A la caza del rumano

La elevada cota de inseguridad ciudadana está generando una auténtica psicosis social en la provincia de Almería por las acciones a que nos están sometiendo el cada vez más mayoritario sector poblacional procedente de Rumanía y muy residualmente de África. Baste salir a la calle y hablar con gente para conocer el elevado grado de reproches que unánimemente se le hacen a los inmigrantes en general y a los rumanos como el más especialista. Voluntaria o involuntariamente, el rumano goza entre los almerienses de una considerable antipatía.

Desconozco si será por méritos propios o no, pero lo cierto es que ningún inmigrante o nacionalidad, y ciertamente son muchas las que conviven en nuestra provincia, poseen tan elevado grado de animadversión como el de los rumanos, por extensión a chicos y a chicas y a hombres y a mujeres en general. No se trata del color de la piel porque la tienen del mismo color que los españoles, tampoco por el físico porque para muchas jovencitas es el prototipo, ni culturalmente porque son tan europeos como los españoles, es porque sus actividades están causando el miedo y el temor entre la población.

En efecto, es una ingente cantidad de robos la que se está produciendo en la provincia de Almería, particularmente, y la alarma generada es inmensa, tan es así que habría que calificarla sin temor a ser desmentido de auténtica psicosis social la existente entre los almerienses por los actos delictivos atribuidos a los rumanos principalmente, a los que se piensa que actúan con mayor violencia, profesionalidad y sangre fría. En cualquier diálogo que se establezca con personas en zonas víctimas de la violencia o pacto de los amigos de lo ajeno aflora unánimemente el sentimiento anti rumano al atribuírsele, repito, a este sector de inmigrantes los efectos de la inseguridad ciudadana que padecen.

Se podrá estar en lo cierto o no, desconozco los detalles como también los datos estadísticos, pero conozco muy bien el sentimiento anti rumano que generan las acciones delictivas que a ellos se les atribuyen. Del sector gitano que siempre ha sido castigado socialmente en España y en Almería particularmente ha pasado al sector rumano, y sin embargo llama poderosamente la atención que se haya desplazado la animadversión hacia el sector rumano. Negros o morenos, marroquíes, asiáticos y sudamericanos se encuentran aceptados por la sociedad almerienses en un grado sumamente muy por encima al rumano. Como es normal, toda generalidad tiene su excepción, y nada más lejos de la realidad y de mi intención que meter a todos los rumanos en el mismo saco aunque haya hablado genéricamente del rumano, pero no le resulta muy agradable al almeriense de a pie el rumano porque es sinónimo de acto delictivo e incluso algunos españoles se resisten a emplear laboralmente a los rumanos por la desconfianza que generan y la psicosis social que han implantado en la provincia de Almería.

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