Las matemáticas, el lenguaje de la naturaleza en los Viernes Científicos de la UAL

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La pregunta que da título a la ponencia, ‘¿De verdad son las matemáticas el lenguaje de la naturaleza?’, es retórica: “La respuesta es afortunadamente sí y para mí es una de las grandes motivaciones de estudiar las matemáticas, más que la ciencia abstracta en si es esa capacidad que tiene de ser el lenguaje de las ciencias y de la tecnología”. Así lo ha asegurado el profesor Renato Álvarez, llegado de la Universidad de Sevilla para terminar de cuadrar un día en el que la Facultad de Ciencias Experimentales ha cobrado mucho protagonismo al desarrollar las Olimpiadas Matemáticas y copar los Viernes Científicos. Con una introducción de su decano, Enrique de Amo, destacando el lleno absoluto de la sala, y con presentación del ponente a cargo de su vicedecano, Juan José Moreno, se ha dado inicio a una ponencia de visión novedosa.

Conferencia a cargo de Renato Álvarez, de la Universidad de Sevilla, con lleno en la Sala de Grados del Aulario IV para escuchar cómo hay respuesta a varios fenómenos naturales “si se escucha a los números”.

El propio Álvarez la ha explicado previamente de manera sencilla: “Trata sobre algo tan simple como esa pregunta; aparentemente hay un gran misterio sobre cómo algo que es tan abstracto y ha sido una invención puramente humana, sea capa de describir los fenómenos naturales y de predecir un montón de cosas a día de hoy”. Su trabajo investigador de muchos años se ha visto concentrado en la exposición, que ha llegado con agilidad a los asistentes: “Se trata de convencer de que eso funciona, con la idea de contar mi experiencia personal en dos teorías distintas y mi interacción con físicos teóricos experimentales para intentar explicar fenómenos naturales, cosa que al final hemos conseguido”. El referente de Renato Álvarez está en Galileo, “que estableció en el 1623 en un libro magnífico y olvidado, que fue ‘Il Saggiatore’, donde él defiende el método científico, una unión entre la observación y las matemáticas”.

 

Este catedrático, que luce un currículum muy extenso, lo ha resumido en pocas palabras: “Sin las matemáticas, la ciencia deja de ser ciencia”. Miembro del Departamento de Análisis Matemático de la Universidad de Sevilla, licenciado en Física por la Universidad Estatal de Moscú MV Lomonosov, así como Máster en Física Matemática por misma universidad, es también doctor en Matemáticas por la Universidad Carlos III de Madrid. Se ha mostrado encantado con la UAL por su propuesta de los Viernes Científicos: “Me parece genial, una iniciativa que deberían seguir todas la universidades, porque es muy interesante acercar la ciencia a la gente, y cuando se me habló de esta posibilidad me encantó la idea y acepté encantado, ya que es un trabajo que debemos hacer los matemáticos y los científicos”.

 

Experto no solo en investigación, lo es en divulgación: “Yo tengo este mismo título para dos tipos de conferencia, una pensada para chicos de cuarto de la ESO y Bachillerato, en la que las cuestiones de investigación no se tocan, y en esta en particular, en la que se explica cómo se pueden explicar problemas que eran irresolubles o no entendibles, y las matemáticas es la pieza que hace que eso funcione”. Renato Álvarez lo ha dejado muy claro: “La naturaleza nos habla, y como dijo Galileo, para entenderla hay que saber el lenguaje de las matemáticas, si no es así, no sabemos lo que nos cuenta”.

 

Para Enrique de Amo, “es algo muy sugerente, es ver que los modelos matemáticos nos ayudan a comprender mejor la naturaleza, y que de lo que observamos se pueden sacar modelos, que hay correspondencia entre el universo de ideas matemáticas y las realidades físicas que estamos viendo”. El decano de la Facultad de Ciencias Experimentales ha considerado que “eso le da un sentido pleno al estudio de las matemáticas: cualquier científico que quiera publicar un artículo serio hoy día, si no lo hace con una ecuación matemática o un modelo matemático, si no explica qué matemáticas hay detrás de lo que está explicando, raramente va a tener un respaldo de la comunidad científica internacional”.

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