Rajoy habla pero no responde

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Dice el dicho que más vale tarde que nunca y supongo que de eso mismo habrá querido hacer gala en el día de ayer Rajoy y el partido al que representa, el Partido Popular. Desde que salió a la palestra el escándalo de los 22 millones de euros en una cuenta en suiza de Bárcenas, ex tesorero del Partido Popular, el diario El Mundo dio la voz de alarma con la palabra que ha sido foco de todas las miradas en las últimas dos semanas “sobres”. Sobresueldos en el Partido Popular y supuesta financiación ilegal.

Todo ello con lo que conllevaba, pues fueron muchos los que más que rápido y viendo la oportunidad se subieron al carro del linchamiento desde el primer momento. Ni votos de confianza ni mucho menos presunción de inocencia. Si ya queda poco de eso en España, si se trata del PP mucho menos. Tenían un talón de Aquiles que, verdadero o no, habría que aprovechar y exprimir cuál naranja para zumo. Hablo lógicamente de la oposición, en especial del Partido Socialista. Y lo enfatizo porque enseñar a alguien a montar a bicicleta cuando no solo no sabes, sino que ya has tenido algún accidente (Filesa) no debe ser un ejemplo de moralidad. No porque no tengan derecho sino porque se hace con el único ánimo de dañar y no de aclarar. Hemos de tener en cuenta que en 2007 el Partido Popular hizo propuestas en materia de regulación de la financiación de partidos políticos que el PSOE rechazó.

Aún con esto, el Partido Popular inició en primer lugar y contra estas afirmaciones una ronda de declaraciones aleatorias de los máximos dirigentes del partido negando la constancia (#Nomeconsta) de que esos sucesos existieran en el partido y negando rotundamente que ellos hubieran percibido sobresueldo de algún tipo. Así, fueron declarando González Pons, Saénz de Santamaría, Dolores de Cospedal, Alonso etc.

Días más tarde fue El País el que detonó la bomba que había colocado El Mundo publicando una supuesta contabilidad o entrada y salida de dinero en el que ahora si figuraban nombres de dirigentes populares. En este caso se veía manchado el nombre de Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España. La prensa internacional se hizo eco de ello y la sociedad reclamaba respuesta urgente del presidente aclarando los hechos.

Tres días después, Mariano Rajoy después de un Comité Ejecutivo Nacional de urgencia dirige unas palabras a los militantes del Partido Popular y a los ciudadanos en general a los que debe lealtad desde la presidencia del Gobierno. En esas palabras afirma que “Es falso” todo lo publicado así como que ni ha cobrado sobresueldos ni ha pagado sobresueldos en su etapa de presidente y afirma que todo forma parte de una campaña de desprestigio contra el Partido Popular con el objetivo final de desestabilizar al gobierno nacional. Suena creíble.

Dicho todo esto, creo que es necesario hacer algunas aclaraciones y opiniones al respecto. En primer lugar, queda probado que si bien El País publica unos documentos de dudosa procedencia y escritos casi al 100% de seguridad por Bárcenas ello no hace que los asentamientos en los mismos coincidiesen con la realidad. En segundo lugar, si bien quizá no sea el objetivo inicial desestabilizar al gobierno si que es innegable que algunos lo utilizan de manera deleznable con el único fin de ganar con las infamias lo que no pudieron ganar en las urnas hace poco más de un año. También se hace criticable en tercer lugar, el doble rasero de esos mismos, de los que se deduce que la presunta corrupción del PSOE no es nada comparable con la del PP. Y como bien escribí sobre este tema el pasado martes 22 de enero en Love Canarias, es igual de corrupto el político de un partido que el del otro y ambos deben pagar por sus delitos.

Por último lugar, critico rotundamente que el Presidente del Gobierno en su intervención no de la cara ante los periodistas (en la sala de prensa se vio la comparecencia por una pantalla) y que además no abra turno de preguntas para aclarar todo lo que de lugar a dudas porque, si bien resultó convincente en sus declaraciones, su mensaje se ve manchado por la falta del turno de preguntas. También critico la tardía salida a dar explicaciones del Presidente desde las primeras informaciones hace ya dos semanas y la tardanza en presentar querellas contra todos aquellos que difaman al partido y a su persona.

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