¿Por qué me hice Periodista?

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  • Los periodistas trabajan para la empresa, no para el pueblo, y si no lo aceptas, te despiden del trabajo
  • Si quieres hablar claro y llamar a las cosas por su nombre, es posible que encuentres un problema laboral
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  • Muchos periodistas han encontrado la muerte en el ejercicio de su profesión de riesgo
  • Tengo una vida laboral de treinta años, durante la cual trabajé en quince medios informativos
  • He sido director de cuatro publicaciones, pero me vi obligado a dimitir porque no podía comulgar con ruedas de molino
  • Se me acusa de no haber sido más valiente, y lo admito, pero es que nunca he tenido vocación de mártir
  • Este artículo es un ajuste de cuentas con mi propio pasado profesional, asumiendo mis propios errores
  • Conocí las dictaduras más abyectas dentro de algunas empresas periodísticas
  • He conocido a directores de periódico que eran auténticos crápulas dignos de pasar a la historia como Nerón, Calígula, Hitler o Estalin
  • Ahora puedo hablar claro porque estoy jubilado y no tengo ningún jefe al que guardarle el aire
  • No acepto que nadie me mire por encima del hombro en esta profesión, porque llegué al máximo escalafón laboral
  • El objetivo del periodismo es informar, formar y entretener, pero lo único que interesa a las empresas es entretener para vender
  • Lo más importante debería ser formar a los ciudadanos para hacerlos más libres
  • Pero a ninguna sociedad le interesa que seas Sabio, porque no te pueden manipular
  • Hace un año había 31.000 periodistas desempleados en España, según la Encuesta de Población Activa (EPA)
  • Los periodistas que tienen una nómina se sienten tan afortunados como si les hubiera tocado la lotería
  • Pero están quemando su juventud al trabajar más horas que un reloj y cobrar menos que un maestro de escuela
  • Estarían dispuestos a cualquier cosa para no perder su nómina, máxime si tienen que mantener a una familia

“Los periodistas trabajan para la empresa, no para el pueblo, y si no lo aceptas, te despiden del trabajo” dijo el sociólogo Felipe López-Aranguren. Por ejemplo, según la empresa en que trabaje, un periodista no podría formular una pregunta política tan sencilla y evidente como ésta: “¿Cómo es posible que ocho millones de trabajadores voten a un partido que recorta los derechos sociales? ¿Es que se han vuelto locos?” Es decir, que si quieres hablar claro, y llamar a las cosas por su nombre, es posible que encuentres un grave problema laboral.

En 1.973 decidí estudiar en Madrid la carrera de Periodismo, en busca de lo que creía ser la profesión más libre del mundo. También tomé esta decisión porque el Creador me regaló un don natural para la escritura, y siempre he amado a esta profesión con entusiasmo, a pesar de ser tan poco agradecida.

Me hice Periodista porque cada uno ha venido al mundo con una misión en la vida y yo he nacido para esto. El periodismo es sinónimo de pasión y valentía. Muchos lo describen como “el mejor oficio del mundo”, a pesar de ser una de las profesiones de riesgo más cuestionadas y peligrosas.

Había visto casi todas las películas antiguas relacionadas con el periodismo como “Citizen Kane” o “Primera plana”. Había leído varias veces las aventuras del periodista Tintín en ‘comic’. Soñaba con hacer grandes viajes e investigar enigmas y misterios, que sigue siendo mi pasión actual. Lo que encontré no tenía nada que ver con mis sueños. Busqué libertad, y encontré esclavitud.

DEFINICIÓN

El periodismo es una actividad profesional que en términos generales consiste en la captación y tratamiento de la información, en cualquiera de sus formas y variedades. El periodismo es considerado por algunos autores como el “cuarto poder” de las grandes democracias occidentales (los tres primeros son los que establecen las constituciones modernas: poder ejecutivo, legislativo y judicial). Como contraparte, el periodismo, en algunos casos, es una profesión de riesgo porque muchos periodistas han encontrado la muerte en el ejercicio de su profesión.

Me enseñaron que el objetivo del periodismo es informar, formar y entretener. Pero luego descubrí que lo único que les interesa a las empresas es entretener para vender periódicos, revistas o programas de radio o televisión, cuando lo más importante debería ser formar a los ciudadanos para hacerlos más libres. Pero ya se sabe que ninguna sociedad quiere que seas Sabio porque no te pueden manipular.

SINCERIDAD

Ahora puedo hablar claro por la sencilla razón de que estoy jubilado, y no tengo ningún jefe al que guardarle el aire, pero antes no podía, y tengo derecho a dar el testimonio más sincero de lo que he vivido desde dentro. Este artículo no es una venganza, porque estoy obligado a perdonar como cristiano, pero es un ajuste de cuentas con mi propio pasado profesional, asumiendo mi propia responsabilidad.

Aunque no menciono ningún nombre, me gustaría que se dieran por aludidas algunas personas, porque ello significaría que reconocerían su propia responsabilidad, por aquello de “el que se pica, ajos come”. Ellos saben perfectamente lo que hicieron mal, pero no tienen la valentía de reconocerlopúblicamente, como yo hago ahora. Porque yo me equivoqué también.

Tengo una vida laboral de treinta años, durante la cual trabajé en quince medios informativos, fui Director de cuatro publicaciones a lo largo de cinco años y tuve el cargo de Redactor-Jefe durante otros cinco años, donde enseñé el oficio a muchas generaciones de becarios en prácticas. Por lo tanto, no acepto que nadie me mire por encima del hombro en esta profesión, porque llegué al máximo escalafón laboral.

PRECARIEDAD

Hace un año había 31.000 periodistas desempleados en España, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Estos números, los peores en los últimos tres años, aumentan en siete mil los periodistas en paro respecto a las mismas cifras del mismo trimestre que hace dos años, cuando el paro afectaba a 30.300 personas.

La precariedad laboral de nuestra profesión hace que todos los periodistas que tienen una nómina se sientan tan afortunados como si les hubiera tocado la lotería, aunque estén quemando su juventud al trabajar más horas que un reloj y cobrar menos que un maestro de escuela, pero al mismo tiempo, están atrapados por su supuesto ‘privilegio’ y estarían dispuestos a cualquier cosa para no perder su nómina, máxime si tienen que mantener a una familia.

He vivido consejos de redacción donde el miedo de los pobres redactores era tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Yo mismo fui cómplice de ese miedo, y cometí muchos errores que me llevaron a un psicólogo, quien me enseñó a perdonarme a mí mismo, y tengo la lección bien aprendida: ¡NUNCA MÁS ME DEJARÉ PISAR POR UN TIRANO! Ni en esta vida, ni en mis próximas reencarnaciones.

DICTADURAS

Cuando España estrenaba la democracia y la sana ilusión por un socialismo democrático, que luego nos decepcionó a causa de la corrupción, conocí las dictaduras más abyectas dentro de algunas empresas periodísticas, donde la nueva Constitución Española no estaba vigente. He conocido a directores de periódico que eran auténticos crápulas dignos de pasar a la historia como Nerón, Calígula, Hitler o Estalin.

Pero los opositores no eran mejores que su dictador, sino auténticos conspiradores mafiosos que utilizaron la política para encumbrarse en el poder. No he conocido un solo director que no sea un ‘inicuo’, por utilizar el término de mi admirado escritor Juan Goytisolo, ya desaparecido. No he conocido a un solo empresario que no sea un negrero. Quizás haya alguno, porque no pierdo la esperanza. Por eso tengo tanta ‘fe’ en el sistema capitalista.

Nunca me he metido en política ni he militado en ningún partido político por lo que siempre me he considerado un librepensador independiente, algo que suena muy incómodo para algunas personas que buscan borregos.

INTEGRIDAD

También he sido Director de cuatro publicaciones, pero me vi obligado a dimitir por dos razones, renunciando a un salario alto: porque me sentí traicionado por mis jefes respectivos (consejeros delegados) y porque mi conciencia no podía aceptar determinadas injusticias, es decir, porque no podía comulgar con ruedas de molino.

Es decir, que hice lo que no hace casi nadie: renunciar a mucho dinero para no traicionar mi conciencia. Pero no me echo méritos, porque ahora soy muy feliz, y otros llevan la penitencia en su pecado, y no podrán llevarse su dinero al otro barrio cuando les llegue su hora.

Se me acusa de no haber sido más valiente y lo admito, pero es que nunca he tenido vocación de mártir, ni tenía deseos de jugarme el pellejo por un simple trabajo al que siempre se le ha exigido demasiado. Pero de todos modos me la he jugado muchas veces sin buscarlo porque es muy difícil no arriesgarse en esta profesión.

Maldita frase la que dice que “el periodismo es un sacerdocio”. Pues no señor, es un simple trabajo con mucha responsabilidad, pero el objetivo de la existencia no es vivir para trabajar como hacen los chinos, sino trabajar para vivir con felicidad. En caso contrario seríamos esclavos. Mi jefe pretendía ser un sabio, dando siempre lecciones a sus esclavos, pero era un auténtico necio. (Los que me conocen saben de quien hablo, pero no quiero dar nombres.)

LEALTAD

Cansado de tragar sapos, me hice trabajador autónomo en busca de la libertad, y monté mi propia tienda durante siete años, al invertir el dinero que había recibido de una herencia de mi padre. Era una Herboristería-Parafarmacia porque también soy Técnico en Dietética y Nutrición, además de Periodista, entre doce títulos (y también soy Oficial de Aviación Reservista Honorífico, un distintivo del que me siento muy orgulloso porque siempre me apasionó el mundo de la aeronáutica y de la astronáutica). Pero nunca abandoné la profesión, porque redactaba un periódico digital desde la tienda llamado “La Gaceta de Almería” que aún existe.

Desde entonces he seguido escribiendo artículos hasta ahora, en diversos blogs, porque siempre he sido leal al periodismo, a pesar de los muchos desplantes. Actualmente me defino como “Periodista investigador de enigmas y misterios”, porque es mi pasión, pero no he escrito libros como mi admirado compañero Juan José Benítez, porque soy ensayista más que ‘librero’, un articulista más que un escritor de libros. Un ensayo es un escrito en prosa en el cual un autor desarrolla sus ideas sobre un tema determinado con carácter y estilo personales.

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