¿Por qué no soy guerrillero de Alberto Canosa?

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Esta pregunta me la he hecho a mi mismo varias veces y no he sido capaz de encontrar una respuesta satisfactoria, porque ganas no me faltan, ya que simpatizo con su causa justa, pero voy a tratar de encontrar explicaciones.

En primer lugar cada ser humano ha nacido con una misión única y diferente en este mundo, y todas son importantes, siempre y cuando no nos traicionemos a nosotros mismos y nos desviemos de nuestro destino positivo, y parece que ese no es mi papel en este momento.

En segundo lugar, toda mi vida he mantenido una posición de independencia y nunca he sido seguidor de nada ni de nadie, ni de gurus, swamis, lamas, ni líderes políticos o mediáticos, sino únicamente de mi propio Creador, porque pienso que Yo Soy Dios, no una parte de Dios, sino Dios mismo, no una fracción de Dios, sino un fractal autónomo de Dios, igual que todos los seres humanos con Alma. Un fractal es una copia idéntica al original, pero de tamaño más pequeño. Por lo tanto yo mismo soy el mesías que he estado esperando y todas mis respuestas están en mi interior.

No le quito ningún mérito al señor Canosa y sé que tiene una misión trascendental que cumplir con la revelación de enigmas y misterios para liberar a España y a la humanidad, y que tiene unos obstáculos formidables que vencer para alcanzar su misión, pero también estoy seguro que lo logrará con la ayuda de Dios y de una legión de ángeles que tiene a su servicio. Por lo tanto toda mi simpatía y cariño para él, para Virtu Pontes y para Santi Prado.

De todos modos aunque yo quisiera ser guerrillero de Alberto Canosa tampoco podría, porque tengo una salud delicada, una próstata molesta, una madre de 89 años discapacitada que atender todos los días, y tres colonias de gatos callejeros que alimentar todos los días, porque yo amo tiernamente a todos los animales, igual que a las personas, y trato de seguir una dieta vegetariana por ética. O sea que no puedo viajar aunque quisiera, que mi tiempo libre es limitado y que vivo en el campo como un ermitaño por voluntad propia para estar más conectado con la Fuente Original de la Creación Universal, que es lo único realmente importante.

Yo no concibo una sociedad futura ascendida en la que existan mataderos, ni cazadores, nin ningún tipo de maltrato animal por muy tradicional que sea. Los animales también son personas y tienen el mismo derecho a vivir que nosotros, porque todos somos hijos del mismo Creador. Me subleva y me echo a llorar cuando humillan y asesinan a los animales. San Francisco de Asís dejó el mensaje muy claropero la humanidad no ha aprendido.

Tampoco me veo repartiendo folletos en las calles de mi ciudad donde soy demasiado conocido por haber tenido una vida laboral de treinta años como periodista, y también demasiado estigmatizado por ser diferente de los demás, y haberme dedicado al Periodismo de Misterio antes de que hubiera nacido Iker Jiménez.

Sí me veo haciendo lo que hago ahora mismo, es decir, escribiendo artículos y difundiendo estos temas por la red para ayudar a despertar a la humanidad sin ofender a nadie,y aprovechando la libertad que nos da Internet para compartir mis ideas con mis lectores. Al estar jubilado, puedo permitirme el lujo de trabajar por amor al arte, aunque no me vendría mal un trabajillo para complementar mi pensión que es modesta.

También es verdad que uno puede estar de acuerdo en casi todo con un líder de opinión, pero no en todo. Por ejemplo, yo no estoy de acuerdo en que no existe un Alma inmortal, como dice Alberto Canosa, porque esto es materialismo puro, y también estoy seguro de que el Alma va reencarnando en distintos cuerpos hasta lograr la perfección y la liberación del ciclo de reencarnaciones. Y no hablo desde las creencias de ninguna religión sino desde mi propia experiencia y conocimientos.

Tampoco tengo necesidad de hacer méritos para labrarme un porvenir con Alberto Canosaporque estoy en la tercera etapa de mi vida con el sustento resuelto, pero respeto y admiro totalmente a los jóvenes que luchan por esta causa jugándose el pellejo.

Puede que yo sea un cobarde pero nunca he tenido vocación de mártir, ni de héroe, ni de jugarme la vida por una causa, aunque ya me la he jugado bastante a la fuerza muchas veces con el ejercicio del Periodismo, que es una profesión de riesgo, porque es muy difícil escribir sin tocarle las narices al cacique de turno. Yo hago lo que puedo por cambiar este mundo que no me gusta, al poner mis habilidades profesionales al servicio desinteresado de la humanidad, como hacen otros muchos trabajadores de la Luz, y tengo la conciencia limpia de estar cumpliendo con mi misión. Deseo paz, bien y amor para todos mis lectores.

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