La medida pretende “reducir” el impacto ambiental sobre el sobreexplotando acuífero del Poniente, salvaguardando así el riesgo que supone agotar esa fuente “indispensable” para el futuro.

La concejala de Sostenibilidad Ambiental, Margarita Cobos, ha anunciado hoy el aumento de producción de agua desalada para consumo con la puesta en marcha de tres bastidores adicionales de la planta desaladora de Almería, argumentando su funcionamiento en razones de índole “medioambiental, legislativa, sanitaria y económica”, con el objetivo de preservar de su sobreexplotación los Pozos de Bernal del acuífero del Poniente.

 

La propuesta técnica, que supone la puesta en uso de cinco de los siete bastidores con los que cuenta la desaladora y, con ello, que el 80% del consumo en la capital sea agua desalada, conlleva la adecuación de los costes del servicio municipal de abastecimiento y distribución de agua potable y saneamiento, además de la modificación del contrato con la concesionaria del servicio, Aqualia, y de la Ordenanza Municipal reguladora de las Prestaciones Patrimoniales de Carácter Público no Tributario Suministro de Agua Potable y Alcantarillado. Un sobrecoste a imputar a las tarifas de los servicios de 4.290.059 euros, un 19,68%, “que será asumido íntegramente por el Ayuntamiento”, ha adelantado Cobos, antes de elevar a Pleno la propuesta de modificación inicial.

 

La edil popular ha recordado que en el marco del ‘Plan Botania’, en defensa y conservación del medioambiente, se incluye la optimización y eficiencia de los recursos hídricos públicos, así como la gestión del Ciclo Integral del agua. En este sentido, ha recordado la necesidad de “preservar y evitar el grave riesgo que supone la sobreexplotación del acuífero de los Pozos de Bernal, conjuntamente con la puesta en funcionamiento y uso de una fuente compatible con el medioambiente como es la planta desaladora, actualmente a un 30% aproximadamente, de su rendimiento”.

 

“Es nuestra responsabilidad intercambiar el uso de las fuentes de agua, dejar dormir los Pozos para preservar su supervivencia y redoblar el uso de la planta desaladora, aumentando la producción de agua desalada”, ha subrayado Cobos, recordando que el aporte de agua al año a la ciudad procede en más de 11 hm3 de los ochos pozos del acuífero de Bernal y 5 Hm3 aportados desde la desaladora.

 

“Como parte de la planificación y gestión del agua y para evitar la sobreexplotación de la masa de agua de los Pozos de Bernal, la puesta en marcha de otros tres bastidores de la desaladora vendrá a garantizar que un 80% del agua que se consuma en Almería sea procedente de la desalación. Con cinco bastidores de la planta en marcha, la producción de agua desalada será de 12,5 hectómetros y de los pozos solo será preciso aportar 3,5 hectómetros, una propuesta que entendemos asegura el futuro en cuanto al uso del agua y resuelve un problema medioambiental, disminuyendo la extracción de agua de un acuífero hoy sobreexplotado”, ha explicado la edil.

 

Responsabilidad medioambiental

 

Reconociendo que la extracción de los Pozos de Bernal supone una agua “más barata”, ha insistido en la “responsabilidad medioambiental” para no continuar extrayendo agua “al ritmo que se viene haciendo. Procede y corresponde tomar la decisión de reducir el impacto ambiental que puede suponer la sobreexplotación de ese  y contribuir a su regeneración”, una determinación que no significa “renunciar” al agua de los Pozos que hoy abastece a la ciudad.

“El agua cuesta lo que vale” y el agua desalada “es más cara que el agua de pozo”, ha señalado Cobos, pero “no repercutirá en el bolsillo de los almerienses, ya que será el Ayuntamiento quien soporte ese sobrecoste, con lo que Almería seguirá manteniendo la segunda tarifa de agua más económica de Andalucía y muy por debajo de la media de España”, ha subrayado.

 

Para la concejala de Sostenibilidad Ambiental, “no es momento de trasladar pesos y una preocupación económica añadida a los almerienses dada la actual situación derivada del COVID-19 y las tremendas repercusiones económicas y sociales que ha ocasionado. Nuestra obligación es resolver ese problema y lo hacemos en un ejercicio de responsabilidad y por sentido común y también porque contamos con unas arcas saneadas gracias a una gestión racional del gasto público”.

 

El diferencial que supone esta inversión a nivel municipal “quedará reconocido a lo largo del próximo año en la liquidación con la concesionaria o designando presupuestariamente las partidas que correspondan”, según ha trasladado hoy Cobos, recordando asimismo el trámite que ahora debe seguir también la propuesta, aprobada primero en Junta de Gobierno y que ahora será elevada a Pleno para su debate y aprobación, de adecuación de costes, actualización del canon o de modificación de la ordenanza relativa a los precios de agua y alcantarillado, que deberá además ser sometida tanto Consejo Consultivo como a la Comisión de Precios de Andalucía.

 

“Nuestra pretensión es que antes de final de año se levante el uso de los tres bastidores, obteniendo con ello una mayor fuente de suministro de agua desde la desaladora”, ha apuntado Margarita Cobos, a la espera de que comiencen las obras de construcción de la tubería que permita la conexión del depósito de Pipa Alta al depósito de San Cristóbal, obra de infraestructura hidráulica que, de la mano de la Junta de Andalucía, permitirá “que toda la capital tenga acceso al agua desalada y una reducción en el uso de este recurso procedente de los pozos”.

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