A comienzos de 2018 se publicarán los nuevos trabajos de la escritora almeriense Caterina Chevalier

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Está centrada en acabar su primer poemario y la tercera novela negra, de apasionante trama histórica, como homenaje al escritor Raymond Chandler, creador del mítico detective Marlowe

Caterina Chevalier es una joven arqueóloga almeriense de 24 años que participa en proyectos sobre yacimientos prehistóricos con la Universidad de Granada. Acaba de terminar la carrera pero su pasión es la literatura, habiendo publicado ya dos novelas negras. “Mi pasión comenzó muy pequeña, cuando tenía seis o siete años mi abuela fue a Egipto y me trajo muchas fotos del viaje, y vi los templos, las pirámides…y le dije ‘abuela, de mayor quiero ser arqueóloga…’ y al final lo he conseguido” La joven autora considera que en Almería está poco explotado el patrimonio arqueológico, y “se debe trabajar y conservar mucho porque aquí tenemos una gran historia.”

En la actualidad prepara su primer poemario y una nueva novela negra. “Para los poemas me encanta escribir en días de lluvia. Escribo en cualquier lugar, escribo frases en cualquier momento y lugar, según me va surgiendo la inspiración. Pero me exijo en las novelas unas horas diarias fijas frente al ordenador y ponerme muy seria para escribir, y siempre con mucha luz. Comencé a escribir muy joven, cuando estaba en el instituto, con pequeños relatos e incluso poesía. Luego en la universidad comencé un relato corto y ahí salió mi primera novela. Me apoyó mucho la universidad y especialmente el catedrático de Lenguas Clásicas Manuel López Muñoz.”

Su primera novela relataba la misma historia pero contada desde el punto de vista de dos personajes diferentes. “Se llama ‘El hombre que desnudaba almas con la mirada’, que realmente es un thriller, hablo de misterios y crímenes, con personajes turbios. Me gusta la sangre y la novela negra… los personajes muy ricos, hago análisis muy profundos de los personajes porque me parece que es fundamental, si tienes personajes planos eres incapaz de meterte en una historia. Mis novelas son de pocos personajes, pero muy profundos a nivel psicológico.” La obra versa sobre una chica que deja su ciudad donde mantenía una vida acomodada para empezar en otra. Muere alguien y hay que descifrar el crimen, tras un tormentoso argumento.

Su primera novela fue bien recibida por la crítica y el público. “Tuvo muy buena acogida y me sentí muy satisfecha, las críticas que recibí fueran buenas, la gente me decía que salía conmovida al leerla. Que la gente se sorprenda y haya escenas en las que se les encoja el corazón significa que hago bien mi trabajo y soy capaz de trasmitir tanto tristeza como miedo solamente con palabras.”

“Mi segunda novela, publicada en marzo de este año 2017, también versa en torno a un crimen. Pero tuve que documentarme mucho. Es la historia de una señora anciana que le cuenta a su nieta la historia de su vida, y tiene una enfermedad que se llama Hipertimesia, un transtorno de la memoria, como si fuera una memoria fotográfica llevada al extremo absoluto. Una persona recuerda cada uno de los detalles de su vida. Por ejemplo te digo una fecha y me puedes decir qué día era de la semana, qué temperatura hacía, la ropa que llevabas, lo que salió en el periódico si lo leíste, es decir todos los detalles cotidianos. Entonces la historia de la novela versa sobre una mujer alemana después de la Segunda Guerra Mundial, hija de un colaboracionista, que tiene que exiliarse en Inglaterra y es adoptada por un británico. Padece la enfermedad a partir de sufrir un shock al presenciar un crimen y el argumento gira en cómo se resuelve el crimen, pero ochenta años después cuando ya es una anciana. Ella es hija de un fabricante de armamento que trabaja con el régimen nazi, pero que se arrepiente y al final ayuda al ejército inglés. Sus padres son asesinados al acabar la guerra y es adoptada por un soldado británico.”

Una trama que mezcla la realidad con la ficción en la que “algunos de los personajes son verídicos e históricos, aunque por ejemplo el soldado que le adopta era conocido realmente por ser muy sanguinario, y en la novela lo suavizo porque considero que nadie es totalmente bueno ni malo, e intento humanizarlo un poco. La novela se llama ‘La coleccionista de recuerdos’. La protagonista está bastante influenciada en mi abuela, alguien que tiene mucha importancia en mi vida. Es una mujer francesa que vino a España jovencita, era profesora, ha viajado mucho, es muy culta y la admiro desde siempre. Nació en 1943.” La elaborada portada es obra de la cineasta almeriense Oti Yebra.

A Caterina le encanta viajar y “aprovecho para documentarme cara a próximas novelas. Ahora estoy trabajando en un poemario, una obra diferente a lo que suelo hacer, enfocado a las relaciones personales. Cuando escribo poesía me inspiro mucho más cuando estoy en una etapa floja de los sentimientos. Este proyecto lo tengo a medias. Todo poemario está basado en el amor. Lo toco de manera muy cruda, no soy una mujer muy convencional, no soy una princesa, soy una guerrera, me han educado más para luchar que para ponerme guapa. El otro proyecto es una nueva novela negra policíaca, un homenaje al escritor Raymond Chandler, el padre del famoso detective privado novelesco Philip Marlowe.”

Chandler tuvo una agitada existencia. Su padre, un ingeniero civil estadounidense alcohólico y maltratador, abandonó a su familia y se divorció de su mujer, que vivía con sus tíos maternos, y ella llevó a su hijo a Inglaterra para que recibiese una sólida formación literaria. El escritor murió con 70 años en Estados Unidos.

A los 51 años publica su primera novela, El sueño eterno (1939), donde Marlowe aparece por primera vez. El detective se mueve por los bajos fondos de la ciudad de Los Ángeles, en principio para evitar el infarto de un millonario, rescatando a su hija menor de un chantaje; se considera, sin embargo, que su mejor novela es El largo adiós (1953), una obra en la que reflexiona sobre la lealtad, la amistad y el amor en el contexto de varios crímenes en la alta sociedad californiana. En 1943 se le propuso trabajar en Hollywood adaptando el guion de Double Indemnity (Perdición), sobre la novela de James Cain, dirigida por Billy Wilder. Tras la muerte de su esposa en 1954, el escritor sufrió fuertes depresiones, aumentó su alcoholismo e intentó suicidarse en dos ocasiones. El Noir In Festival, que se celebra cada diciembre en el pequeño municipio italiano de Courmayeur, cercano al Mont Blanc, otorga desde 1991 un premio Raymond Chandler de novela negra en su honor.

Ella reconoce sobre su primer poemario que “escribir verso es un salto arriesgado, de vértigo, me da un poco de miedo y me lo estoy tomando con mucha calma porque siempre hago prosa, pero me apetecía hacer algo nuevo, ponerme una meta nueva, quería ver qué tal me manejo. Intento hablar con amigos que tratan la poesía mejor que yo, nos sentamos, dialogamos, discutimos, nos peleamos, pero todo muy bien”.

Planteando argumentos tan interesantes reconoce que “me ofrecieron hacer una versión en comic. Un amigo catalán ilustrador, Dani Peña, me ofreció hacer en comic mi primera novela ‘El hombre que desnudaba almas con la mirada’. Estamos negociando a ver si llegamos a un acuerdo, con ese tira y afloja entre autor y versión para ser lo más fiel posible a mi idea original”.

Hay una persona especial a quien muestra su obra antes de publicarla. “Siempre le enseño a mi pareja lo que escribo antes que a nadie, es muy crítico conmigo, con mucha cultura, y me ha influenciado mucho en lo que escribo, me ha recomendado buenas cosas. Juega un papel muy importante en mi elaboración. No puedo poner fecha pero en los primeros meses de 2018 empezarán a salir cosas nuevas mías”, anuncia Caterina.

Es polifacética. Tuvo conatos de actriz en un cortometraje, ‘Contranatura’, dirigido por el cantante Carlos Norek, un proyecto frustrado por la repentina muerte del llorado actor ‘Desalysol’ Cristóbal, que encabezaba la obra, teniendo también su “faceta de bailarina, hace muchos años, cuando trabajé en Indalia baila, una compañía de baile. Entré muy jovencita en el Conservatorio con danza clásica pero me centré en las letras para escribir”.

El primer libro que leyó, con seis o siete años, un regalo de su madre, era ‘El caballero de la armadura oxidada’, una novela del escritor estadounidense Robert Fisher, más conocido en el mundo del cine y la televisión como Bob Fisher, en el género de autoayuda y motivación por elementos de humor que emplea en sus obras. Es un best seller del que se han vendido más de un millón de copias en todo el mundo, teniendo un gran impacto tanto en niños como en personas mayores. El libro refleja el proceso de cambio de un humano que no expresa sus sentimientos.

El protagonista, un caballero egocéntrico, que no consigue comprender y valorar con profundidad lo que tiene, es descuidado sin querer con las cosas y las personas que lo rodean. De esta forma se va encerrando poco a poco dentro de su armadura, hasta que ésta deja de brillar y se oxida; cuando se da cuenta, ya no puede quitársela. Prisionero de sí mismo, emprende un viaje por tres distintos castillos a través del ‘sendero de la verdad’, mientras se va dando cuenta de muchas cosas que nunca había notado, reflexiona y así va siendo poco a poco mejor persona y al final logra deshacerse de la armadura que le había imposibilitado abrirse al mundo.

“Leer es una de las cosas que más te hace soñar, y en un mundo como el de hoy en el que todo el mundo corre, todo el mundo tiene prisa, todo está mal, qué menos que poder regalar algo de ese sueño que yo tengo y de esa imaginación y esas historias para que la gente deje un poco la pena y las miserias y se evada un poco”. Es la razón por la que esta arqueóloga si hizo escritora de vocación.

Caterina tiene claro que “el título es lo último que pongo”, así que al día de hoy aún no sabe cómo se llamará ni su primer poemario, aunque sí que hablará de amor y de desamor, ni su tercera novela, que será, más que negra, muy oscura y en homenaje a su admirado Raymond Chandler.

 

 

 

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