Para la resaca catalana, pomada ‘la Salvaora’

“En cuando alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”. Mahatma Gandhi
‘Al alba, y con tiempo duro de levante’, que diría el opusino Trillo… desorientarse por la fidelidad perruna en política, sin tener por brújula la lealtad a los principios que han de regir una verdadera democracia, producen casos de histerismo tardofranquista o de cinismo largocaballerista vomitivos. Junto con claros síntomas de estreñimiento crónico y paranoia patriotera rojigualda. La idiocia parafascista sobrevenida a ‘izquierda’ o derecha, en mujeres u hombres, no sólo descubre patologías incurables, reparemos en como mediocres petimetres dejan caer sus caretas sin acertar a ponerse otras después, con el pie totalmente cambiado.
Pongamos por caso al diputado cunero por Almería alcarreño con menos de almeriense que Kim Jong-un, el bocazas mayor del exjefe de Bárcenas desde que otros camaradas suyos dimitieran por corrupción y tal… Rafael Hernando – formado en el ICADE, ora pro nobis – ha hablado y ha bajado el pan: “ERC, la CUP y algún otro quieren que haya muertos en Catalunya”. La envidia le carcome, como a todo apóstol mercenario del clerical-franquismo, cuando los ‘mártires’ engordan no sólo a ellos. Hasta Soraya Sáenz de Santamaría – shalom a los ‘Shantamaría’ de toda la vida de Yahvé – se ha cortado el pelo al estilo legionario, dispuesta a ponerse el morrión si da por finiquitado al patético marianismo el IBEX 35, y no consiguen remontar los mamporreros políticos de la Pp$OE del barcelonés Rivera y la salmantina miss Arrimadas, que ya parecen dependientes del Corte Inglés cantando el ‘falangista soy’ para matarse el gusa en la OJE.
Por si fuese necesario algún otro bombero nacional-catolicista para apagar ‘incendios’ – para nosotros tonificantes manantiales – con lanzallamas, salta el obispo de Córdoba Demetrio Fernández, un toledano devoto del suntuoso Estado extranjero vaticano (fundado por Mussolini), y sermonea en una delirante homilía ante mandos policiales que “la patria está en peligro”. Sin entenderse muy bien a cuál alude, pues está adscrito a dos: la de Castelgandolfo y la de algunos golfos de la alta burguesía de Madrid. Si tenemos en cuenta que ya nos ilustró con respecto a que la Mezquita de Córdoba “no es arte musulmán sino bizantino” – estulto extremo desmentido por especialistas en arte e historia -,  nos podemos encontrar con que muy pronto predecirá la próxima venida del anticristo en forma de ‘milenial’ fecundado in vitro.
Para completar la fiesta de la pseudodemocracia cañí y de las JONS, los clubes de fútbol del Sevilla y el Málaga organizan una campaña para proclamar al mundo que “son andaluces”. Hecho siempre de agradecer porque algunos estábamos en la duda, gracias a ciertos politicastros seglares ‘neoandalucistas’, de si Málaga estaba en realidad en Crimea y Sevilla en Madrid, justo alrededor de Vistalegre II.
Aunque no crean que los despropósitos y el surrealismo terminan ahí. Aparte de los impunes expolios y barbarie genocida seculares de los monárquico-papistas, lo peor de todo que tenemos que aguantar en la colonia-‘sur’, y resto del extranjero, son las jeremiadas autosatisfechas de muchos progres jacobinos, quejándose de la pésima actuación del gobierno en Catalunya en la tristemente célebre ‘operación Piolín’ – que costará al contribuyente varias decenas de millones € -, mientras se regocijan en satíricos  twitters e irónicos artículos. No dejan lugar a duda alguna: sus partidos y ellos mismos lo hubiesen hecho mucho mejor, y los catalanes hubiesen pasado por el aro con cuatro montajes mediáticos o algunas ‘performances’ rojipardas. Basta con ver la respuesta tibia a la ausencia de democracia en Españistán y la huelga general en Catalunya del nuevo ‘sindicalismo’ vertical subvencionado cocougeteo&CSIF, SL, para darnos cuenta de que con esa ‘izquierda’ tenemos perdida la partida antes de empezar. Por eso no debe sorprendernos que funcione a cargo de los presupuestos del Estado, de idéntico modo a la CEOE.

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