La preocupante baja calidad de la democracia en el Estado español

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La democracia es, debiera ser, un espacio de libertad, sonbre todo de pensamiento y opinión entre otras. Pero a la vista de todo lo que ocurre, y lo peor, el cómo ocurre las cosas en el Estado español, comienza a dejar claro que, aunque de modo oficial, es una democracia, por desgracia estamos aún muy lejos de serlo de forma plena y efectiva.

Cada día me acuerdo más de una magnífica película de Luis García Berlanga “La Vaquilla” como claro ejemplo de que entre todos la matamos y ella sola se murió. En la tierra común de todos que es la Península Ibérica tenemos esta insana costumbre del “opinas como yo, o…” Todos tenemos razón sin alternativa a acuerdo de ningún tipo… Las dos Españas que nunca muere, y es que eres de derechas o de izquierdas, españolista o nacionalista, del Madrid o del Barcelona, no hay alternativa, no hay salida.

Más en concreto a modo de ejemplo… Si escribo a favor del restablecimiento de la democracia en Venezuela, de inmadiato se me tacha de ser de derechas y casi un fascista por los que defienden el chavismo. Sin escribo a favor del derecho a decidir de los pueblos, de inmediaro se me tacha de separatista que quiero destruir no se que cosa y de ser un radical de izquierdas.

Esto denota de forma clara, la poca calidad del pensamiento democrático y crítico de los ciudadanos, resultado de unos gobiernos que han pensado más en como enriquecer las arcas de sus partidos y el bolsillo de unos cuantos, que en desarrollar la democracia entre los ciudadanos. A todo ello se le añade el nefasto comportamiento de alguna prensa o televisión, más dedicada en ahondar en las diferencias políticas, que en ejercer su labor crítica, lo que ayuda a la polarización de la opinión de los ciudadanos. Todo esto es cualquier cosa menos una democracia.

Yo creo en una democracia en la que se pueda exponer cualquier opinión o pensamiento sin correr el riesgo de que me etiqueten de lo que no soy. Creo en una democracia donde defender las ideas engrandeza y no que te machaque. Donde el dialogo y el debate sea el centro de la vida política y no la confrontación como en estos momentos. Donde la lucha política se decida en las urnas, y no en los tribunales de justicia. Creo en una democracia donde se respete en derecho de todo pueblo de decidir su futuro.

asamblea-nacional-andaluza-urnas-pedro-ignacioEstamos en uno momentos en los que se plantea la reforma constitucional y territorial. Esta debe valer para ganar, sobre todo la democracia y devolver al pueblo y a las urnas la última palabra sobre cualquier tema político o social. Para desjuicializar la política. Abrir las listas electorales a laparticipación libre de todos y cada uno de los ciudadanos y otras muchas deficiencias más. Pero sobre todo, y ante todo, para hacer del dialogo y el debate político, el centro de la vida democrática, y perder el miedo a las urnas.

Quiero una democracia en la que vascos, catalanes o Andaluces puedan decidir en las urnas su modo de relacionarse con el Estado o no. En la que los que expresamos nuestras ideas no seamos tildado más de lo que somos, opinadores. En la que la voz la recupere un pueblo culto, educado y acostumbrado al intercambio de ideas. En la que opinar de forma diferente una y enriquezca en vez de separar y crear enfrentamientos.

Pero mucho me temo a la vista de lo que veo todos los días, que terminarán mis días en esta vida, sin conocer una democracia plena. Solo me impulsa a continuar en la lucha el deseo, cada vez más utópico de que ya que no podré disfrutarla yo, la disfruten mis hijos o nietos.

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