La sociedad es necesaria

Este viernes se celebra el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. Una violencia que puede tocarnos de cerca y que no es fácil de asumir.  En primer lugar porque es difícil entender lo que te está pasando, y que te está pasando a ti, para seguidamente buscar ayuda en tus familiares y salir de ese pozo.

            Por todos es conocido los protocolos de actuación que se siguen por ambas partes, pero desgraciadamente aún nos seguimos despertando con la noticia de que se siguen repitiendo casos. Mujeres silenciosas, que reflejan en su propia cara el sufrimiento, que no se atreven a contar más de ese calvario y que poco a poco se encierran en sí mismas, con hijos que absorben como esponjas y como normal esas situaciones.

            Para poner fin a esta lacra social, la implicación debe ser de todos, empezando por la familia, que debe saber empatizar con su hija, hermana, cuñada…

            También los vecinos. Son ellos los que, a través de las paredes, escuchan los gritos, los insultos, los golpes… ¡Ellos tampoco pueden permanecer pasivos! También los amigos tienen que actuar cuando son conocedores de un problema como este. Todos somos responsables.

            Lo que sí que está claro es que algo falla. Después de tantas campañas y tanta información, las mujeres siguen muriendo. Y algunas de ellas ni siquiera habían denunciado a su maltratador. Otras, en cambio, sí habían dado la voz de alarma, pero habían visto que sus exigencias no eran entendidas.

            El número de denuncias por violencia de género sigue incrementándose y en lo que llevamos de año ya son 39 las mujeres que han muerto a manos de sus parejas o ex parejas. ¿Qué falla entonces?

            Implicación desde todos los ámbitos. Empezando desde los propios hogares, pasando por colegios, institutos, universidad, administraciones públicas… Todos los agentes tenemos que caminar hacia el mismo objetivo, que no es otro que erradicar la violencia sobre la mujer o cualquier otra. Por eso, desde CSIF Almería volvemos un año más a las calles, a demostrar nuestra repulsa, a reclamar un gran pacto de Estado que, por fin, termine con esta lacra que parece no tener fin, al igual que el dolor de las víctimas y sus familias.

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