El nuevo curso político

El nuevo curso político se está caracterizando por  las consecuencias de la formación del Gobierno de España y la utilización partidista que de ella están haciendo los grupos políticos mayoritarios de la Oposición, olvidando, tal vez, que la circunstancia por la que estamos atravesando ya se produjo al comienzo de la anterior legislatura, agudizada por la negativa al Rey del entonces Candidato a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, superada por el sentido de Estado del PSOE al abstenerse para conformar Gobierno del PP.

Ciertamente el contexto español ha cambiado mucho desde entonces, ya que mientras el PP de Rajoy no se cansaba de establecer marcas, la clase baja, mucha de ella proveniente de la media, clamaba por unas migajas que le permitieran subsistir y fueron las que les condicionaron su capacidad de respuesta a la injusticia que suponía constatar que a sus representantes políticos no solo no les ha afectado la crisis económica sino que han conseguido aumentar las diferencias con el resto de las clases media y baja a las que dicen servir y de las que realmente se sirven, como se ha constatado por la condena judicial por corrupción al PP. 
Esta condena resulta hiriente para los parados que pueden encontrarse en cualquier rincón geográfico accesible a él cómo su Alcalde o concejal de turno lleva un tren de vida provocador y jactándose de las inversiones que ha hecho cuando el desahuciado social no tiene que llevarse a la boca ese día. E indignante escuchar el estado de la situación en que se halla inmerso el personaje político cuando prodigan españolitos y españolitas de a pie removiendo contenedores a primeras horas de la mañana unas horas después de haber pasado el camión de la basura.
Y esta otra España, la profunda de los pueblos y ciudades, es que la parecen desconocer nuestros dirigentes políticos y es justamente la que presidirá la entrada al nuevo curso político, que no se publicitará por mor de don dinero pero será sobre la que muchas telas desvencijadas y toallitas despojadas servirán para secar lagrimarios. Este estado real desconocido para la privilegiada casta social que conforman nuestros gobernantes es el que presidirá, como digo, la nueva entrada al curso político que comienza con el final del mes vacacional por excelencia y que políticamente se manifestará con la portavocía de Podemos y su carismático líder Pablo Iglesias como autoerigido en portavoz de los desahuciados, que ha revulsionado los cimientos del sistema político de libertades públicas del que disfrutamos y sumido en la esquizofrenia a quienes temen perder esos derechos autopromulgados con mano dura y semblante cínico.
Por consiguiente, desde mi punto de vista, de nada puede quejarse esa casta política privilegiada que sin el más mínimo pudor ha venido últimamente empobreciendo a la clase media y situando en la indigencia a la clase baja por mucho que se nos diga que el país se está recuperando económicamente. La importancia de este nuevo curso político viene dada, en mi opinión, por la consecución de la formación del Gobierno de España, que hoy por hoy pasa únicamente por el liderazgo de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno, lo que encarna la representación política de las dos clases sociales más afectadas por la crisis económica

La representación política, en este momento, se encuentra encauzada, por lo que la inteligencia de nuestra clase política hubiera permitido alegrarse y no enfurecer visceralmente con el surgimiento de Podemos, Ciudadanos y Vox por haber conseguido canalizar el inmenso descontento social y no haber reaccionado de esta forma dejando al albur de los impulsos emocionales una corriente social crítica con el sistema político, de la que en los despachos oficiales se desconoce o infravalora pero que en la calle es tremebunda.
En síntesis, en el contexto nacional así visualizo el nuevo curso político pero en la provincia de Almería no se encuentra exenta aunque puede costar manifestarse esa canalización política que supone la irrupción del descontento en las clases sociales media y baja. El personalismo es el que ha presidido el  resultado de los comicios electorales locales que son los que han simbolizado la entrada del nuevo curso político.

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