La penúltima oportunidad

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Escrito por SEBASTIÁN LORCA, que es escritor

Toda responsabilidad de formar o no gobierno compete, antes de recurrir a nuevas elecciones, en exclusiva o en primer término, al Presidente de Gobierno en funciones: Don Pedro Sánchez.

La gente demanda y clama para que se forme gobierno y, a ser posible, que sea estable. Tal afirmación no es solo de las personas denominadas de izquierdas, sino también de un público de derechas y de centro que, como los primeros, están hartos de una clase política inepta e incompetente. Es decir, a nadie más que a Pedro Sánchez se le puede culpar por ello y nadie más que a él se le puede reclamar responsabilidades porque únicamente en su mano está poder hacerlo.

Conviene no olvidar que la moción de censura fue un éxito debido a que todo se puso a favor de quien la sugirió y de quienes la llevaron a efecto. A favor, igualmente ahora, está instaurar un nuevo gobierno. Los actores principales, los mismos, han de olvidarse de sus estrategias.

Pues bien, si Pedro Sánchez es medianamente inteligente deberá formarlo. Y si es preciso, metafóricamente, deberá bajarse los pantalones; ya tendrá tiempo para subírselos. Y Don Pablo Iglesias, del que se dice que sí lo es, no ha de tolerar, de ningún modo, que eso no suceda. Tendrá que evitar la torpeza de un insensato dispuesto a elegir un camino equivocado. Inmolar un triunfo antes que llevar a España por la senda de unas nuevas elecciones.

Pablo Iglesias ya perdió la partida. (Me permito recordarle el refranero: “Más vale pájaro en mano que ciento volando. La avaricia rompe el saco…”). Y, ojo, puede volver a perderla.

El partido que preside fue injustamente vilipendiado y, al margen de otras circunstancias internas, ya va siendo hora de revertir el precio que tuvo que pagar y este puede ser un buen momento para obtener dividendos efectuando “el corte del cupón”. Podemos y Pablo Iglesias  pueden beneficiarse enormemente. Piénsese antes de perder definitivamente.  

Pablo Iglesias deberá gritar a los cuatro vientos que ya renunció a formar parte del gobierno cuando Pedro Sánchez, ingenuamente lo apartó. Dejará constancia también, que su partido rechazó una vicepresidencia y tres ministerios, y elevará su prestigio como entonces, que es lo que importa, y fortalecerá a su partido ante el pueblo si ahora, antes que Pedro Sánchez se encabezone sin medir las consecuencias, por el bien de España y de los españoles, renuncian igualmente a formar parte de un gobierno de coalición. Eso sí (no se lo digan a nadie) guarden el escrito de las medidas a las que el PSOE se comprometía a cumplir para, llegado el caso, sacarlas a relucir y poner al PSOE y a Pedro Sánchez en evidencia.

Aún no es tarde para poder hacerlo. Sánchez y España, principalmente, se lo aceptarán con agrado antes que volver a las urnas. Esperen desde su atalaya “a ver el cadáver de su vecino pasar”: el gobierno desgasta, quema y sucumbe. Encontrarán el momento de arrebatar el poder que anhelan y en las mejores condiciones. Basta de relatos. Uno obtiene lo que siembra.  

A Ciudadanos, a través de su presidente Rivera, le faltó coraje e inteligencia para formar coalición con el PSOE de Sánchez y le sobraron bravatas e insultos. Pudieron sacar al PSOE lo que hubieran querido, sin embargo, no lo hicieron. Aún no es tarde tampoco para que lo hagan, pero no lo harán porque los gobiernos locales y comunitarios están formados (podían haberlos presidido y ya no hay marcha atrás) y su imagen sería todavía más patética de la que han dado. Su estrategia incorrecta les pasará factura por muchos años.

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