Las noches blancas en la Europa del Norte

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Las noches blancas son un fenómeno atmosférico que ocurren en las últimas semanas de junio, alrededor del solsticio de verano, en las zonas de las regiones polares, en la que los atardeceres son finales, los amaneceres son principios y la oscuridad nunca es completa. Las noches blancas son un tiempo de celebración en áreas como San Petersburgo, Rusia, donde el Sol no se pone hasta las 10 de la noche y el crepúsculo dura casi toda la noche.1

El Festival de las Noches Blancas de San Petersburgo2​ es famoso por los espectaculares fuegos artificiales y velas Escarlata, una demostración masiva que celebra el final del año escolar. Otros festivales han surgido desde de este lugar, con sus nombres, tales como las noches blancas o Nuit Blanche.

Dado que en el hemisferio sur no hay asentamientos permanentes suficientemente cerca del polo (salvo en las bases antárticas, habitadas por unos pocos científicos y personal militar), las regiones pobladas que pueden disfrutar de este fenómeno están todas en el hemisferio norte: Alaska, Canadá, Groenlandia, Noruega, Suecia, Finlandia, Rusia y el extremo septentrional de Islandia. La cuarta parte del territorio finlandés se encuentra al norte del círculo polar ártico, y en la zona más septentrional del país el Sol no se oculta durante 73 días en verano. En Svalbard, Noruega, la región habitada más septentrional de Europa, no hay ocaso desde el 18 de abril hasta el 25 de agosto, aproximadamente. Los lugares más extremos son los polos, donde el Sol es visible medio año.

El fenómeno contrario, la noche polar, se produce en fechas próximas al solsticio de invierno, cuando el Sol no llega a asomar por el horizonte en todo el día.

Debido a la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto a la eclíptica de aproximadamente 23 grados y 27 minutos, en latitudes altas el Sol no se oculta durante el verano (local). La duración del sol de medianoche varía desde un día (unas 20 horas) durante el solsticio de verano en los círculos polares hasta aproximadamente seis meses en los polos geográficos (unos 186 días). En los propios polos, en todo el año sólo amanece una vez y anochece una vez. Durante los seis meses de día en el polo, el Sol se mueve continuamente cerca del horizonte, alcanzando su altura máxima en el cielo en el solsticio de verano.

Debido a la refracción, el sol de medianoche puede ser observado en latitudes ligeramente por debajo del círculo polar, pero como mucho un grado por debajo (dependiendo de las condiciones locales). Por ejemplo, es posible ver el sol de medianoche en Islandia, aunque la mayor parte del país (la isla de Grímsey es la notable excepción) se encuentra al sur del círculo polar ártico. Incluso en la zona más al norte de las islas británicas (y los lugares que se encuentran en latitudes similares) se puede observar un crepúsculo o resplandor permanente por estas fechas en los cielos septentrionales.

Las localidades que se encuentran a más de 60 grados de latitud, pero están al sur del círculo ártico o al norte del círculo antártico, en lugar del sol de medianoche experimentan el crepúsculo civil de medianoche. El Sol se encuentra hasta 99- grados bajo el horizonte, por lo que las actividades de día, como leer, son aún posibles sin luz artificial, siempre y cuando el cielo no esté nuboso. Este fenómeno natural es conocido popularmente con el nombre de Noches blancas.

Las noches blancas se han convertido en un símbolo común de San Petersburgo, Rusia, donde ocurren aproximadamente desde el 11 de junio hasta el 11 de julio, y los últimos diez días de junio se celebran con eventos culturales.

Este fenómeno natural inspiró el título de una de las novelas del escritor ruso Fiódor Dostoievski, la cual fue denominada, precisamente, como Noches blancas.

Muchas personas tienen problemas para conciliar el sueño por la noche cuando el Sol está brillando. En general, visitantes y recién llegados son los más afectados. Esto afecta también a algunos nativos, pero por lo general en menor grado. Se dice que la noche polar, es decir, el no observar la luz del día durante largos períodos, causa trastorno afectivo estacional (en inglés, S. A. D.), un tipo de depresión causado por la falta de luz natural. Para paliar este trastorno, se utilizan lámparas de una luz muy potente, que imita a la del Sol.

¿Qué son las noches blancas?

Durante las últimas semanas del mes de junio, cuando tiene lugar el solsticio estival, hasta mediados de julio, tiene lugar un fenómeno atmosférico único y muy singular que abarca a los países cercanos a las regiones polares; este fenómeno se ha denominado ‘noches blancas‘. Toma su nombre gracias a que durante esas semanas el sol es el principal protagonista, pues está presente durante las 24 horas del día.

No oscurece; al llegar la hora de la noche, todo sigue claro e iluminado. ¡La noche se ha vuelto blanca!

Este fenómeno, único y muy interesante, logra atraer a los curiosos y a los amantes de viajar, pues les ofrece la oportunidad de experimentar algo nuevo en sus vidas, a la vez que disfrutan de muchos espectáculos, shows y hasta festivales especiales que se realizan sólo durante el tiempo que duran las noches blancas.

Dónde hay noches blancas

Hemos estado hablando de las ciudades costeras del mar Báltico en nuestros anteriores posts, y en esta ocasión seguimos en dicha región, pues hay un fenómeno muy popular y distintivo que tiene lugar en la zona y que es una de las razones por los que muchos turistas llegan cada año a visitar los países bálticos.

¿Qué fenómeno será? Se trata de las populares ‘noches blancas‘, las cuales pueden disfrutarse en los países nórdicos y se han convertido en una excusa para estar animados hasta altas horas de la noche, o del día, puesto que el sol reina durante las 24 horas diariamente.

Conozcamos un poco más sobre este fenómeno atmosférico que es único de los lugares próximos al norte del Círculo Polar y al sur del Círculo Polar Antártico. ¿Dónde hay Noches Blancas? ¿Qué son? ¿Cómo disfrutarlas? ¿Cuándo?

 

¿Qué son las noches blancas?

Durante las últimas semanas del mes de junio, cuando tiene lugar el solsticio estival, hasta mediados de julio, tiene lugar un fenómeno atmosférico único y muy singular que abarca a los países cercanos a las regiones polares; este fenómeno se ha denominado ‘noches blancas‘. Toma su nombre gracias a que durante esas semanas el sol es el principal protagonista, pues está presente durante las 24 horas del día.

No oscurece; al llegar la hora de la noche, todo sigue claro e iluminado. ¡La noche se ha vuelto blanca!

Este fenómeno, único y muy interesante, logra atraer a los curiosos y a los amantes de viajar, pues les ofrece la oportunidad de experimentar algo nuevo en sus vidas, a la vez que disfrutan de muchos espectáculos, shows y hasta festivales especiales que se realizan sólo durante el tiempo que duran las noches blancas.

El fenómeno inverso a las noches blancas es la ‘noche polar‘, la cual ocurre un poco antes de llegar el invierno.

¿Cuándo ver las noches blancas?

Ya hemos dicho que las noches blancas tienen lugar a partir de las últimas semanas de junio y hasta mediados de julio pero, por ejemplo, en San Petersburgo se pueden apreciar desde el 26 de mayo, aproximadamente, hasta el 16 de julio.

En algunos lugares de la llamada ‘Laponia finlandesa‘ el sol puede durar, como si estuviera estático, en el horizonte por casi unos 70 días. Ocurre de primavera a verano.

En Harstad, Noruega, se puede observar desde el 25 de mayo hasta el 18 de julio.

 

¿Dónde hay noches blancas?

Los países que disfrutan de este fenómeno son Rusia, Noruega, Suecia, Finlandia, Alaska, Groenlandia, parte del norte de Islandia y Canadá. Estonia, Lituania y Dinamarca también viven este acontecimiento, aunque los lugares más visitados y famosos para admirarlo cada año son Rusia, Suecia, Noruega y Finlandia. 

Noches blancas en San Petersburgo

San Petersburgo ha de ser el lugar más ideal para presenciar este fenómeno, tanto así que la ciudad cuenta con toda una planificación para llevar a cabo un famoso festival durante el tiempo que se deja ver el sol de medianoche.

En las noches blancas la ciudad está más activa que nunca, hay festivales por doquier, los teatros tienen espectáculos, la gente sale a la calle a divertirse y es la mejor oportunidad para poder recorrer todo San Petersburgo con sus monumentos, palacios y sitios de interés. Aprovecha las horas extras.

El ambiente tan romántico y colorido que se vive durante las noches blancas en San Petersburgo es una de las experiencias más fascinantes que puedan existir. Es común que hayan muchos fuegos artificiales y velas escarlata.

 

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Noches blancas en Finlandia: Helsinki y Laponia

En Finlandia se puede apreciar este fenómeno en distintas formas por todo el país, pero sin duda alguna Helsinki es la ciudad donde más se disfruta de las noches blancas finlandesas.

En Helsinki se observa el cielo como si estuviese pintado con acuarelas, en tonos pasteles, de distintos colores; la fiesta del sol de medianoche de Seurasaari es el mejor plan que puedes tener en la ciudad.

En la región de Laponia se celebran, en junio, dos festivales muy importantes e interesantes que no puedes perderte,  a la luz del sol, son: el Festival de Cine Midnight Sun  y el festival de folclore Jutajaiset.

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Noches blancas en Noruega

En las regiones de Cabo Norte, Harstad y Vesteralen, en Lofoten, el cielo se pinta de un amarillo – rojizo intenso durante las noches blancas. En Noruega aprovecha la luz ‘de la noche’ para que aprecies la flora y fauna desde otra perspectiva, así como para que admires su basta vegetación, practicar kayak, el cual es el deporte nacional, montar en bici o hasta hacer un safari de ballenas.

En Noruega son 76 días de noches blancas.

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Noches Blancas en Suecia: Kiruna

Kiruna es uno de los lugares donde mejor se observan las noches blancas de Suecia, por estar más al norte del país, lo que se traduce que está más cerca del Círculo Polar. En Estocolmo también se aprecia, pero no de la misma forma, pues esta ciudad está más hacia el sur.

Solsticio de verano

Diagrama de las temporadas de la Tierra como se ve desde el norte. Extremo izquierdo: solsticio de verano del hemisferio norte. Delantero derecho: solsticio de verano del hemisferio sur.

El solsticio de verano (el término solsticio proviene del latín sol [“Sol”] y sistere [“permanecer quieto”]) ocurre durante el verano de cada hemisferio, cuando el semieje de un planeta, ya sea en el hemisferio norte o en el sur, está más inclinado hacia la estrella de su órbita. La inclinación máxima del eje de la Tierra hacia el sol es de 23°27′.1​ Esto ocurre dos veces al año: dos momentos en los que el Sol alcanza su posición más alta en el cielo, como se ve desde el polo norte o sur.

Fechas

El solsticio de verano ocurre durante el verano del hemisferio: el solsticio de verano boreal, en el hemisferio norte, y el solsticio de verano austral, en el hemisferio sur. Según el calendario gregoriano, el solsticio de verano se presenta entre el 20 y el 23 de diciembre de cada año, en el hemisferio sur,2​ y entre el 20 y el 22 de junio, en el hemisferio norte.34

Cuando en un polo geográfico el Sol alcanza su mayor altitud (momento del solsticio) puede ser mediodía solo en la longitud que mira al sur desde el polo; para otras longitudes, no es mediodía (aún no ha llegado o ya pasó). De aquí que la noción de solsticio sea útil pese a que el término coloquialmente más usado es pleno verano para referirse al momento en que ocurre dicho solsticio.

El día del solsticio de verano tiene el mayor período de luz del día (el día más largo del año); la excepción son las regiones polares. Los círculos polares marcan las zonas de la tierra donde el Sol no se pone (verano) o no sale (invierno) durante 24 horas, al menos una vez año. El número de días en que esto ocurre aumenta a medida que se avanza desde el círculo polar hacia el polo respectivo. En los polos mismos, el día o la noche permanente dura tres meses y en el círculo polar, solo un día: el del solsticio correspondiente.

Las líneas de los trópicos

Tanto el trópico de Cáncer como el trópico de Capricornio tienen una relación directa con el solsticio de verano, pues ambos son la línea imaginaria en la Tierra en la que los rayos del Sol son completamente verticales en el instante del solsticio, es decir, cuando el Sol se encontrará exactamente en el centro de la esfera de cielo visible cuando se produzca el solsticio y, por tanto, la sombra de cualquier objeto tendrá la componente longitudinal nula en dicha línea. Esto ocurre una sola vez al año por cada hemisferio, y también la igualdad en tiempo entre el día y la noche. Al hemisferio norte le corresponde el trópico de Cáncer y al hemisferio sur, el trópico de Capricornio.

Los nombres de los trópicos son tradicionales y astrológicos. Cáncer y Capricornio se refieren al mes/signo astrológico al que corresponde el día del solsticio: el 21 de junio corresponde al día 1 del mes/signo de Cáncer, y el 22 de diciembre al día 1 del mes/signo de Capricornio. Sin embargo, en el firmamento, los puntos solsticiales están hacia dos constelaciones en las cuales vemos al Sol en los solsticios: en el solsticio de verano del hemisferio norte el Sol está en el primer grado del tramo de Eclíptica abarcado por la constelación de Tauro, y en el otro solsticio está en el 4º día en la constelación de Sagitario, de modo que sus nombres astronómicos son trópico de Tauro y trópico de Sagitario. La precesión de los solsticios (y equinoccios) ha hecho que en los últimos 20 siglos el punto solsticial del solsticio de verano (en el hemisferio norte) haya cruzado toda la constelación de Géminis y haya llegado a la de Tauro, y antes de la Géminis había recorrido la de Cáncer.

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