Cuando desde algunas asociaciones y organizaciones planteamos propuestas para reducir el paro a niveles de «Pleno Empleo» o «Paro Cero» y esas medidas ni siquiera se estudian o simplemente se las ignora sin dar una respuesta explicando porque no son viables, parece lógico y sensato pensar que en España no interesa acabar con el paro.
¿Y porqué no interesa acabar con el paro? Pues no parece muy incoherente pensar que si todas las personas en edad y condiciones de salud para poder trabajar tuviesen un empleo (y no digamos si fuese un buen empleo, bien remunerado y en condiciones dignas) no es mucho suponer que esos trabajadores no iban a aceptar cambiar de trabajo (o simplemente aceptar uno) en unas condiciones laborales, económicas o de otro tipo, que no fuesen de su agrado, lo que obligaría a los empresarios (autónomos y PYMES incluidos) a tener que ofrecer mejores condiciones, a garantizar los derechos laborales de unos trabajadores que podrían exigir más en sus convenios al tener la «sartén» cogida por el mango.
Pero eso no lo pueden permitir la patronal y sus organizaciones,  el IBEX 35, los grandes empresarios y sus grandes empresas,
Se les acabaría el “chollo” de tener mano de obra barata y hasta desesperada dispuesta a trabajar, en algunos casos, por menos de un plato de lentejas.
Son esos mismos empresarios (no olvidemos que también son empresarios muchos políticos y sus familiares que tienen empresas, negocios, bufetes,  comercios…) los más interesados en que cuantos más demandantes de empleo haya mucho mejor y por eso les parece perfecto y les viene como anillo al dedo que vengan a España muchos inmigrantes sin trabajo (además a los inmigrantes desesperados y necesitados los pueden explotar con más facilidad).
Importante aclarar que no se puede generalizar y que no todos los empresarios están tan deshumanizados.
Hasta a los bancos (que debemos de recordar que son los que financian con sus préstamos y subvenciones, legales o ilegales, a algunos partidos) les beneficia que haya personas desempleadas y trabajadores precarios que no tengan más remedio, ante la necesidad económica, que solicitar créditos, hipotecas… Y los crujen a comisiones y, en muchos casos, finalmente acaban quedándose con sus casas y propiedades. Negocio redondo.
Si todos viviéramos bien, los bancos  servirían fundamentalmente para guardar nuestro dinero y buscaríamos aquel que más ventajas y regalos nos ofreciese (como pasaba hace años).
Además de los “poderes fácticos” ya mencionados hay que añadir otros como la iglesia (“A Dios rogando y con el mazo dando”) y algunas ONGs que hacen un verdadero “negocio de la pobreza”.
Si se acabase con la pobreza y la exclusión social se acabaría con los sueldazos de algunos de esos dirigentes de esas ONGs tan “caritativos”, dirigentes de grandes estómagos y pequeños corazones.
Sin olvidar lo bien que viven obispos y cardenales gracias a las subvenciones y donaciones (incluida casilla propia en la declaración de la renta que ninguna otra organización dispone de tal privilegio).
Y no se podrá reducir el paro en el conjunto del estado español mientras exista la complicidad del “Cuarto Poder”: La Prensa.
La mayoría de medios de comunicación y periodistas que no permiten y no les interesa que se explique, en sus programas, en sus tertulias, en sus debates, reportajes y artículos cómo se podría reducir el paro. Será que la posibilidad de acabar con la lacra del paro no es noticia. Les interesa más el morbo de los dramas de esas personas y familias que sufren la falta de trabajo e ingresos en sus carnes. Cuantas más personas haya en un hogar sin ingresos, a punto de ser desahuciados… más morbo, más audiencia… Los lamentos y lloros si interesa que se vean y escuchen y a las asociaciones nos piden voluntarios dispuestos a contar sus penurias pero que salgamos en pantalla, las ondas o el papel contando las posibles soluciones… Eso no interesa, no da audiencia.
Ahora que hay un gobierno, que se dice progresista, debería plantar cara y perder el miedo a todos estos poderes fácticos y poner en marcha, entre otras medidas, una que no es utópica:
Un Plan Estatal de Trabajo y Actividad para TODAS las personas desempleadas que en su primera fase asegure ingresos a todos los hogares.
Que no nos engañen con migajas, que no nos digan que el objetivo para este año o para 2022 o 2025 es tener un 15 o un 12% de paro… Si quisieran y hubiese voluntad política, y no estuvieran sujetos a las presiones de la Patronal y organizaciones de empresarios, se podría lograr el «pleno empleo» en muy poco tiempo.

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