La Chupa adquiere conciencia

No es fruto de una cacería nocturna de la que La Chupa se sirve para  comer pollas en buena situación, por mucho que alguna de ellas lleve impregnada pesticida y piole con tal intensidad y produzca estruendos en el coto, como viene sucediendo desde hace algún tiempo y que fue la razón por la que tuvo que marchar a otros cotos.

El estruendo que está produciendo la pollada con su intenso, sonoro y nítido pioleo, es espectacular y todo atisba a un final, conclusión que no resultaría nada extraño que sirviera  para arrastrar a alguna chaqueta, ya que la cazadora se encuentra acolchada, raída y deformada por su multiuso, con los botones negros azabache engullidos en bolsas de aire, la cremallera emitiendo sonido imperceptible e incoherente con los bordes también sobresalientes y la cintura que apenas alcanza a abrocharse; en fin, una profunda tristeza que supone el ver a una relativamente corta vida de una cazadora en tal estado.
Lo que está produciendo estupor es, pese al estado de la cazadora, que La Chupa haya estado cabalgando sin pudor por lo más granado del coto, en el que protagonizaba las concentraciones de las  chaquetas y el estupor y la estupefacción en algunas prendas, a alguna de las cuales se le pegaron moscas que incluso dejaron sus heces como constatación de lo que se estaba produciendo. Tan es así que alguna chaqueta saltó del coto y se marchó a otro en el que se  rozó con la cazadora pero no existe constancia de que se introdujeran en la misma lavadora.
Este episodio supuso un toque de atención para La Chupa, pero lejos de dejar la prenda en la percha se creyó por encima del bien y del mal ya que jamás podría imaginar que conseguiría llegar a un puesto, por baja que fuese la colina en la que se ubica. Ello provocó un terremoto en el coto que en su límite marítimo produjo un maremoto, pero lejos de amedrentarse siguió degustando pollas selectivamente, que no son otras que en buena situación, porque a su aire son las que más restos dejan en su ya imperceptible cremallera.
Pero a ese incidente le han sucedido otros muchos episodios  dentro y fuera del coto, siempre bajo el denominador común de la degustación de pollas en buena situación, en algunos momentos las que mejor y más grano ingirieron, y así de bufada se encuentra la cazadora como si los  aires que soplan en el coto le hubieran inflado.
Hasta aquí el relato breve de una sonora acción de La Chupa en el coto que divisa desde su exiguo puesto en lo alto  de la baja colina, pero el deambular de la cazadora es tan tremebundo como sonoro, y todo por el chantaje al que últimamente está sometiendo a la pollada que ha degustado, que cansada y revuelta ha resuelto neutralizar a la prenda. La situación comentan algunas pollas es de hastío por repugnante en el coto y la coincidencia es generalizada en la pollada de sacar a la cazadora de su puesto.
Y La Chupa es consciente que su tiempo en el coto es tan limitado como su situación insostenible, razón por la que está abandonando pequeñas perchas necesarias  para afianzarse en el puesto que tiene en la pequeña colina desde la que otea, divisa y controla la pollada. El interrogante es si esa decisión de abandonar ese peldaño producirá un efecto dominó, ya que la pollada está revuelta y cansada. No es poco que se haya bajado del peldaño pero es insuficiente, y así lo expresa el incesante y ensordecedor pioleo existente en la pollada en los diversos cotos por los que se ha visto la cazadora.
La  Chupa ya sabe que ese pioleo de la pollada debe cesar y que no se producirá el cese de ese pioleo hasta que no salga del puesto que tiene del coto, lo que no desea que se produzca hasta que no encuentre una percha que la sostenga debido a las necesidades que tiene por airear el armario y que resuelva humo acumulado. También ocurre que algunas prendas que se habían alienado con La Chupa se están convenciendo de que están defendiendo una causa de difícil defensa, al tiempo que le están haciendo un flaco favor para conservarla en el puesto. Y de esa conjunción entre la pollada y algunas prendas maliciosas se ha alcanzado un estado virtual en los aledaños del coto y en el mismo coto que en nada beneficia a La Chupa, porque alguna de ellas ya ha descontaminado a algún polluelo y alguna chaqueta en el sentido de que la acción de La Chupa es tan inasumible como indefendible porque no se puede defender que La Chupa consiga comiéndose pollas en buena situación lo que todas las prendas y chaquetas consiguen por medios opuestos.

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