Las Cuartillas rememora su ancestro en Mojácar

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La barriada  mojaquera de Cuartillas ha celebrado sus fiestas patronales en honor de San Antonio en medio de la ilusión y el cariño a unas fiestas recuperadas, a golpe de tesón y trabajo, por parte de su Asociación y de todos los vecinos.

Setenta años en el olvido y tres desde su recuperación es el balance de estas fiestas patronales que van rescatando, año a año, todas y cada una de sus tradiciones, tal y como la memoria de los mayores va saliendo a flote entre los recuerdos.

Para esta edición y en vista del éxito de pasado año, las fiestas ha ampliado un día más sus actividades.

El viernes una orquesta abrió las fiestas con un baile popular y el sábado se procedió a la misa en honor a San Antonio, bendiciéndose los “bollitos de pan”, panecillos elaborados especialmente con la receta tradicional para repartir entre los feligreses, tal y como se hacía antaño.

Siguiendo con la línea de dar protagonismo a los más veteranos del lugar, el pregón corrió a cargo de Doña Paula Martínez de Haro, última maestra de la ya cerrada escuela con que contaba Cuartillas.

Doña Paula fue la encargada, durante once años, de abrir la escuela cada día. Muchos de los vecinos que ahora luchan por recuperar su barriada aprendieron a leer y escribir con ella.

Ella fue también quien cerró definitivamente las aulas, quien sintió cómo se apagaban las risas y los correteos de los niños por los pasillos y dijo adiós a sus queridos alumnos.

La Asociación de Vecinos de Cuartillas, creada no sólo para la organización de su fiesta patronal, trabaja todo el año con el fin de recuperar a una barriada que en su tiempo fue un núcleo importante de población con más de cien vecinos.

Ahora, son los hijos y nietos de aquellos que vivieron en primera persona la emigración, quienes se han propuesto devolver la vida que se paró en la postguerra.

Recuperar su antigua ermita y la imagen original de San Antonio, han sido dos prioridades que ha mantenido muy activos a los vecinos.

La antigua Ermita de San Antonio, marco donde depositar y rendir culto a su Patrón, se encuentra en terreno privado.

Por otro lado, la imagen original de San Antonio, que viajó a Barcelona junto con la familia que la rescató cuando la ermita ya estaba casi abandonada, no parece posible que pueda regresar definitivamente a su lugar de origen.

Pero ambos escollos no desaminan a los vecinos ni a la Asociación de Cuartillas y buscan una nueva ubicación y una nueva imagen como la que tuvieron en su día.

Para ello, necesitan financiación y recursos. Venden lotería, ahorran todo lo que pueden y no les vendría nada mal toda la ayuda, por pequeña que sea,  que cualquier persona pueda ofrecerles para volver a tener un pequeño lugar donde rendir culto y cobijar a, un también nuevo, San Antonio.

Nueva Ermita y nuevo Santo, que sería recibido con el mismo cariño e ilusión como si fueran los de antaño y que recogería toda la esencia de las muchas generaciones que dieron vida a una barriada que hoy se niega a perderse en el olvido.

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