EDITORIAL: Todos los políticos que se niegan a hablar con LA GACETA DE ALMERÍA tienen algo que ocultar

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Como si del azar se tratara, todos los personajes políticos que tienen vetada a LA GACETA DE ALMERÍA poseen problemas con la Justicia por supuesta corrupción política u otros comportamientos que ocultar, por lo que con ese acto colocan a este periódico digital comprometido en contra de comportamientos en los que ningún personaje público debe reflejarse e induce a pensar que ese compromiso y la independencia son la causa por la que se le niega la información.

Tres errores en uno: el primero es el negar la información a los lectores para pretender redireccionarlos hacia otro periódico, el segundo es el personificar el periódico en su editor-cofundador y el tercero es el de la ceguera de quien se ve acorralad@ y desconfía de tod@s.

No solo supone un acto de sectarismo condenable en cualquier gobernante que su primera obligación es tratar a todos por igual y no clasificar en amigos y enemigos, sino que esta actitud discriminatoria es impropia de quien debe velar por los intereses de su municipio o provincia. El comportamiento, por sí solo, delata el talante del personaje político, pero es que además está haciendo gala de su escasa inteligencia política.

Parece que no debe existir otra razón coherente que justifique el ofrecerle información a unos medios de comunicación y negársela a otros, pretender redireccionar a los lectores, máxime cuando el tratamiento informativo está garantizado porque no se tergiversa ni manipula la información que exquisitamente se trata porque es publicada tal cual llega a través del Gabinete de Prensa o transcrita literalmente y los vídeos e intervenciones sonoras no contienen fragmentos sino que están íntegros sus contenidos.

Y por último, en un acto de maldad, negar la información canalizada cuando se tiene la garantía de ser publicada tal cual es emitida, no puede ser más contraproducente para quien veta por cuanto la información que se pretenda conseguir se hará por otro medio que escapa al control de la emisión y por consiguiente obtenida desde otro ángulo. Por tanto, si lo que se pretende es condicionar la información no hay peor manera que obligar a que la ofrezca otra fuente informativa distinta a quien la genera, por lo que el veto solo puede calificarse como un ataque visceral carente de todo raciocinio y con muy bajo nivel intelectual.

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