Monarquía clerical-franquista: un país, dos sistemas

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“Yao y Chun gobernaron al pueblo con benevolencia, y el pueblo les imitó. Kie y Chun gobernaron el imperio con crueldad, y el pueblo les imitó. Lo que estos últimos ordenaban era contrario a lo que ellos querían, y el pueblo no se sometió a ello”. Ta-hio. Comentario de Confucio, 9, 4.
Aquella consigna de ‘un país, dos sistemas’ promulgada en su día por el presidente chino Deng Xiaoping, para desarrollar la coexistencia del centralismo leninista con el capitalismo más salvaje, lleva implícita una trampa mortal. Trasplantada a sociedades o culturas muy alejadas del gigante asiático nos conduce al esperpento. De tal manera observamos en el opresivo nacional-catolicismo expoliador dos reyes y dos papas, u otras ilusorias bipolaridades mientras pretenden fingir, sin éxito, la vieja comedia de los tiempos gloriosos del turnismo bipartidista. En realidad nos llevan al mismo lugar: la inopia de una esquizofrenia colectiva. Puede constatarse esta ficción retrógrada en la duplicidad base-jerarquía. Como si ciertos espíritus castizos habitasen en dos simultáneas creencias -en la religión o en la política- esta falsa disociación se retroalimenta. El sometido a los abusos de los gerifaltes que él mismo ha elegido, a los que su necedad o cobardía tolera, permanece en su fantasía esperando un cambio de situación que nunca llega.
Esto mismo sucede con los incautos que creen con la fe del carbonero en una ‘democracia’ fraudulenta. Si falla la premisa mayor, que no hay verdadera democracia, las mayorías o minorías se articulan en una quimera. Tal hecho se desprende de la demanda judicial admitida a trámite, interpuesta por un militante socialista aragonés, contra las resoluciones adoptadas el 1-O, día del Putsch de la Paella en Ferraz. Los Estatutos de su partido contemplan que una vez dimitidos diecisiete del Comité Federal, debían haberse cubierto esas bajas. Si suponían la mitad más uno, a pesar de los ausentes, tenía que haberse celebrado un Congreso Extraordinario y haber consultado a la militancia, como establecen las normas del PSOE y defendía Pedro Sánchez, el cual únicamente puede ya soñar en acaudillar a ‘las bases’ con la misma cara que ayer rechazaba, con la boquita pequeña, la invitación a asistir al Club Bildelberg con Cebrián y la Botín.
Aunque veremos donde quedan las risas de los desvergonzados
paladines del Abstencionazo cuando adviertan en próximos comicios, en su antes enorme granero electoral de las comarcas campesinas, que sus votantes aun desideologizados o incluso abuelos analfabetos son antiPP viscerales, como el bético es antisevillista o el madridista anticulé. ¿Cómo podrán fiarse en  el futuro de quienes han vendido su voto a ‘la derecha’ no barato… gratis? Y la manida excusa falangista del ‘amor a España’, creedme, no convence salvo a tragasapos o pardillos, con Bruselas apremiando a un nuevo tijeretazo de ¡5.500 millones €! para cerrar el Presupuesto. ¿Quién asumirá el ‘liderazgo’ del partido para comerse este marrón, junto a los que se avecinan?
¿Y qué hubiese pasado si hubiese al revés y el no a la investidura hubiese ganado? No lo duden, la tropa de los excamaradas de los de la Gürtel y Bárcenas, patéticos mariachis ahora de Felipe y Susana, clamaría con atronadora voz justiciera con que se habían comportado de forma ‘estalinista’, secuestrando la democracia interna al violar los estatutos, y no permitir la decisión última preceptiva de la militancia. Pero no, al beneficiarles el resultado todo perfecto. Aunque haya recaído Ferraz, como siempre en Caspalandia, en la senda de la algarabía parafascista, en el golpe de mano o en la caciquil política de los hechos consumados, santas tradiciones del nacionalismo rojigualdo. Da igual, ¿cómo resistirse a ello los instigadores de la traidora defección, autodenominados defensores del Bien Común, desleída su voluntad en el Comité Federal de la PSOE por grandes poderes financieros y mediáticos?
Donde no hay una real democracia, y por tanto los súbditos permanecen vegetando en la indigencia mental política, los aplausos van dirigidos al vencedor con menos escrúpulos. En los casos más extremos de miseria deshumanizada, sin importar mucho que se recurra a procedimientos ilícitos, e incluso criminales. Si no les descubren ‘el fin justifica los medios’, apuntaba Maquiavelo para aleccionar en sus pillajes y fechorías a los ‘condottieri’, o señores de la guerra de la caótica Península Itálica de su época.
Todo ese social-geriátrico landista, aleccionado desde su infancia por el látigo dictatorial y las argucias de la clericalla, lo sabe perfectamente, y sumisos doblan la cerviz ante el potentado, aun acostumbrados a la iniquidad, saqueos o sevicias autoritarias. No obstante hay gotas que colman el vaso, y por desgracia la situación se convierte en explosiva con el recambio generacional indefectible. Los modernos medios de comunicación telemáticos, la mayor facilidad para viajar, y el natural impulso juvenil de transformar una realidad impresentable, nos aboca hacia un choque de trenes.
Mecanismos democráticos, de participación, educativos… podrían hacer que ese foso entre lo antiguo y lo moderno no provoque un seísmo de nefastas consecuencias. Pero ay, ¿alguien percibe en el cuerpo social como una necesidad el dotarse de una estricta Separación de Poderes, de un Poder Judicial independiente al menos? ¿Los docentes transmiten a los chavales la importancia de luchar por una administración equitativa, basada en reglas, sin tener que recurrir a arbitrariedades y violencias?, ¿constituye para ellos una prioridad o con mantener el statu quo ya van servidos?. ¿Les enseñan la diferencia entre lo legal y lo legítimo, entre valor y precio? Luego si no sirven para instruir en proyectar a sus educandos hacia un porvenir digno, en una sociedad europea, con los cibermedios de conocimiento actuales al alcance de casi todos les sobran la mitad de horas, y la mitad del sueldo.
Por eso subsiste una desaprensiva mayoría social anestesiada ante la calamidad de la podredumbre en el seno del Estado, o los atropellos contra los Derechos Humanos. O en frase del llamado ‘cacique de Ibiza’, el ministro de Aznar Abel Matutes, cuando se produjeron ataques racistas en El Ejido (Almería) que dieron la vuelta la mundo, al referirse a desprotegidos inmigrantes o ‘sin papeles’: ‘¡No son legales… no existen!’.  Con brutal desaprensión se mira para otro lado cuando en los CIEs, por ejemplo, se detectan agujeros negros de barbarie consentida. Cuando comprobamos además que gran parte de la ciudadanía -por fortuna mucho menos en las nuevas generaciones- se queja de forma zarzuelera de los corruptos en un cargo público, y los califica de tontos sólo si los pillan, sino de ‘listos’; a ellos no les hubiese pasado, se figuran, porque la mayoría obraría de parecida forma en su lugar. Donde no hay control del poder el invocar la virtud, con alzacuello o no, hace caer en el ridículo por lo banal e hipócrita.
Democracia también consiste en consultar a los ciudadanos… ah, pero de esto ni hablar, eso es ‘populismo’ y ‘lo carga el diablo’, según nos previenen los teletipos de Fernández Díaz y su ángel Marcelo . Y cuando no hay más remedio que aparentar pluralidad… con ventajismo y cortapisas, como con el voto ‘rogado’ (robado) a los emigrantes, el mussoliniano desprecio al movimiento sufragista catalán, o montándose elecciones con empresas privadas afines al gobierno central para el recuento de votos. Y encima más de un imbécil dice que de qué se quejan los catalanes, que durante el franquismo y los gobiernos de la mal llamada ‘transición’ les dieron más oportunidades económicas que al resto. A contrario sensu si eso ha sido así, extremeño, andaluz, manchego o murciano que repites ese mantra inducido desde Interior ¿por qué no tú mismo, si ha habido y sigue
produciéndose

discriminación norte-sur del Estado, eres el primer y mayor independentista, como hicieron los desfavorecidos eslovacos cuando pacíficamente se segregaron de los checos más desarrollados, al sentirse postergados los primeros, disolviéndose Checoslovaquia?
Ah, disculpad, olvidé que en el sórdido inframundo del ‘un país, dos sistemas’ indígena, jesuitizado ad nauseam, la verdad o la mentira, la ética o la perversidad, son meras convenciones subjetivas para uso y disfrute de la secta o la mafia de los del taco.
Y claro, así nos va…

 

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