El ayuntamiento de Roquetas de Mar ha presentado el proyecto de “rehabilitación” de la Casa de Anita Guerrero, una de las pocas casas de arquitectura tradicional con las que aún cuenta el municipio y la única del barrio en que se encuentra, en torno a la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario.

En 2016, el ayuntamiento de Roquetas de Mar se hizo con el inmueble con el propósito, al parecer, de dotar a la ciudad de un ‘Museo Histórico de Roquetas de Mar’.

Gregorio Fernández, presidente de Acción por Almería, comenta que «hasta ahí todo parecen buenas noticias. La creación de un nuevo centro cultural, la rehabilitación y puesta en valor de un edificio antiguo, reflejo de la arquitectura tradicional local, que tan escasa es ya en el municipio. Matar dos pájaros de un tiro. ¡Bravo por Roquetas!». Un acto, en definitiva, que, desde Acción por Almería, se aplaudió con entusiasmo.Gregorio añade que «lo malo de todo esto es que ya hemos visto las intenciones y el proyecto del consistorio y no se trata en absoluto de mantener y restaurar la vivienda, que en sí es una muestra etnográfica de lo que ha sido Roquetas en el último siglo y medio, sino que la idea es radicalmente opuesta: destruir el interior de la vivienda(alegando mal estado, algo bastante cuestionable, pues centenares de monumentos mucho más ruinosos podríamos poner de ejemplo que actualmente da gusto ver cómo lucen) y añadir tres plantas más a la finca».

Desde Acción por Almería, consideran que esto no es lo que se entiende ni siquiera por hacer un remonte, a los que ya lamentablemente se han acostumbrado los almerienses, por ejemplo, en la vía ‘Obispo Orberá’ de la capital, sino por hacer un edificio de cuatro alturas manteniendo exclusivamente la fachada del edificio original, de planta baja.
Y Acción por Almería, que siempre estará defendiendo el patrimonio de la Región de Almería, se pregunta dónde se encuentra la puesta en valor del patrimonio si se destruye:

Primero porque hay que hacer hincapié en que un inmueble tiene tanto valor en su fachada como en su interior: las pinturas, la distribución de las estancias, la altura de los techos, el respeto a los materiales y conservación de los antiguos (si pueden salvarse), las baldosas, manises y azulejos, los rodapiés, poyos, fregadores, la forja, y demás enseres, así como los vanos de luz, etc. Y, segundo, porque, añadiendo tres alturas al edificio, hace que rompa toda la armonía que el edificio transmite tal cual, desde el exterior, así como la incompatibilidad con la esencia de la única planta baja del inmueble, con su distribución y su iluminación a través de su patio interior y las fuentes de luz de las que la vivienda se nutre.

Es decir, se trataría de una completa destrucción de la esencia de la vivienda, que ya per se es un ejemplo museístico que nos podría contar mucho de la vivienda tradicional roquetera.

Gregorio Fernández, presidente de Acción por Almería, comenta que: «una vez más, no sabemos muy bien por qué, algunos de nuestros gobernantes se creen dueños del patrimonio de todos y no se centran en la función que la ciudadanía les encomienda, que no es otra que velar por su pueblo, tanto por sus habitantes como por su patrimonio, sabiendo encontrar el equilibrio, y que, cuando ellos ya no estén, sus despropósitos y el daño causado quedarán para siempre».

Además, añade que «flaco favor hace el ayuntamiento roquetero si adquieren un inmueble tradicional para hacer de él otro insustancial mamotreto para que Roquetas de Mar pierda por completo su personalidad».

Acción por Almería condena el proyecto que amenaza la integridad de la Casa de Anita Guerrero de Roquetas de Mar por considerarla una total incongruencia en la que no cabe destruir patrimonio para crear un proyecto sobre patrimonio, valga la redundancia.

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