La edil independiente de Roquetas de Mar, María José López Carmona, piensa que las posidonias deben ser unas amigas en vez de unas enemigas por cuando se acumulan en las playas con el levante

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La concejala independiente de Roquetas de Mar, María José López Carmona, valora la *POSIDONIA* por la incidencia social que tienen sus acumulaciones después de los temporales de levante y se interroga qué debemos hacer con ellas.
En este sentido señala que, “en contra de lo que pensamos, las praderas de posidonia cumplen cuantiosas e importantes funciones ambientales: facilitan la deposición de partículas en suspensión y la transparencia de las aguas; estabilizan los sedimentos marinos, atenuando las corrientes y la erosión costera; producen elevadas cantidades de oxígeno y materia orgánica; y proporcionan hábitats clave para la reproducción, cría, alimentación y refugio de numerosas especies marinas”.
“Su mala fama nos llega por los restos que se acumulan de forma natural en las zonas costeras, especialmente en las turísticas y concretamente en Roquetas después de los temporales de levante, como el que acabamos de tener”, explica, para añadir que la posidonia ha tenido muchos usos a lo largo de la historia, tradicionalmente se han utilizado como material protector para transporte de cosas frágiles, incluso para transporte de comida (como pescado) de las zonas de pescadores a las ciudades. También se han usado como material absorbente en granjas y establos, e incluso como material para construcción cuando la paja escaseaba. También se ha utilizado como enmendante en suelos (fertilizante) y comida para animales, sobre todo por sus propiedades antifúngicas y antibaterianas. Todos estos usos se han ido abandonando poco a poco y cuando llega el verano, se convierten en un problema molesto para los bañistas, por ello, se retiran y acumulan en depósitos específicos.
Sin embargo, como pasa en la naturaleza, dejar que los restos orgánicos se descompongan por si solos suele ser la alternativa más adecuada. Está contrastado que no tienen ninguna propiedad tóxica ni contaminante, y el único inconveniente que producen es como molestia al bañista.
La toma de decisiones sobre la forma de gestionar, mantener o limpiar nuestras playas puede incidir drásticamente sobre su futuro. La retirada periódica de los restos de posidonia acarrea la degradación de las playas por la retirada de arena. Por lo tanto, la administración local debe buscar el término medio, el *EQUILIBRIO ENTRE SOSTENIBILIDAD Y COMODIDAD*, “y esto pasa por una serie de acciones que propondré a nuestro Ayuntamiento como:  la *necesidad de sensibilizar y educar* a las generaciones futuras sobre la conciencia ambiental, con más y más campañas de difusión”.
Afianzar *la posidonia como recurso turístico* en la oferta complementaria del sector, Aula del Mar. Igualmente debemos de adecuar el *calendario de limpieza* con el calendario natural de la posidonia e incluso dejar determinados puntos con una limpieza selectiva de residuos, dejando la posidonia de forma natural en las zonas con menos usuarios y estaciones del año con menos visitantes. Se debe *implantar nuevos sistemas de recogida menos agresivos* mediambientalmente hablando para su recogida, sistemas mecánicos más pequeños o de recogida manual que garanticen a limpieza sin el arrastre de arena. Y  finalmente *sobre su tratamiento*, que puede pasar desde la devolución a su hábitat natural hasta la reutilización para alguno de los usos propuestos por los diferentes estudios realizados. Y todo ello, buscando *involucrar a las asociaciones* ecologistas, vecinales, sectoriales…a la sociedad en general…
“De manera, concluye López  Carmona, que hagamos de la posidonia nuestra amiga en las playas de Roquetas”.

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