La Caída. El viaje hacia la Tierra

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Mucho se ha escrito sobre la Caída y los acontecimientos que se sucedieron. Pero qué hay de cierto y qué de leyenda alrededor de esto. ¿Y quién puede en la actualidad ofrecer una visión acertada, lógica y realista de lo que aconteció? En la actualidad a través de la profecía para nuestro tiempo dada a través de Gabriele de Würzburg sabemos que la Caída se produjo cuando seres espirituales puros se apartaron de Dios, para además de seguir siendo divinos, ponerse por encima de Dios. De esta forma estas formas de luz divinas crearon el primer mundo de comportamientos erróneos y con ello se ensombreció el cuerpo espiritual divino y en incontables secuencias cósmicas, éste fue adoptando una condensación creciente a través de la cual se cristalizó el cuerpo humano.

 

Sin embargo de lo que nunca se ha hablado y que ahora en la actualidad se pone bajo la luz de la verdad, es que por la Caída de los seres espirituales también se separaron partes de planetas de sustancia primaria divina y que acompañaron a las almas caídas a las profundidades, dichos palentas sirvieron y siguen sirviendo a los seres de la Caída, como lugares de residencia. De esta forma las partes de los planetas de sustancia primaria que cayeron, fueron adoptando la correspondiente forma y densidad de acuerdo a la condensación de los seres espirituales, por eso las personas vivimos en la Tierra.

 

En base a las repetidas vidas que hemos tenido, nuestro cuerpo terrenal actual se ha ido formando a partir de las disposiciones hereditarias de nuestros padres y antepasados, que en cierta forma fuimos nosotros mismos. Para quien sabe acerca de la reencarnación, es una consecuencia lógica el hecho de que su alma haya venido una y otra vez como ser humano a la existencia terrenal. De hecho en nuestras vidas pasadas hemos programado lo que actualmente somos, es decir, aquello que hoy tenemos que sufrir sucede en base a la ley de Causa y efecto. Y esta herencia de cargas marca nuestro cuerpo físico y nuestra alma.

 

Si no hemos expiado en la Tierra o como alma en el Más allá lo que de negativo está adherido a nosotros,  y que causamos por nuestra forma de pensar, hablar, actuar y sentir, volveremos a traerlo a una nueva existencia terrenal, es decir a una nueva encarnación. Y dado que los iguales se atraen, nos dirigimos una y otra vez a las personas con las que teníamos cosas pendientes, a ellas estamos atados para purificar juntos lo que nos atrajo. Por ese motivo ayer tuve el rol de padre y hoy soy un hijo de la misma familia. Ayer fui el jefe y hoy estoy en el papel de empleado del jefe de esa misma empresa. También los lugares de vida en la Tierra los escogemos de acuerdo a nuestra herencia pecaminosa activa, es decir al mundo de nuestros programas de comportamiento.

 

Está escrito: Dios creó el Cielo y la Tierra e hizo al hombre a Su imagen y semejanza. Esto significa que Dios ama a todos Sus hijos, también a aquellos que se han apartado de El. Por eso les dio partes de astros espirituales que se formaron en el curso de incontables ciclos, que son los planetas del cosmos material, como por ejemplo la Tierra, en el que viven los seres humanos, pero no con el fin de que vivan allí una y otra vez relegados del Reino eterno, sino para que a través de las repetidas encarnaciones, se purifiquen y puedan regresar algún día al hogar que los vio partir, a las moradas eternas.

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