El concejal roquetero por IU Juan Pablo Yakubiuk afirma que “queremos que la red municipal esté libre de este peligroso material, tanto por los vecinos usuarios como por la salud de los trabajadores del servicio municipal de aguas”

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Izquierda Unida ha registrado en días pasados, y llevado a debate en el Pleno del día 5 de junio, una moción instando al equipo de gobierno municipal a llevar a cabo una auditoría sobre la cantidad y situación de las conducciones de agua potable de fibrocemento existentes en las redes de agua potable y alcantarillado del término municipal de Roquetas de Mar. Así como a elaborar y aprobar un plan de eliminación de este tipo de conducciones.

“Propusimos desde IU un plan que establezca un horizonte temporal a partir del cual estará totalmente prohibida la existencia de este tipo de redes perjudiciales para la salud en las infraestructuras de Roquetas de Mar. Un problema que no solo alcanza a los usuarios y consumidores de agua potable, sino también a los propios trabajadores que tienen que manipular y reparar este tipo de instalaciones, tanto del propio servicio” declara Juan Pablo Yakubiuk, concejal de IU Roquetas y ponente de la moción.

 

Izquierda Unida lamenta el rechazo a esta propuesta, debido a los votos negativos del Partido Popular y la abstención de la concejal tránsfuga, así como las explicaciones dadas por el representante del equipo de gobierno. “No sólo rechazan redactar un plan municipal, que es un documento público y transparente que podría ser consultado y controlado por cualquier vecino, sino que rechazan a su vez una auditoría también pública del estado de la red. Impiden así a los vecinos saber al menos los kilómetros de tuberías de fibrocemento que aún quedan en servicio en el municipio”, apunta el concejal.

 

La formación de izquierdas roquetera seguirá igualmente trabajando para tener un plan y calendarios públicos de la eliminación de las tuberías de fibrocemento por las afecciones a la salud de las personas que tienen estas sustancias, ya que el problema no consiste exclusivamente en eliminar este material, sino también en saber dónde depositarlos posteriormente de manera segura y sostenible, como ya denunció IU respecto al acopio de estos restos junto a una instalación deportiva y un parque infantil en junio de 2016.

 

DE LA EXPOSICIÓN DE MOTIVOS DE LA MOCIÓN DE IU ROQUETAS

 

Las tuberías de fibrocemento a base de fibras de amianto y cemento se generalizaron en las redes de agua en España y Europa desde los años cuarenta. En nuestro país es la expresión del auge económico de la industria cementera y del sector de la construcción. La Directiva Europea 1999/77, de 26 de julio de 1999, ya limitaba el uso y comercialización de sustancias como el amianto y, por extensión, fibrocemento de las tuberías de fibrocemento. A través de la Orden de 7 de diciembre de 2001, España traspuso la Directiva Comunitaria 1999/77/CE, por la que se prohíbe el uso y comercialización de todo tipo de amianto y de los productos que lo contengan.

Desde 2003 están totalmente prohibidas tanto en usos como en comercialización por la Directiva Europea 2003/18/CE, y se marca su sustitución por otros materiales dada su potencial peligrosidad en el tiempo. Ante estas constataciones, los países desarrollados fueron prohibiendo paulatinamente el uso del amianto y sus derivados. En España se prohíbe totalmente la utilización del amianto en el año 2001 (Orden Ministerial de 7 de diciembre de 2001), adelantándose así al plazo máximo de 2005 previsto por la Unión Europea.

Debido a lo extendido de su uso, se aprueba finalmente en el año 2006 el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo, en el que se establecen estrictas medidas de seguridad aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto. El fibrocemento o «amianto-cemento» es un material artificial obtenido por la mezcla íntima y homogénea de agua, cemento y fibras de amianto, en las que estas representan entre el 10 y el 25% de la mezcla.

El 14 de marzo del año 2013, el Parlamento Europeo aprobó una resolución clara donde hacía referencia a la presencia de amianto en las redes de agua y más detalladamente en «el agua potable que se distribuye a través de conductos de amianto-cemento». En su apartado 37 se hace especial hincapié en las enfermedades cancerígenas relacionadas con la inhalación de amianto (cáncer de pulmón y mesotelioma pleural), pero también se menciona «la ingestión de agua procedente de tuberías de fibrocemento y contaminadas con dichas fibras, que son reconocidas como riesgo para la salud y pueden tardar varios decenios, en algunos casos más de cuarenta años en manifestarse».

Los síntomas de enfermedad por exposición al amianto fueron durante muchos años difíciles de detectar, ya que suelen aparecer entre 10 y 40 años después de la exposición al material. Aun así, desde 1935 se conocen los primeros trabajos que relacionan científicamente la exposición al asbesto y cáncer de pulmón.

El asbesto ha sido clasificado como un cancerígeno humano reconocido por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, por la Oficina de Protección Ambiental y por la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer. Además del cáncer de pulmón y del mesotelioma, algunas investigaciones sugieren que existe una relación entre la exposición al asbesto y el cáncer colorrectal y el cáncer gastrointestinal, así como un riesgo mayor de padecer cáncer de garganta, de riñón, de esófago y de vesícula biliar.

A pesar de la prohibición total, en nuestras ciudades y pueblos de Andalucía y de España quedan millones de toneladas de amianto que pueden suponer un potencial riesgo para la salud. Hay dos formas de exposición al amianto:
– Inhalación del asbesto. La exposición proviene principalmente de la inhalación de fibras de asbesto en el aire. En la actualidad se da principalmente en la demolición de productos con amianto, en trabajos de reparación de estas conducciones o debido a la propia degradación natural del material.
– Deglución de fibras de asbesto. La exposición se produce al ingerir alimentos o líquidos contaminados con asbesto, como con el agua que fluye por tuberías de fibrocemento.

Por su parte, la Encuesta Nacional de 2012 de Suministro de Agua Potable y Saneamiento en España, realizada por la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamientos (ASAS) y la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua a Poblaciones (AGA), estima la longitud de las redes de abastecimiento en 150.000 km y en 95.000 km las redes de saneamiento o alcantarillado.

Ambos informes coinciden en que, en cuanto a la propiedad o titularidad de la gestión de las redes de abastecimiento de agua, el 60% estaría gestionado total o parcialmente por administraciones públicas. Sobre la composición de las redes de abastecimiento de agua, según la Encuesta de 2006 de la AEAS, el fibrocemento era entonces el material más común (30% de las redes, unos 45.000 km), especialmente en las poblaciones con menor número de habitantes. En la Encuesta de 2008, esta cifra disminuyó hasta el 26,4% (aproximadamente unos 40.000 km).

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