La creación de nuevos perfiles profesionales y eliminación de trabajos manuales, la mayor flexibilidad laboral y la precarización, entre los temas tratados por Emilio Ortiz.
La creación de nuevos perfiles profesionales y eliminación de trabajos manuales, la mayor flexibilidad laboral y la precarización, entre los temas tratados por Emilio Ortiz.

La denominada ‘Cuarta Revolución Industrial’ que trae consigo la transformación digital de la economía conllevará profundos cambios en el empleo, la organización de las empresas y el Derecho Laboral, además de en el Sistema de Seguridad Social: así lo ha puesto de manifiesto hoy Emilio Ortiz López, delegado territorial de Empleo, Formación, Trabajo Autónomo, Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad durante su conferencia ‘El empresario ante el Derecho del Trabajo y la Seguridad Social. Perspectivas de futuro’ impartida en la sede de Asempal.

 

Entre las principales consecuencias que Emilio Ortiz ha apuntado que supondrá la transformación digital figuran la creación de nuevos perfiles profesionales relacionados con tareas de dirección y gestión, que requerirán una cualificación media-alta; la reducción de empleos vinculados a tareas manuales simples y con menor cualificación; una mayor flexibilidad laboral y una posible precarización del empleo. Los puestos de trabajo con mayores posibilidades de digitalización son los relacionados con tareas administrativas, el comercio y las ventas, la construcción o servicios como los de traducción o consultoría fiscal. Por otro lado, la educación, los servicios jurídicos y de salud, el trabajo social, la peluquería, etc. tienen menos opciones de automatización, según ha manifestado el delegado territorial de Empleo.

Ortiz López ha explicado que en los próximos años se prevé la destrucción de 75 millones de puestos de trabajo en todo el mundo, a la vez que se crearán 133 nuevos millones de empleos. “El 65% de los niños de hoy trabajarán en profesiones que hoy no existen”, ha apuntado, al tiempo que explicaba que los contratos de trabajo en el sector TIC andaluz han crecido un 21% en los últimos cinco años.

 

Emilio Ortiz también ha aludido a la ‘gig-economy’, un nuevo modelo empresarial basado en plataformas digitales intensivas en información de tipo colaborativo en las que se pone en contacto al consumidor con el prestador de servicios, que pasa de ser un trabajador por cuenta ajena a autónomo. Así, ha recordado la sentencia 188/2019 del Juzgado de lo Social n.º 19 de Madrid sobre el caso Deliveroo y los ‘falsos autónomos’, que considera que los trabajadores para la plataforma son asalariados y no autónomos, dando la razón a la Tesorería de la Seguridad Social.

 

“Modelos de negocio como éste generalmente eluden la aplicación de la normativa laboral, de Seguridad Social y Fiscal amparándose en la falta de dependencia directa como elemento configurador del contrato de trabajo”, ha señalado Ortiz López, que también ha puesto de relieve los “riesgos pseudolaborales para este tipo de trabajadores y que ante la inaplicación de la normativa laboral carecen de medidas eficaces para salvaguardar un trabajo decente”. Entre esos riesgos, ha mencionado la precariedad, el exceso de jornada y de carga de trabajo, los derivados del uso intenso y de larga duración de pantallas, la fatiga, el tecnoestrés, la adicción a las nuevas tecnologías o el síndrome del burnout. Para afrontarlos, ha puesto de relieve la necesidad de promover la negociación colectiva  y una cultura preventiva sobre el uso adecuado de las TIC en el lugar de trabajo, pero también para las personas que teletrabajan.

 

También ha hablado sobre la dimensión positiva de la incorporación de las TIC al ámbito empresarial, que favorece “nuevas formas de organización del trabajo más flexibles, dinámicas y eficientes, permitiendo aumentar la productividad y adaptarse  mejor a la globalización”, y que posibilitará “mejoras hasta ahora desconocidas en la ejecución de los trabajadores de la prestación laboral”, por ejemplo con el uso de drones para trabajos de altura o de exoesqueletos para mover cargas. Este uso de tecnología por parte de los empleados requerirá “de un proceso de aprendizaje y adquisición de experiencia, con el reto inmediato de atender a la convivencia entre los prestadores humanos de servicios, los humanos, y los prestadores autómatas, los robots”, ha señalado. También ha recordado la obligación del empresario de proporcionar formación a sus trabajadores ante la introducción de las TIC en la organización.

 

En cuanto al teletrabajo, Emilio Ortiz ha destacado que es una interesante vía para combatir la despoblación rural, así como la necesidad de compatibilizar la prevención de riesgos laborales de los trabajadores a distancia con los derechos constitucionales a la intimidad personal y familiar y la inviolabilidad del domicilio, estableciendo días de trabajo presencial y buscando la colaboración de los trabajadores para permitir el acceso de los responsables de prevención de las empresas al domicilio donde realizan su labor. De esta forma se podrán garantizar el derecho a la desconexión digital y atajar riesgos como el aislamiento social del teletrabajador.

 

Por otra parte, Ortiz López ha abordado la repercusión de estos cambios en la Seguridad Social y planteado la necesidad de plantear una nueva financiación en la que las cotizaciones sociales de las empresas por los trabajadores contratados no sean la única fuente de ingresos, con la posibilidad de gravar el uso de máquinas o robots y la importancia de combatir el fraude y alcanzar un pacto social.

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