Cultura, en mayúsculas

0

Compromiso, fuerza, cercanía, pasión, esfuerzo, cariño, soltura, alegría, ganas, empatía y, por supuesto, “acento”; ese acento andaluz que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, no deja de defender en todos y cada uno de sus discursos.
Ayer, en Roquetas de Mar, pude presenciarlo una vez más: la razón y la pasión unidas; el cerebro político y el corazón ciudadano servido íntegramente a todos los almerienses; la humildad desde la naturalidad de sus raíces.
Mientras que otras formaciones políticas no dejan de utilizar la crispación, la ofensa y la verborrea vacua y obsoleta, desde el partido socialista se atiende al ciudadano, se formulan soluciones a sus necesidades y se proyecta el positivismo de unas siglas que portan el progreso, la unidad, la igualdad, el bienestar, el respeto y la libertad por bandera.
Mientras otros se dedican a simular un “Juego de tronos” y a debutar el “poder de la fuerza” (Star Wars), otros ponen énfasis en mejorar sectores como el sanitario, educativo, turístico, medioambiental, económico, laboral, cultural…
Y subrayo “cultural”, porque la presidenta no deja de sacarlo a la palestra y mucho más en cuanto a Almería.
Tengo que decirles con total humildad y sinceridad que esa “cultura”, que otras formaciones les venden como “internacional”, no suele llegar ni siquiera a Perpiñán, por más que intenten usar el más absoluto sensacionalismo para convencer a la ciudadanía almeriense. Se lo dice alguien que no es que haya recorrido poca parte de España y Europa y que, igualmente, conoce a suficientes personas ligadas a las artes en cuestión. Ya lo decía hace años y sigo insistiendo en ello: persisten los laboratorios en “blanco y negro”, el partidismo en mayúsculas y lo nimio e imberbe en profundidad, o sea, una envoltura que pretende imantar a cualquiera pero que no deja de ser aún “postureo”.
El PSOE defiende y pretende una “cultura” en “mayúsculas” y es por ello que, incluso, se compromete a iniciativas como la de la ayuda y promoción de proyectos culturales que integren nuestro propio acento, inyecciones a la industria cultural general o incluso la celebración de un Congreso de Cultura Andaluza. Ello sin contar con todo el empeño que está mostrando de cara al cine y a la regularización “artística” en sí.
Almería precisa una “cultura” bien atornillada; no un sucedáneo dando palos de ciego y sin eco real.

Dejar respuesta