Concejal socialista vasco exiliado en Roquetas se pregunta dónde está la fortuna amasada por ETA

0

Luis Cisneros aunque nació en la localidad vizcaína de Carranza fue concejal socialista en Orio (Guipúzcoa) desde la primera legislatura democrática hasta que las amenazas nacionalistas le obligaron a exiliarse del País Vasco. Su sustituto en el ayuntamiento fue Juan Priede, asesinado en marzo de 2002 al dispararle ETA cuando estaba en un bar al que iba regularmente a tomar café después de comer, sin escolta.

Ahora vive en Roquetas de Mar (Almería) y se prepara para visitar a su familia en Oria y pasar allí una temporada. Como buen vasco sigue envuelto en el tejido político, como las recientes movilizaciones de los jubilados. Tiene una visión muy personal sobre la desaparición de ETA, con una reflexión poco escuchada.

“¿Dónde está el dinero que ha ganado ETA? Porque ha ganado cientos de miles (de euros), pero cientos de miles. Están en algún laboratorio que se dedica a manejar el dinero, y no están muy lejos de alguna caja y de algún banco, banco-caja… Como no se puede demostrar, puedes pensarlo, pero después de muchos años de verlo, ves que muchas cosas no tenían sentido. ¿Quién controla el País Vasco, las Diputaciones, las grandes empresas, los periódicos?… Vete a buscar a la zona de Baquio (Vizcaya) que ya se sabe que allí hay alguien que (tiene poder) … y si no vas al centro de Madrid…”

Luis Cisneros no quiere hablar abiertamente, hay que extraer conclusiones entre líneas de sus palabras. Se le pregunta si es el Partido Nacionalista Vasco PNV quien está detrás de todo este poder y tampoco responde, se ríe contestando irónico “puede ser, puede ser”. Como si todavía no se hubiera disipado el temor de las amenazas, el mismo temor que asegura que aún no ha desaparecido de las ciudades y pueblos vascos. Mantiene que en los tiempos del ‘post franquismo’ o del ‘tardo franquismo’, se hablaba con más libertad que ahora mismo de los problemas del País Vasco.

“Me parece bien el anuncio de ETA, la gente por lo menos podrá encontrarse más libre, pero no se puede opinar aún como se debatía en el post y tardo franquismo. En las grandes ciudades vascas igual sí, peros en las ciudades medianas, que son la mayoría, todavía no se puede hablar, no están muy libres, supongo que se irán liberando poco a poco. Visto lo que ha pasado allí, te explicas lo que pasó en la Alemania nazi, donde nadie tenía la culpa pero todos estaban ligados…Espero que por lo menos se pueda estar más tranquilo”, afirma esperanzado quien tuvo que abandonar el País Vasco para continuar viviendo.

Inmenso mural sobre la mitología y sociedad vasca que realizó en 1980 junto al concejal asesinado Enrique Casas

El 21 de marzo de 2002 ETA asesinaba a tiros a su sustituto en el ayuntamiento de Orio, Juan Priede. “Yo me fui dos años antes. Era amigo suyo, le había recomendado que tuviera mucho cuidado, pero era un asturiano muy cabezota”, recuerda. Cuando mataron a otro amigo suyo, Enrique Casas, el 23 de febrero de 1984, granadino de Guadix, y secretario general de los socialistas guipuzcoanos, “me sentó muy mal y estuve cinco años sin aparecer por el norte. No estoy dispuesto a que me maten. Mi ideal llega hasta donde puedo, pero después, visto que encima no sacas ninguna conclusión, decides que no te vas a comprometer más pero tampoco a dejar de ser tu mismo”, recalca.

Desde hace tiempo Cisneros reside en Roquetas, pero también estuvo exiliado en Andorra. Es maestro jubilado, y se dedica al arte, la pintura o la escultura, sus grandes aficiones, sin olvidar la política cotidiana, sea local o universal. Tiene el taller ‘Espelunca’, término que viene de espeleología, a pie de calle, en un céntrico garaje de la ciudad. Con humildad afirma que “yo pinto, pero no sé si soy pintor”, aunque nombres consagrados como Chillida -de quien tiene un grabado dedicado- le han comprado varias obras.

Le gusta pintar las galaxias, “porque hace muchos años que me aficioné al cosmos. Tengo algunos cuadros sobre el cometa Haley cuando apareció por la Tierra a finales del siglo pasado, que se armó un gran revuelo. Pero yo pintaba sobre la creación del mundo, porque si Dios es la naturaleza, la materia, o quizá la antimateria, ¿por qué lo pintan tan feo?”, se pregunta este hombre sencillo, que ha estudiado las ciencias durante muchos años, a quien le emociona que le llamen maestro y disfruta con el buril dando forma a las maderas.

En su taller guarda un inmenso mural sobre la mitología y sociedad vasca que realizó en 1980 junto al concejal asesinado Enrique Casas 

para exponerlo en una sede donostiarra del PSOE. Su caso es como el de muchos otros, que poco tenían que ver con la derecha, pero el nacionalismo vasco no les perdonaba ser español pese a ser de izquierdas, y de izquierda contrastada, porque Luis Cisneros ya estuvo en la cárcel con quince años.

Su padre, oficial del ejército republicano con UGT, se pasó diez años escondido tras la guerra civil. Pese a estos antecedentes ETA puso la mira en él. Es admirador de Giner de los Rios, el creador de la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes, “el padre de la educación laica y no carca, que aunque era también algo para élites, no mandaban los curas. Por cierto, que Miguel Hernández no era muy amigo de Lorca, y se tiraban buenas puñaladas. Heredé aquél espíritu de mis padres, que eran maestros los dos, y cuando el dichoso ‘meneo nacional’, a los que tenían un poco de cultura les hacían jefecillos y mi padre fue uno de los jefes de la resistencia de Bilbao en aquellas cosas tan trágicas que pasaron. Le he pedido al archivo de Salamanca documentación sobre mi padre pero no me mandan nada”, se lamenta, recordando que “estuvo diez años escondido como los topos, del 39 al 49, en una casa de campo que tenían mis abuelos en Valladolid. Luego yo salí con él, y pasamos de contrabando con los pescadores a Francia. Nos detuvieron en San Juan de Luz, nos metieron en la cárcel tres días, no nos trataron mal, pero nos quitaron el poco dinero que teníamos, que además era moneda del gobierno vasco y no servía nada. Primero me amenazaron los unos, luego los otros y después ETA. El nacionalismo es la peor peste que tenemos en el mundo. Lo que no pueden consentir es que una persona sea independiente con un pensamiento crítico progresista. La izquierda no sabe ahora dónde está porque hay gente que dice ser de izquierdas y se comporta como si fuera de derechas”, denuncia contundente.

Comenzó a pintar gracias a que le regalaron una caja de pinturas en Orio. En 1972 ya expuso en San Sebastián. “Con Franco ya exponía, pero con los míos, nada”, recuerda con ironía. Junto a Enrique Casas comenzó en 1980 el gran mural para la Casa del Pueblo, la sede socialista en San Sebastián, donde no llegó a colgarse, aunque sí en el museo donostiarra San Telmo. “Se trata de una alegoría sobre la fuerza de la transformación de la naturaleza. La forja, el hierro, el fuego que purifica y quema la materia, la antisociedad, que era la ría de Bilbao, llena de humos y contaminada, que ahora ha desaparecido. Antes decían que era la única forma de conseguir trabajo…ahora la única forma de conseguir trabajo es que no te paguen. Entonces la única forma de conseguir trabajo era cargarse la naturaleza entera. Allí está el mar, los bueyes arando, segando con la guadaña, las setas alucinógenas, el sapo escondido, la lechuza, el rayo verde ya que en San Sebastián dicen que el día del solsticio se ve un rayo verde de esperanza, los cangrejos misteriosos, el puño con la bandera republicana, la pata de oca, el compás de los masones, la manzana del Paraíso, el fuego… es todo mitología”, explica mientras sigue modelando con el buril un tronco, pero con cuidado porque está operado del corazón.

Tras el comunicado de la desaparición de ETA se pregunta dónde está el ingente dinero que amasó la organización, “y no está muy lejos de alguna caja y de algún banco, banco-caja”, se contesta a sí mismo, obligando a su interlocutor a leer entre líneas, todavía con pudor a hablar claro, como siempre ha hecho. Por hablar libremente y por pensar libremente se tuvo que ir de su Euskalherria natal buscando el Sur que le acoge desde hace muchos años.

 

Dejar respuesta