Hasta luego, compañero

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La lucha es larga. Muchos compañeros se quedan por el camino: unos que entran con el mismo ímpetu con el que después desaparecen, otros tuvieron que emigrar, algunos, por obligaciones laborales o familiares se quedaron en la retaguardia, y otros… otros te los encuentras en el camino, trabajando desde la humildad y la convicción de la idea de un mundo justo, y se unen en tu viaje, y nos ayudamos mutuamente cuando las fuerzas flaquean, cuando hace falta una mano más para trabajar,  cuando hay que hacer un alto en el camino, respirar hondo y descansar, y también reír, entre compañeros sinceros que se reconocen y respetan. Pero la lucha es larga, y el camino duro, y hay días como el de hoy que la piedra del camino es insalvable, y cuesta volver a levantarse cuando falta esa mano firme de apoyo.

Querido José Camacho Viudez, Pepe para nosotros: cuánto hemos aprendido de tus luchas en las Canteras de Macael, de tu incansable pelea por los Derechos Humanos, de tu fuerza, de tu humanidad, activista inquebrantable. Pero esto no es un adiós, querido compañero, esto es un hasta luego, porque sólo se muere cuando se olvida y eso, amigo, no va a pasar porque tu lucha y tu recuerdo está más vivo que nunca, y servirá para coger fuerza, levantarnos y continuar nuestro camino contra las injusticias que denunciabas y para inspirar a los más jóvenes, ávidos  de historias de luchadores que con muy poco consiguieron mucho.

 

Hoy Izquierda Unida El Ejido ha perdido un referente, un compañero y un amigo, pero ha ganado en convicción y fuerza, porque no vamos a cejar en tu misión, que es la nuestra, de hacer de este mundo un lugar más justo para todos. Que la tierra te sea leve, compañero.

A.M.: Nacido en Góñar, el último pueblo de la provincia de Almería, limítrofe entre Huércal-Overa y Puerto Lumberas, Don José Camacho llegó a Zurgena como primer coadjutor de Don José Sirven Marín, cura párroco que llevaba 16 años tras haber pasado por la parroquia de Antas.

Pronto se detectó a Don José Camacho como ‘cura obrero’, ganándose la admiración de unos y el respeto de todos, optando por marchar a Macael donde trabajaba en las canteras  y cuyo salario distribuía entre las personas más necesitadas, comportamiento que se proyectó por la Cuenca del Almanzora, y pese a su conocida afiliación o simpatía hacia Comisiones Obras gozó de gran simpatía y admiración.

Descanse en paz, Don José.

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