Más cultura, mejor gestión

Se celebra este fin de semana el 25 aniversario del Auditorio Maestro Padilla de la capital, un referente cultural, emblemático en la provincia, que se levantó en un enclave privilegiado frente al mar, gracias a la firme apuesta de un gobierno socialista en la ciudad. Se trata del principal escenario de encuentro en torno a las diferentes representaciones artísticas con el que cuenta Almería, con unas butacas por las que han pasado miles de personas para alimentar su alma con la música, el teatro o la danza que han ofrecido otro gran número de creadores.

 

Sin duda, homenajear las bodas de plata del Auditorio supone una oportunidad para valorar todo lo vivido hasta ahora y es también el momento indicado para plantear un deseo compartido de que podamos, en un inmueble mejorado, seguir disfrutando de experiencias culturales otros 25 años más.

 

Pero la efeméride debería de servir también para realizar una reflexión profunda sobre la actual política cultural del Ayuntamiento de Almería, empezando por esas instalaciones, a las que el PP ha sometido a un mantenimiento insuficiente -muchos hemos visto las goteras a la salida de algún espectáculo-, con una oferta mejorable -nadie duda de que otros municipios nos han sacado la delantera en este apartado- y con un espacio desaprovechado en cuanto a las posibilidades que brinda para exposiciones y muestras.

 

Este ejemplo viene a mostrarnos una realidad mucho más profunda: La falta de directrices claras dentro de la política cultural del Partido Popular en el Consistorio almeriense, un asunto que se tendría que solucionar a través del plan estratégico de ciudad que está pendiente de diseñar. Y es que, desde 2003, los distintos alcaldes del PP se han dedicado a abrir las puertas de edificios como la Casa del Poeta José Ángel Valente, La Casa del Cine o el Museo Doña Pakyta -con jardines y zonas sin terminar de acondicionar aún-, a los que no han dotado de la programación necesaria para llenarlos de la vida que merecen. Esperemos que eso no vuelva a ocurrir con el Museo de la Vega proyectado en los presupuestos municipales pactados entre PP y Ciudadanos.

 

Tampoco se puede olvidar cómo un proyecto con una trayectoria consolidada, como el Festival de Jazz, no se organizó el año pasado ni cómo hace dos tampoco tuvo lugar la Feria del Libro, esa misma que sí ha tenido lugar en este 2017, pero sin que la conexión wifi gratuita del Ayuntamiento en la Plaza de la Catedral funcionara. En la memoria queda también el riesgo de desaparición que, finalmente y tras distintas denuncias públicas se evitó, del programa de teatro Delicatessen.

 

Está claro que Almería, capital de la provincia y ciudad en la que viven cerca de 200.000 personas, necesita más cultura pero, también, una mejor gestión de la misma por parte de su Ayuntamiento, incluida una mayor difusión de lo que organiza. Son numerosas las propuestas que los socialistas hemos recibido sobre actividades culturales que podrían ocupar los barrios, zonas verdes y la playa de una ciudad con un clima envidiable y que, pese a lo fácil de su diseño, el PP nunca ha llevado a cabo. Contaría para ello con la colaboración de muchos creadores locales ávidos de entregar su arte a sus conciudadanos y a los que, en el caso de movimientos independientes con programación propia en sus locales, no se lo ha puesto nada fácil.

 

La misma cooperación que, empezando por el propio Grupo Socialista, encontraría para difundir como corresponde hacerlo la figura de almerienses ilustres como Antonio de Torres o Carmen de Burgos en el año en el que, precisamente, se conmemora el 200 y 150 aniversario de sus nacimientos. Ideas sobre lo que hay que hacer sobran cuando uno se para a pensar un momento. Dicho esto, resulta evidente que en el PP se tienen que poner a hacerlo y definir lo que se quiere.

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