Stop racismo: ¡Juncker dimisión!

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“La raza es un concepto social, no científico”, Craig Venter, bioquímico, genetista y presidente fundador de Celera Genomics.
 
“¿De dónde salen esos monstruos que disfrazados de persona saludan con un buenos días por la mañana, mientras discuten que alguien sea rescatado por la tarde”. Tuit de Tania Gallardo, comunicadora audiovisual sevillana 
Para los pueblos del oriente mediterráneo antiguo, el extremo occidente más allá del Cabo de Gata constituía un lugar sagrado. Allí creyeron alcanzar el secreto de la inmortalidad – distinta de la eternidad según los griegos – los dioses y los héroes. Hacia el sol poniente, donde el astro rey moría cada anochecer, se dirigían para descansar felices en su última morada. La mansión de la absoluta obscuridad, la de Erebo, de donde quizá derive el vocablo Europa. La única condensada negrura con la fuerza capaz de revitalizar al sol cada mañana.
Sitio sacralizado también por la civilización egipcia hace miles de años. Quizá lo conociesen mucho antes del Periplo de Hannon, el navegante cartaginés que exploró la costa occidental africana, y de la expedición de Ptolomeo III o IV. Hasta al gran investigador bosnio-croata del Mare Nostrum muerto el año pasado, Predrag Madvejevic, en su indispensable obra Breviario mediterráneo, le pasan desapercibidos esos cincuenta kilómetros creados por erupciones submarinas de la Sierra del Cabo de Gata. Sin embargo su orografía cataclísmica, propia del magmatismo hidrotermal, tuvo que sobrecoger a los primitivos nautas que se dirigieron al poniente, hacia este Primer Finisterre cultural, el del Cabo de Gata. ¿Acaso ese ‘océano de amplios remolinos’ que menciona Hesíodo como el último umbral no fueron sino los giros del Mar de Alborán, temidos por aquellos primeros marineros que surcaban las olas sin perder de vista la costa, ígnaros del sextante y la brújula?
El sabio Madvejevic, incansable crítico de la ‘limpieza étnica’ sufrida en su extinta Yugoslavia, nos explica que desde la extratosfera si alguien contempla el Mediterráneo, un lago si lo comparamos con la extensión de los océanos, podría figurarse incluso una ‘charca de ranas’.  ¿Os imagináis que después de milenios de intercambios culturales, comerciales y tantos lazos de parentesco, hubiese alguien tan idiota que sostuviese que los anfibios del norte son más ‘puros’ que los del sur, o los del oeste más ‘listos’ que los del este? Pues sí, hay un especialista en meterse en estas ciénagas racistas, definitivamente ahorcadas en Nuremberg y en su ciudad natal cabeza abajo… nos referimos al milanés Matteo Salvini.
El xenófobo bocazas del partido supremacista Liga Norte no proclama nada nuevo. Sus mismas doctrinas fueron presentadas, para vergüenza de toda la Humanidad, por los lerdos mussolinianos en 1938: las leyes raciales fascistas. Tuvieron vigencia hasta 1945 con el colapso de la efímera República de Saló, en el norte de Italia. Esas estúpidas ‘leyes’ plagiadas de las no menos imbéciles de ‘pureza racial aria’ de los nazis – y a su vez ambas inspiradas en los atroces Estatutos de Limpieza de Sangre de Isabel ‘la católica’ –  partían de un ‘manifiesto en defensa de la raza’. Una supuesta ‘raza italiana’ ennortada por la fantasmagoría ‘aria’ del pseudocientifismo de Gobineau – refutado con contudencia por el precursor contra todas estas majaderías, el antropólogo haitiano Anténor Firmin en su De la igualdad de las razas humanas -, iba a librar a los ingenuos tedescos de ‘contaminaciones’ camitas africanas y orientales semíticas (el porqué Matteo Salvini tiene más pinta de bereber que Massinisa sigue siendo un misterio).
No hay duda que las efímeras ‘leyes’ para obtusos analfabetos constituyeron todo un éxito, firmado incluso por uno de los ‘padres del europeísmo’, Amintore Fanfani – demócrata-cristiano varias veces presidente del Consejo de Ministros tras la derrota del ‘fascio redentor’ – y por el devoto converso al catolicismo Giovanni Papini, entre distintas figuras académicas de aquel sanguinario imperio de opereta. Sin olvidar a otro esforzado pionero del ‘efecto llamada’, el ‘gran mariscal’ Graziani, carnicero de Libia y Etiopía que empujaría al exilio con sus masacres a numerosos habitantes de esas naciones africanas. Ahí estampó su firma ademas Giorgio Almirante, el viejo ‘camisa negra’ – la adopción del color de las sotanas no es casual, como veremos – fundador del Movimiento Social Italiano en la posguerra, en el que se basa intelectualmente la coalición neofascista de la ‘gran Padania’. El presidente de la formación de Matteo Salvini, donde ejerce de secretario federal, Umberto Bossi, sería condenado a dos años y medio, por utilizar fondos de la Liga junto con su hijo y el tesorero del partido para gastos privados como vehículos de alta gama y la compra de un título universitario (seguro que los paralelismos a algunos les suenan).
No tendrían suficiente con satanizar y perseguir a los judíos, en criminal remedo de los nazis (hebreos refugiados en EEUU y después premios Nobel como Enrico Fermi, Emilio Segré o Bruno Rossi, entre otros eximios sefardíes, aportarían sus descubrimientos al común acervo humano). Ni siquiera quedarían satisfechos con las cobardes matanzas expansionistas de moros libios y negros etíopes. Los homosexuales y los gitanos también se vieron ‘censados’ y confinados en reasentamientos o campos de concentración (los ‘centros cerrados’ para inmigrantes que propugnan Macron y Sánchez producen escalofríos). En el periódico Il regime fascista, dirigido por el afamado antisemita y a su vez firmante de las nuevas ‘leyes’, Roberto Farinacci, escribiría el 30 de agosto de 1938 que había ‘mucho que aprender de los Padres de la Compañía de Jesús’ y que ‘el fascismo es muy inferior, tanto en los fines como en el rigor de La Civiltà Cattolica’. Todo un macabro recordario para la posteridad acerca de quien animaba tanto Horror.
Aunque de eso también debe saber mucho el impresentable Viktor Orbán, cuando al ser elegido mandamás de la racista y xenófoba Hungría respondió en la gaceta Ekki de su país, al ser interpelado por un entrevistador: ‘¿Qué se siente al ser el primer romaní que llega a primer ministro?, a lo que pillado por sorpresa replicó: ‘¿Crees que esto es divertido?. El brutal político natural de la región de la ciudad de Székesfehérvár, cerca de Budapest, depurada de gitanos enviados a los campos de exteminio por la horda hitleriana y sus compinches locales, no sería extraño que tuviese algún antepasado zíngaro, pues une a su infame gitanofobia e islamofobia criminales ese irracional complejo que le puede hacer amparar la persecución a sus parientes lejanos, para así disipar cualquier sospecha.
En fin, hoy que se ha leído completo el ADN humano y sólo se puede hablar con propiedad de Raza Humana; cuando se acaba de anunciar al mundo que el origen del Homo Sapiens no ha sido en el África oriental sino a 150 Kmts de Marraquech cien mil años antes, en Jebel Irhoud, en el Atlas noroccidental (un lugar equidistante entre Cádiz y Lanzarote), el vano afán de sostener el supremacismo racista, haciendo el payaso, por parte de Trump, Salvini u Orbán sólo busca minar una futura democracia en toda Europa sin segregaciones ni apartheid, para dinamitar un fundamental proyecto común no excluyente y respetuoso de la diversidad.
Por ello nos emociona el alcalde calabrés de Riace, Domenico Lucano, en el llamado Pueblo de la Acogida, antes envejecido como casi todos los del sur italiano, y que al tener ahora uno de cada tres habitantes de origen inmigrante, ha experimentado un renacimiento económico y cultural con el que colaboran todos los vecinos. Admirado Domenico, héroe inmortal, tú mereces que el inmenso senegalés Yossou N’Dour y Peter Gabriel te cantasen, si fuese posible con el universal artista maliense Salif Keita.
Rechazamos por grotesca, anacrónica y criminal toda forma de racismo institucional o no, sobre todo el arropado por supercherías pseudocientifistas o ‘esotéricas’. Y en especial el más mezquino, el denominado racismo aversivo, que rechaza el racismo del viejo estilo, sustituyéndolo por otro disfrazado que en apariencia no discrimina a las minorías étnicas, culturales o por clasismo, pero se encubre bajo el manto de prejuicios soterrados e inconscientes, por parte de individuos que tienen la desfachatez de negar que son racistas. Este racismo es el más peligroso en Andalucía – Comunidad racializada y postergada por sus colonizadores -, pues se sostiene la pamema dogmática marginadora desde posiciones liberales en apariencia en una sociedad occidental, comulgando de modo subsconciente por la herencia de generaciones anteriores con la inercia de estructuras culturales fosilizadas, y por unas instituciones que mantienen tendencias excluyentes. Nos podría arrastrar a una espiral incontrolable de Terror, al oscurantismo totalitario que dejamos enterrado en el S. XX.
Bruselas y Juncker – de origen judeo-converso, por cierto – siguen la barbarie del Bundestag alemán que ha legalizado y elevado al Parlamento germano a un partido neonazi y racista. Por eso se hace necesaria la salida con la máxima urgencia de esa nefasta Unión Europea de la Troika, y echar a la calle por presunta complicidad a Juncker, que sigue sin adoptar como buen sionista una respuesta contundente frente a las renacidas camadas negras, adversarias de la Humanidad. ¿Cuanto falta ya para la eugenesia que practicó Suecia – sí, también la de Olof Palme – durante décadas desde el primer tercio y hasta finales del S. XX? ¿Queremos más casos como el del genocida Breivik en Noruega?
El gran poeta gallego perseguido por el régimen clerical-franquista, almeriense de adopción, Jose Ángel Valente, fue tal vez el primero que dejara escrito que el perfil de la Sierra de Cabo de Gata, contemplado desde la Bahía de Almería y sobrecogedor al acercarse, evoca la figura de un titán o un dios yacente boca arriba. ¡Despertad, sagradas Montañas de la Memoria, y anunciad ya la inminente victoria de lo Humano sobre las bestias! ¡Viva Al-Andalusía democrática, laica y republicana! ¡Venceremos!
Al-Hakam Morilla Rodríguez, Coordinador de Liberación Andaluza. Cuenta de twitter bloqueada por la censura: @lascultura. Nueva: @liberacionan

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