Todo ser humano quiere ser amado

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El único mundo que a las personas nos parece real es el mundo material, llamémosle también mundo exterior. Esto sucede porque hemos dejado que nuestros sentidos internos se atrofien, y que los sentidos del alma estén aturdidos por este mundo ruidoso y bullicioso. El ser humano ha permitido que el intelecto haya tapado sus sentidos internos, apartándonos así de la inteligencia universal.

 

La mayoría de los seres humanos ambiciona las riquezas de este mundo. Por eso muchas personas ya no perciben lo que sucede en torno a ellas cuando hay silencio, tampoco allí donde para nosotros es invisible. Sin embargo cuán cerca de nosotros está el mundo espiritual. Por eso ya no escuchamos ni vemos lo que a cada instante nos quiere decir la Creación.

 

Toda la naturaleza, así como todo el universo, dan testimonio de la inteligencia universal que es Dios, la Unidad universal que habla. Sin embargo el mundo actual está trastornado y la Tierra ultrajada por el intelecto del hombre, quien presume ser de el rey de la Creación. Precisamente los animales sufren bajo la premisa humana que dice: «yo mismo soy mi prójimo», pero también sufre la naturaleza, toda la Tierra. No importa cuán ruidoso resuene el cacareo intelectual, los animales siguen siendo criaturas inteligentes que en su ser primigenio están en comunicación con el Creador eterno, y con ello con todos los universos. Todas las formas de vida de la naturaleza y todos los seres vivos de la Creación de Dios quieren vivir en paz y unidad con nosotros los seres humanos, pues la vida verdadera es Unidad, es el SER.

 

En cada persona, en unas más en otras menos, se manifiesta la búsqueda de paz, de seguridad y de amistad verdadera. En general es la búsqueda de amor, pues los seres humanos queremos ser amados. Pero el verdadero amor es cósmico, es comunicación. El verdadero amor es la igualdad, es vivir en la unidad, lo que también significa compartir. Verdadero amor es por consiguiente Unidad universal con toda la Creación de Dios.

 

Solo cuando los seres humanos desarrollemos el amor cósmico omniabarcante y el amor al prójimo, el altruismo, la honradez y la sinceridad con nuestros semejantes y la naturaleza, empezará a moverse algo en lo más recóndito de nuestro ser. Solo entonces empezaremos a comprender poco a poco lo que significa el verdadero amor y lo que es la Comunicación universal. Las personas que comprenden qué es la conciencia de la Unidad y ansían alcanzarla, empiezan a entender qué significa el amor a Dios y al prójimo y que el principio omniabarcante de la Creación es la Comunicación universal.

 

Quien quiera acercarse a la conciencia de la Unidad tendrá que aprender. Si aprendemos paso a paso lo que significa la Unidad inseparable con el Creador, Dios, y con la Creación, entonces empezaremos a amar y a vivir de forma correcta. Aprendamos en primer lugar que no es nuestro prójimo quien tiene que encontrar la armonía con la Creación, sino cada uno de nosotros, pues cada cual lleva en el fondo de su alma el amor cósmico a Dios y al prójimo.

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