La dócil y vulnerable Oposición en Garrucha guarda un escrupuloso silencio ante la no obtención de la Bandera Azul

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La dócil y vulnerable Oposición (GIGA y Partido Popular) al Equipo de Gobierno del PSOE en Garrucha guarda un escrupuloso y sospechoso silencio por la pérdida, otro año más, de la Bandera Azul a las playas, habiéndose erigido en cómplice del despropósito socialista por no haber conseguido el preciado y ansiado galardón turístico.

Es comprensible el silencio cómplice de PP y GIGA porque la Bandera Azul comenzó a no llegar a Garrucha durante la etapa en que los ahora GIGA gobernaban con el PP en la localidad, por lo que nada puede objetar ahora la Oposición mientras los socialistas se permiten el lujo de no dar explicaciones al pueblo y a los visitantes por las que se pierde este preciado galardón turístico.

En consecuencia, PP y GIGA se han convertido en el principal aval del PSOE en Garrucha donde el balance de la actual mandato es paupérrimo por no poder ofrecer nada, ni limpieza, ni mantenimiento, ni bajada del IBI y muchísimo menos la Auditoría, ofreciendo de este modo la sensación de que el mandato del PP fue buenísimo para el municipio y por ello invitan los socialistas a votar a los ex-mandatarios y a botarles al PSOE en su reelección.

3 Comentarios

  1. La Maritoñi va a conseguir que el Cuqui vuelva a la Acaldia y si no al tiempo, y calladico como estuvo la Maria ocho años que llegara otra vez.

  2. La docilidad de la oposición garruchera que tan acertadamente señala el Sr. Agustín ¿tendrá que ver con la generosa “asignación a Grupos Políticos ” que reciben en billetes contantes y sonantes tanto PP. Como GIAL?

  3. El Partido Popular comete un grave error manteniendo de portavoz JuanFrancisco . Éste hombre tiene tantos muertos en su armario que le impiden hacer una oposición sólida. En éste caso, nuestro portavoz no es el adecuado para criticar el estrepitoso fracaso de los socialistas, porque él nunca obtuvo la bandera azul (él sabrá porqué).
    Si la portavoz fuese, p.e., Noelia Cintas, tendría contundentes argumentos para poner a los sociolistos ante su espejo. Pero Juan Francisco no.
    Y así no hay forma de botarlos.

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