Año y medio perdido en Garrucha (I)

Permítame amable lector que comience con la connotación personal de que, como buen Tauro, me considero un cabezota y hasta el grado de que no cambio de parecer mientras no se me demuestre lo contrario, y justamente por ello se ha hecho necesario transcurra año y medio para afirmar categóricamente que los garrucheros y garrucheras, así como algunos visitantes nos equivocamos al hacer nuestra la opción de María López para sustituir la estrepitosa calamidad que encarnó la Alcaldía de Juan Francisco Fernández.

La verdad es que para la mayoría no había otra opción, aunque la etapa en la Oposición de María López como portavoz municipal y secretaria general del PSOE hacía presagiar un estado de ánimo social como el que se está desarrollando en Garrucha, que ni por asomo sustituirá en los tres años que le están a esta Legislatura Municipal a Vera como capital del Levante Almeriense.

Estoy en condiciones de asegurar que si en este momento se celebraran Elecciones Municipales María López no ganaría por 3 votos sino que perdería por más de 300 en un mapa político como el existente al año pasado. Tal aseveración no es gratuita, sino que está respaldada en la opinión de muchos garrucheros, garrucheras y veraneantes, pese a la falsa creencia del superconcejal Caparrós de que solo hablo con un amigo, ocultando él su conocimiento de la sociedad local a través de los datos oficiales que le transmiten y la opinión del ‘clan del mercedes’ que lidera.

El denominado ‘síndrome de la Alcaldía’, que en síntesis supone el aislamiento social, incluyendo quienes le ayudaron y luego le votaron, provoca un distanciamiento de la realidad local sumamente pronunciado, y se manifiesta en no solo no saludar sino en negar el saludo en la vía pública con lo que se establece un distanciamiento incapaz de neutralizarlo durante la campaña electoral, y si a ello se le añade el olvido de las promesas por las que much@s le votaron y la inanición más categórica el resultado electoral está prescrito.

Mari Toñi basó estelarmente su campaña electoral en prometer bajar el IBI y auditar las cuentas de los ochos años del PP en la Alcaldía, y ninguna de las dos promesas ha cumplido ni aseguro que cumplirá. Es verdad que los propietarios de viviendas en Garrucha hemos pagado menos que el año pasado pero no gracias a la gestión de la Alcaldesa socialista sino al buen criterio gubernamental del Gobierno del PP transmitido al Catastro. Y lo explico, lo que ha sucedido en Garrucha es que el Catastro revisa periódicamente el valor de las viviendas y ahora le tocaba hacerlo en el este municipio del Levante Almeriense, a lo que hábilmente se ha sumado al Alcaldesa en cuanto los técnicos se lo transmitieron, pero la decisión del Equipo de Gobierno de gravar esa valor lo ha mantenido en el mismo porcentaje que lo puso del PP, con lo que a mayor depreciación del valor de la vivienda pues menor cuantía resultante. En consecuencia, lo que ha hecho la Alcaldesa socialista de Garrucha, Mari Toñi López, ha sido empobrecer a los garrucheros, a las garrucheras y en general a tod@s l@s propietari@s de viviendas en este municipio, y se manifestará en que si se disponen a ponerla como aval bancario no podrán hacerlo por el mismo valor sino que será menor al que tenía al final de los ocho años del PP cuando Juan Francisco le indicó a Mari Toñi ante su objeción en los Presupuestos Municipales que cuadraría las cuentas subiendo el IBI.

En cuanto a la segunda promesa electoral de hacer una auditoría de la etapa del PP, que la propia Alcaldesa socialista ha reconocido, para colmo de los despropósitos, el gasto supuestamente ilegal del millón de euros de Galasa y una deuda que decía insoportable, lo primero que hizo fue mantener al Interventor Municipal llegado para poner coto al desorden económico generado por su antecesor en la Alcaldía. Reafirmación en el cargo de Intervención Municipal que conllevaba el haber bueno todo lo que ella y los suyos hacían tan malo que por ello los llevó al Juzgado y de lo que nunca más se ha sabido.

La auditoría prometida por Mari Toñi y su leal y fiel concejal José Caparrós hubiera podido saldarse con un mero informe de las cuentas municipales llevado a cabo por el Interventor Municipal, pero si lo reafirma es porque está asumiendo lo que denunciaba. Y no solo lo está asumiendo sino que lo está superando con creces porque, sin tan mal dejó la economía municipal el PP, y éste decía que ya estaba mal por la deuda de 14 millones de euros que la entonces Teniente de Alcalde con el Alcalde Andrés Segura dejó en herencia a Juan Francisco Fernández, ha sentado un antecedente en el Levante Almeriense cuyas consecuencias son imprevisibles al haberle asignado la nada despreciable cantidad de un millón de las antiguas pesetas (6.000€) a los Grupos Municipales en la Oposición (PP y GiGA) para llevar a cabo tareas políticas cuando ni tienen despacho en la Casa Consistorial ni siquiera emiten opiniones sobre la gestión gubernamental del PSOE, además de haber incluido en la nómina municipal a todos los concejales socialistas cuando también criticó que todos los ediles del PP cobraran en el Ayuntamiento.

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