26º aniversario del secuestro de EL MIRADOR

Desde que en el año 1983 apareciera la primera columna bajo el título genérico de EL MIRADOR mucho se ha comentado en torno a él, a su autor principalmente y espero haber contribuido en una ínfima dosis a evaluar a nuestra clase política almeriense o distraer la atención del amable lector que distrae su tiempo en este espacio periodístico.
El lunes día 12 de junio harán veintiséis años que se aplicó por primera vez en la España democrática el Artículo 20 de la Constitución Española de 1978 en virtud del cual se procedería a retirar de los kioscos en la provincia almeriense dos páginas del diario LA CRÓNICA que contenían EL MIRADOR.

Portada de LA CRÓNICA informando de secuestro de dos páginas escritas por AGUSTÍN MUÑOZ

Coprotagonistas han discurrido paralelamente el contenido y el continente, es decir lo que se contaba o elucubraba y quien lo describía o relataba. Y la verdad es que no me llamaba la atención porque ha correspondido a una trayectoria vital, y tan es así que cuando escaseaba se echaba en falta, y se sigue echando en falta, y tan es así que, ahora como antes, se provoca, con las mil y una argucia, porque, repito, es una necesidad vital. Estos 34 años de vida que tiene EL MIRADOR me han servido, en el plano más negativo, para conocer las miserias humanas más profundas y recónditas en muchos de los que protagonizaron, de una forma u otra, estas reflexiones, y, en el positivo, para constatar la ingente cantidad de personas con buena voluntad, con aguda inteligencia, meritorio comportamiento social, conocedoras de los roles profesionales y del papel a desempeñar así como por la comprensión en el plano personal y mi gratitud por su contribución a neutralizar el ímpetu miserable. 

Auto de la Juez dictando el secuestro de dos páginas de LA CRÓNICA.

EL MIRADOR nació en el desaparecido diario LA CRÓNICA como una columna de opinión que tan solo tenía como límites lo personal, lo ilegal y lo cutre.

En este espacio periodístico solo tienen cabida, en su más de un tercio de siglo, los personajes públicos y/o políticos, así como elucubraciones puntuales que entendiera tuviera interés para el lector por las más diversas razones.

Puedo asegurar, amable lector que distrae su tiempo en este espacio periodístico, que han sido muchas las informaciones de carácter personal y/o profesional de personajes públicos almerienses que se me han ofrecido, sin que haya aflorado públicamente una sola. Filtraciones atendidas con corrección y gratitud pero jamás han ocupado un solo párrafo en este espacio periodístico y por extensión a ninguno por mí elaborado o relatado. No puedo decir lo mismo, y no es una queja sino una constatación que, veinticuatro años después de abandonar profesionalmente el ejercicio del periodismo, sigue latente e incólume, lo que me induce a pensar el grado de afección y necesidad que se posee para verse en la obligada necesidad de aniquilar vanamente al mensajero. ¿Qué necesidad deben tener esos personajes públicos para seguir arremetiendo contra el que fuera Informador y es comentarista político cuando hace veinticuatro años que abandonó ese ejercicio profesional y solamente lo ejerce puntualmente?.

Aunque reconozco públicamente que no olvido, puedo asegurar que perdono y que siento la necesidad vital de ser protagonista involuntario atención cobarde y vil en círculos políticos de carácter privado. Sirva esta reflexión para agradecer muy sinceramente el recuerdo por cobarde, malvado y negativo que sea porque me sirve de estímulo para continuar llevando a cabo estas reflexiones que cuentan con el aprecio y valor de un considerable número de lectores, como puedo apreciar por los comentarios, informaciones y documentos que se me hacen llegar por los más diversos medios y que también agradezco muy sinceramente.

Tengo el triste honor pero la mayor honra y la más elevada autoestima que me ha producido el haber sido convertido en el De Juana Chaos almeriense y al que se le ha acusado de todo excepto de ladrón, aunque no menos cierto es que sí se me ha tildado de tonto por no haber robado cuando tuve la ocasión o por no aceptar regalos, lo que en estos momentos por los que está atravesando España supone un mérito y no un desmérito.

El reto, pues, a esos hombres dedicados a la actividad pública que en privado tienen la cobardía de atribuirme un sinfín de despropósitos personales está hecho, y espero una respuesta positiva a mi demanda. Hoy, como hace treinta y cuatro años y veinticinco desde que protagonizara el primer secuestro, judicial –por imperativo legal-, de un Medio de Comunicación en España, EL MIRADOR, puedo asegurar, goza de la misma filosofía y contiene el mismo vigor.

2 Comentarios

  1. Pos sabiendo la fecha nada mas que ir al archivo historico proviincial que ahi tendras el articulo secuestrao. No? Que te lo den toico echo no puede ser

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