La Junta celebra el Día del Libro Infantil en ‘La Villaespesa’ con un encuentro entre escolares y la autora Ana María Romero

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La Delegación territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, a través del Centro Andaluz de las Letras (CAL), ha celebrado hoy en la biblioteca pública provincial “Francisco Villaespesa”, el Día Internacional del Libro Infantil (DILI) con el objetivo de atraer a los más pequeños y jóvenes a la lectura.

El alumnado de 5 años del CEIP Mar Mediterráneo ha trabajado con tres de sus libros: “Hormiguita negra” “La vaca Dosinda” y “El pirata Pepe”.

El delegado de Cultura, Turismo y Deporte, Alfredo Valdivia, ha asistido al encuentro literario que han mantenido unos 70 alumnos y alumnas de 5 años del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) “Mar  Mediterráneo” de la capital almeriense, con la autora Ana María Romero Yebra, que también ha leído el manifiesto de esta edición titulado “Los libros hacen grande lo más pequeño”.

 

Durante la jornada, el alumnado y la autora han trabajado con tres de sus libros:  “Hormiguita negra”, “La vaca Dosinda” y “El pirata Pepe”.

 

 

Día Internacional del Libro Infantil #DILI

Desde 1967, el 2 de abril, coincidiendo con la fecha del nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen, el IBBY, Organización Internacional para el Libro Juvenil, promueve la celebración del Día Internacional del Libro Infantil con el fin de promocionar los buenos libros infantiles y juveniles y la lectura entre los más jóvenes.

 

Cada año, una sección nacional del IBBY tiene la oportunidad de ser la patrocinadora internacional del Día del Libro Infantil y selecciona un escritor representativo y a un reconocido ilustrador de su país para que elaboren el mensaje dirigido a todos los niños y niñas del mundo y se promueva la celebración en las bibliotecas, centros escolares, librerías, etc. Este año 2018 el país elegido para la semblanza y el cartel es Letonia. El diseño del cartel es del ilustrador Reinis Petersons, y el texto, de la escritora Inese Zandere.

 

Semblanza ‘Los libros hacen grande lo más pequeño’

Las personas tienden al ritmo y a la regularidad, de la misma forma que la energía magnética organiza las virutas de metal en un experimento de física, de la misma forma que un copo de nieve crea cristales a partir de agua. Ya sea en un cuento de hadas o en un poema, a los niños les gusta la repetición, los refranes y los motivos universales porque pueden reconocerse una y otra vez; dan regularidad a un texto. El mundo adquiere un orden precioso. Aún recuerdo que de niña luchaba conmigo misma por defender la justicia y la simetría, la igualdad de derechos para la izquierda y la derecha: si tamborileaba con los dedos una melodía sobre la mesa, contaba cuántas veces debía golpear con cada dedo para que los demás no se sintieran ofendidos. Solía aplaudir dando una palmada con la mano derecha sobre la izquierda, pero pensé que eso no era justo y aprendí a hacerlo al contrario, con la izquierda sobre la derecha. Por supuesto, este afán instintivo de equilibrio resulta gracioso, pero lo que muestra es la necesidad de evitar que el mundo llegara a ser asimétrico. Tenía la sensación de ser la única responsable de todo su equilibrio.

La inclinación de los niños hacia los poemas y las historias surge, igualmente, de su necesidad de llevar regularidad al caos del mundo. Desde la indeterminación todo tiende hacia un orden. Las canciones infantiles, las canciones populares, los juegos, los cuentos de hadas, la poesía… son formas de existencia rítmicamente organizadas que ayudan a los más pequeños a estructurar su presencia en el gran caos. Crean la conciencia instintiva de que el orden en el mundo es posible y que todas las personas tienen en él un sitio único. Todo fluye hacia este objetivo: la organización rítmica del texto, las series de letras y el diseño de la página, la impresión del libro como un todo bien estructurado. La grandeza se revela en lo más pequeño y le damos forma en los libros infantiles, incluso cuando no estamos pensando en Dios o en los fractales. Un libro infantil es una fuerza milagrosa que promueve el enorme deseo de los pequeños y su capacidad de ser. Promueve su coraje para vivir.

En un libro, los pequeños siempre son grandes, de manera instantánea y no solo cuando llegan a adultos. Un libro es un misterio en el que se encuentra algo que no se buscaba o que no estaba al alcance de alguien. Lo que no pueden comprender lectores de una cierta edad permanece en su conciencia como una impronta y continúa actuando aun cuando no lo entiendan completamente. Un libro ilustrado puede funcionar como un cofre del tesoro de sabiduría y cultura incluso para los adultos, igual que los niños pueden leer un libro destinado a adultos y encontrar su propia historia, un indicio sobre sus vidas incipientes. El contexto cultural modela a las personas, estableciendo las bases para las impresiones que llegarán en el futuro, así como para las experiencias más difíciles a las que tendrán que sobrevivir sin dejar de ser íntegros.

Un libro infantil representa el respeto por la grandeza de lo más pequeño. Representa un mundo que se crea de nuevo una y otra vez, una seriedad lúdica y preciosa, sin la que todo, incluida la literatura infantil, es simplemente un trabajo muy pesado y vacío.

 

Texto original: Inese Zandere.

Ilustración: Reinis Pētersons.

Traducción: Attesor traducciones

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