Enfriando la codicia (4)

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Con el título de Enfriar la codicia, una cura del sistema capitalista, he divulgado en el presente blog tres simples folios. El primero para referirme a la liberalización empresarial, que la misma determine los sueldos de sus plantillas, en la proporción de uno a diecisiete, a partir de un salario mínimo establecido, cuya cifra sirva de referencia para que el exceso de toda renta que la supere en cincuenta y tres veces, pase a las arcas públicas. El segundo dedicado a regular las herencias en favor, mayoritariamente, del erario público, vigilado por los herederos. El tercero a instaurar el Pleno empleo y el Despido libre, para hoy, en un cuarto, preguntarme: ¿Cómo implantar tales medidas y no establecer las comprobaciones para verificar, ajustar, controlar su eficacia? Por tanto, con  igual sencillez, facilito algunas indicaciones para que así suceda.

 

Una – El dinero físico no ha de circular y anular así “el dinero negro”. La moneda metálica, a lo sumo, se mantendrá en vigor en una primera etapa hasta su desaparición definitiva. Todo pago e ingreso se canalizará a través de un soporte que deje huella. Una cuenta corriente bancaria al efecto (carente de costos) será un perfecto instrumento para canalizar las transacciones. Con un simple extracto de la misma se podrá averiguar el origen y destino de los fondos y además, siguiendo su hilo, descubrir delitos, corrupciones…, así como intervenir en sectores, hasta ahora incontrolados como la emigración, epígrafes fiscales, fines comerciales, donaciones, recaudaciones anónimas, caritativas…

 

Dos – Separar los bienes, derechos y obligaciones personales de los colectivos o societarios. No es de recibo que una persona física utilice, en su propio beneficio, el capital (activos-pasivos) y recursos de una persona jurídica por mucho que sea su único accionista o el máximo cargo de la misma o viceversa. No es extraño ver como para ahorrarse impuestos engañan, blanquean, adquieren obligaciones o crean cuentas ficticias. Es, por esto, que sería de interés general adoptar la no matriculación de activos a nombre de colectivos (asociación, sociedad…) salvo los productos y servicios que explote o sean imprescindibles para su actividad.

 

Tres – Establecer categorías laborales y su vigencia, tanto en la función pública como en la privada. Que nadie se acomode en una posición y la savia nueva regenere la sociedad con perspectivas diferentes. El miedo a perder algo, que nos da una aparente sensación de seguridad, no es sino un freno para avanzar.

 

Cuatro – Una permanente adaptación al conocimiento es necesaria para lo cual, desde el nacimiento y su escuela infantil hasta la última residencia de la edad que nos prepare a morir, se ha de prever los recursos para que el ser humano disponga de lo básicamente preciso para vivir, es decir, gratis o con un pequeño esfuerzo, deberá tener un 100% de: alimentos y vestidos (20), cobijo (20), educación (20), salud (20), justicia y ocio (20). Ello supone que la gente exija a sus gobernantes, lo mismo que para ellos quieren: Honorabilidad – Transparencia – Rentabilidad.

 

Si una persona no es honrada, incumple lo que promete, engaña, roba o mata: apaga y vámonos. Si la transparencia, la claridad que se necesita para cumplir y ratificar lo anterior, brilla por su ausencia: apaga y vámonos. Si con cada cosa que se hace no se espera recibir nada a cambio o su sentido es baldío o ni existe: apaga y vámonos. El capitalismo hoy, se hace intransitable para el ciudadano, cuyo camino es cada vez más árido, inhóspito y cruel. Se sirven de él engatusándonos con mieles de triunfos efímeros que pocas veces se alcanzan. Estarán pues de acuerdo conmigo, que enfriando la codicia del hombre podremos moderarlo. Renunciemos a vivir azarosamente y luchemos por una digna estabilidad.

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