PSOE: ¿vivan más ‘caenas’…?

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alhakam“(…) la antigua y vieja calle está demasiado muerta para soñar.” Bob Dylan.
¡Cuántas veces nos han prometido, alimentando falsas ilusiones en el cortijo andaluz, dignidad, salir del ‘precariado’, de la miseria, de esta muerte cotidiana sin horizonte! Por todos los andaluces y nuestros hermanos de los Pueblos colonizados que aniquilan a diario, por aquellos que ya desde su infancia no encuentran sentido a sus vidas; y para los  que se autodenominan ‘socialistas’ y nos crucifican a cada instante con mentiras y traiciones en tantos gólgotas del horror.
Muy pronto se deslizan los venenosos cantos de sirena, como los del expresidente manchego José Mª Barreda -nieto del conde de La Cañada y bisnieto de la marquesa de Treviño-, el cual cita a Lenin para justificar con cinismo su perruna táctica de conchabarse con el partido de la Gürtel, en función de hipótesis agoreras del miedo, salvo los propagandistas de la corte, el IBEX 35 y Canal sur. Con la patraña de un porvenir incierto nos malvenden edulcorado un presente aterrador totalitario. Sin embargo en la colonia más deprimida, más machacada de Europa, y en el mundo no queda nadie -excepto una- que crea en la ‘honradez y honestidad’ de los imputados Chaves y Griñán. ¿Sabrán acaso que tantas humillaciones no pueden prolongarse en el tiempo?
A la socialdemocracia, como al cadáver de Lorca, nadie sabe donde la han escondido. A la democracia misma la han aplastado dentro de una turmix made in Germany en Zarzuela, con tres inciensadas cuchillas de acero que la han pulverizado, no sólo en Catalunya. Callemos sumisos ante la mohosa tradición de nuestros verdugos, el libre toro de la dehesa, arquetipo ancestral del alma ibérica, debe ser maltratado una y otra vez, padecer sin tregua. Los carcamales clerical-franquistas rojipardos babean en sus orgías de sangre y lenta agonía. ¡Galopa entre encinas, olivos y almendros, muéstrales tus astas de libertad y justicia! ¿Ya no mandas en tu hambre, zaíno amante de la luna?
Porque no escuchamos a los niños entonar por la calle alegres canciones. Y la mayoría de las mujeres ya no sonríen, por vergüenza de no mostrar su falta de salud dental, abandonadas por no negar el pan a los suyos. Ancianos arrastran cabizbajos sus pies con miradas furtivas que evocan la del reo en el cadalso. Vemos enfermos dependientes que anhelan ser pasajera nube, desvanecerse para no regresar más. Las prisiones se han tornado fábricas de rastrera explotación. El exilio de la emigración prosigue imparable. Las colas de la pobreza crecen en los comedores de la desesperanza. Por doquier la hipócrita inquisición parafascista se enseñorea. El veintitrés de octubre en Ferraz se consuma la infame vileza que ampara la ignominia. La travesía en el desierto hacia el final colapso no se hará esperar. Recordad entonces las migajas que escupís al suelo para los humildes fingiendo caridad.
Mirad a esos populicidas de los parlamentos, diputaciones, ayuntamientos, a sus triperos lacayos: ¿por qué no tienen la tez noble de Fermín Salvochea llena de la solidaria luz que devuelve la vida a los que sufren? Esos politicastros pagados por todos se ceban en los festines, se ríen de los que engañan con sus baratas comedias mediáticas. Ellos trasiegan grandes reservas sin colmo, mientras sus víctimas padecen la inquietud de no poder pagar la factura del agua. Han dejado los bogavantes o los solomillos de buey a medio comer en porcelanas sobre manteles de hilo bordados, y los que vampirizan se angustian por no alcanzarles para el gas donde cocinarse unas papas. Sonríen abrigados por edredones de plumas en lujosos aposentos, carcajeándose de los que temen la llamada del bancario recordándoles los intereses de sus hipotecas, o del casero reclamándoles el alquiler. Castañetean sus dientes en la noche. No hay quien amamante bebés que nunca nacerán, por la imposibilidad de formar un hogar. Todos temen un mañana aún peor.
Dicen los antiguos que en el infierno de Andalucía, Jardín de las Hespérides, la humanidad halló antaño el paraíso…

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