL SABIO” DE LEÓN Y DE CASTILLA. SU VIDA Y SU ÉPOCA. Editorial El Lobo Sapiens/El Forastero. 2017.

4.-EL REY ALFONSO VII “EL EMPERADOR” DE LEÓN. Editorial Cultural Norte. 2018.

5.-URRACA I DE LEÓN. PRIMERA REINA Y EMPERATRIZ DE EUROPA. Editorial El Lobo Sapiens/El Forastero. 2020.

6.-EL REY RAMIRO II “EL GRANDE” DE LEÓN. EL “INVICTO” DE SIMANCAS. Editorial Alderabán/Alfonsípolis. 2020.

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